Patrocinio

Sí, el cáncer se cura

Un hito de vida: 23 años después

vivian leal cáncer

Por: Dra. Vivian Leal*

vivian leal cáncer

Este 13 de octubre del 2026 marco en mi calendario un hito que va más allá de una fecha personal: cumplo 23 años de sobrevida.

A los 29 años, en el año 2003, siendo madre de tres hijos pequeños, escuché una palabra que paraliza el aliento de cualquier ser humano: cáncer de mama y enfermedad metastásica a hígado.

Lo que siguió no fue una batalla breve, sino una travesía prolongada que abarcó 18 intervenciones quirúrgicas y 15 años habitando salas de quimioterapia.

Recientemente me sometí a rigurosas pruebas oncogenéticas.

El resultado es categórico: estoy absolutamente sana del cáncer que un día irrumpió en mi vida. Esta victoria no es solo mía; es la constatación viva de que el cáncer se puede vencer, de que el dolor se puede transmutar en esperanza y de que el diagnóstico no es un punto final, sino el inicio de una transformación profunda.

El diagnóstico compartido: El impacto en la familia y la fractura del entorno

El cáncer jamás es una enfermedad de una sola persona; cuando el diagnóstico irrumpe en un hogar, la familia entera enferma y transita el proceso. Siendo mujer, esposa y madre joven de tres niños pequeños, experimenté cómo la incertidumbre, el miedo al abandono y la disrupción de la rutina cotidiana transformaron la dinámica de nuestro hogar.

Los hijos y los familiares cuidadores asumen una carga emocional, física y logística desgastante, convirtiéndose en héroes silenciosos que sostienen la vida mientras el paciente enfrenta los tratamientos.

La resiliencia familiar es, sin duda, un pilar insustituible para la recuperación; sin embargo, las consecuencias de esta travesía calan profundo: el desgaste acumulado, la postergación de los proyectos propios de los cuidadores y el impacto psicológico no atendido en los hijos dejan secuelas invisibles que persisten mucho tiempo después de que el tratamiento médico ha concluido.

Esta realidad pone en evidencia una falla estructural de nuestros sistemas de salud: la persistente e indolente fragmentación entre la salud física y la salud mental, así como la falta de un abordaje integral hacia el núcleo familiar.

La enfermedad es una sola y se vive en un solo cuerpo integrado donde biología, mente y emoción no se pueden separar arbitrariamente por especialidades médicas.

Hoy, el sistema atiende el tumor, pero en la mayoría de casos, olvida al ser humano y a la familia que lo rodea.

Los cuidadores son abandonados a su suerte, sin herramientas de contención emocional ni acompañamiento psicológico formal, exigiéndoles ser un soporte inquebrantable mientras sus propias fuerzas se agotan.

Garantizar la salud integral no es un lujo ni un extra opcional, ni un favor; es un derecho, es la única forma real de cuidar la vida en su totalidad.

La ciencia que salva vidas

Mi supervivencia es testimonio del poder transformador de la ciencia y la investigación médica. En una época donde las opciones eran limitadas, el desarrollo de la medicina personalizada y el advenimiento de los tratamientos biológicos cambiaron drásticamente la historia natural de mi enfermedad.

A mí me salvó la vida un medicamento biológico, fruto de décadas de innovación científica y rigor clínico.

La medicina personalizada ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en la piedra angular de la oncología moderna.

La capacidad de descifrar la huella genética de un tumor y dirigir terapias diana no solo incrementa exponencialmente las tasas de curación, sino que dignifica la vida del paciente al reducir la toxicidad inútil y maximizar la eficacia del tratamiento.

El imperativo ético: Acceso equitativo y oportuno

Sin embargo, la innovación científica carece de impacto humano si no va de la mano de la equidad. El acceso a terapias de vanguardia, a diagnósticos moleculares y a medicamentos biológicos no puede ser un privilegio reservado para unos pocos; debe ser un derecho fundamental garantizado para cada paciente, independientemente de su condición socioeconómica o de la latitud en la que viva.

El tiempo en oncología no se mide en días ni en semanas: se mide en vidas. Promover la innovación y garantizar el acceso oportuno a los tratamientos más avanzados en nuestros sistemas de salud pública es un imperativo moral y social que debe convocar los ecosistemas de la salud en nuestro país: autoridades de instituciones públicas, legisladores, academia, servicios privados, industria y sociedad civil.

La salud mental y la educación en salud: Pilares indispensables

Transitar por el cáncer es enfrentarse a una tormenta no solo física, sino emocional y existencial. En mi experiencia como paciente y profesional, he comprobado que la salud mental es el pilar sobre el cual se sostiene la adherencia al tratamiento y la calidad de vida.

No se puede sanar el cuerpo aislándolo de la mente.

Mi propia vivencia con el cáncer y el profundo sufrimiento atravesado me llevaron a tomar una decisión trascendental: estudiar psicología para comprender y sanar desde la raíz.

Patrocinio

Bajo la premisa fundamental de que "las personas somos lo que pensamos", he aprendido que la reestructuración cognitiva y el manejo consciente de los pensamientos son la clave definitiva para sobrellevar la enfermedad.

El acompañamiento psicológico estructurado, la contención emocional y el entrenamiento en resiliencia no son complementos, sino componentes vitales del abordaje integral para sanar de manera completa.

A la par de la salud mental, la educación en salud es la herramienta más poderosa para empoderar al paciente y a su familia.

Por lo cual gestamos Destrezas para la Salud, ONG, con el fin de dar siempre una herramienta de aplicación basada en evidencia.

Un paciente informado no es un espectador pasivo de su enfermedad; es un socio activo en las decisiones de su cuidado.

La educación desmitifica el cáncer, reduce el miedo irracional y permite construir un puente de confianza entre el equipo médico y la familia.

La fe: El ancla en medio de la tormenta

Junto a la ciencia y la salud mental, la fe ha sido la fuerza invisible pero inquebrantable que sostuvo mis pasos cuando el cuerpo flaqueaba.

La fe en Dios, en la vida y en el propósito oculto tras la prueba me permitió atravesar la oscuridad de 18 salas de operaciones y la angustia recurrente de 15 años todos los viernes, las quimioterapias. ¡Toda una escuela de vida!

La fe no elimina el dolor, pero le otorga un sentido; convierte el sufrimiento en un camino de aprendizaje y la vulnerabilidad en una fortaleza extraordinaria.

Vivir con propósito: De la vivencia personal a la incidencia pública

El dolor no puede quedarse guardado en el ámbito privado; debe convertirse en una fuerza constructiva al servicio de los demás.

Esta convicción dio origen a la ONG Destrezas para la Salud, una organización nacida del corazón de la experiencia vivida para ofrecer soluciones basadas en evidencia a las necesidades reales que enfrentan los pacientes y sus familias durante el proceso oncológico y de enfermedades crónicas. Principalmente educación en Salud, prevención y promoción de ENT y Crónicas.

Esta misión me llevó a asumir un compromiso firme con la transformación del sistema de salud de Costa Rica y de la región.

Desde el liderazgo como expresidenta de la Federación de ONGs de Pacientes de Costa Rica y de Costa Rica Saludable, como actual presidenta de la Alianza Nacional de Salud Mental de Costa Rica y como miembro del Board Mundial de Personas con Experiencia Vivida, he dedicado mi vida al advocacy y a la incidencia en políticas públicas.

La voz de las personas con experiencia vivida no es un insumo consultivo opcional; es la brújula indispensable para diseñar políticas de salud humanizadas, integrales y eficientes.

¡La licencia social, logra modificar los sistemas de salud!

Llamado a la acción: Un compromiso impostergable por la vida

Hoy, al conmemorar 23 años de sobrevida, hago un llamado vehemente y respetuoso a todos los actores del ecosistema de salud:

  • A las autoridades y tomadores de decisión: A priorizar la inversión en innovación médica, garantizando marcos regulatorios ágiles que permitan la entrada e incorporación oportuna de terapias biológicas y medicina personalizada en la seguridad social, rompiendo la brecha entre la atención física y el soporte psicológico familiar.
  • A la comunidad médica y académica: A continuar impulsando la investigación científica sin perder de vista la humanización del trato, comprendiendo que el paciente es un ser integral y que el abordaje de la salud mental y la red familiar de cuidado es inseparable del tratamiento biológico.
  • A la sociedad civil: A mantener una alianza unida e informada que defienda con rigor técnico y sensibilidad humana el derecho a la salud equitativa, la atención holística y el acompañamiento permanente al núcleo familiar. Los pacientes tenemos licencia social, apliquémosla. Seamos la voz de quienes no han podido hablar.

Una voz de esperanza

A ti, que hoy recibes un diagnóstico que te llena de incertidumbre; a ti, familiar que velas el sueño de un ser querido en una cama de hospital: quiero decirte con la fuerza de mis 23 años de camino que sí, el cáncer se cura.

Se cura con el avance implacable de la ciencia y la medicina personalizada; se cura con el cuidado de la salud mental y el amor familiar; se cura con el compromiso de sistemas de salud que garantizan el acceso a los tratamientos; y se cura con la fe y la voluntad inquebrantable de vivir reconciliándome día a día con mi diagnóstico y conectados con el aquí y el ahora, que es la realidad con la que contamos todos, el cáncer vino a mi vida, no mi vida se avoco al cáncer, ¡cada cosa en su lugar!

El cáncer cambió el curso de mi vida a los 29 años, pero no definió mi destino. Hoy no solo celebro la salud de mi cuerpo, sino la plenitud de un propósito que continúa transformando vidas.

La tormenta pasa, la ciencia avanza y la esperanza es una luz que jamás se apaga.

Avancemos a paso firme trabajando en equipo, porque sí se puede transitar con fuerza estado mental y físico óptimos a pesar de que quizá estemos enfermos.

Hoy al tener la hermosa oportunidad de trabajar con los pacientes con diversas patologías me encanta decirles: podemos determinar día a día como queremos vivir, el día de mi diagnóstico un sabio hombre me dijo: si gustas te mueres de una vez, o vives esta situación con esperanza, y hoy 23 años después vemos el resultado, gracias a Dios, gracias a la vida, gracias por la oportunidad de decir; gracias, ¡tengo vida entonces voy a vivirla!

*Superviviente de cáncer de mama, Líder de Advocacy en Salud y Presidente de Destrezas para la Salud y la Alianza Nacional de Salud Mental de Costa Rica.

También le puede interesar: A veces la vida nos obliga a detenernos

Síganos en: Instagram | Facebook  | X  | Youtube | Tik Tok

Colaboración
Últimas entradas de Colaboración (ver todo)

Las colaboraciones enviadas a aDiarioCR.com son responsabilidad exclusiva de sus autores. aDiarioCR.com no se responsabiliza por su contenido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once + catorce =

 

About the Author: Colaboración

Las colaboraciones enviadas a aDiarioCR.com son responsabilidad exclusiva de sus autores. aDiarioCR.com no se responsabiliza por su contenido.
Patrocinio

Recommended For You

aDiarioCR.com