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A veces la vida nos obliga a detenernos

Mis aprendizajes de este determe los resumo en el libro que les regalo por acá: "Enzo, Yodita y yo"

Johnny Vega vida

Por: Johnny Vega

Johnny Vega VIDA

Hay momentos en la vida en los que uno recibe una noticia que divide el calendario en dos: antes y después.

El mío comenzó con algo que parecía bastante poco trascendental: un dolor terrible en la espalda.

Era la madrugada de un domingo. Mi hija se preparaba para correr la Clásica Santaneña y mi esposa y yo teníamos planeado acompañarla. Pero cuando sonó el despertador, no pude levantarme de la cama. Un dolor profundo, localizado en el centro de la nalga derecha, prácticamente me dejó paralizado.

Pensamos que era una contractura.

Uno de esos diagnósticos caseros que hacemos con una mezcla de experiencia, intuición y exceso de confianza.

No lo era.

Unos días después estaba hospitalizado. Lo que parecía un dolor muscular terminó llevando a los médicos a descubrir una infección bacteriana que había llegado hasta mi corazón. Una vegetación se había adherido a una de las valvas de la válvula aórtica y, con el paso de los días, el daño se hizo cada vez mayor.

Pasé un mes en el hospital.

Y terminé entrando a una sala de operaciones para una cirugía de corazón abierto.

Hasta aquí podría parecer simplemente la historia de una enfermedad, de médicos, antibióticos, exámenes, una cirugía y recuperación.

Pero no fue eso lo que me quedó.

Lo que me quedó fue una colección de pequeñas lecciones sobre la vida

Porque cuando uno está acostumbrado a levantarse, caminar, manejar, trabajar, hacer ejercicio, viajar, compartir con la familia o simplemente ponerse un boxer sin pensar en ello, difícilmente se detiene a valorar que todas esas cosas son, en realidad, privilegios extraordinarios.

Durante los primeros días de hospitalización, algo tan sencillo como levantarse de la cama y caminar cuatro metros hasta el baño podía convertirse en una tarea agotadora y dolorosa.

Ponerse un boxer podía tomarme entre cinco y diez minutos.

Y entonces uno entiende que la normalidad es uno de los regalos más grandes que tenemos y que, precisamente por ser normal, dejamos de verla.

También descubrí otra cosa: uno no se cura solo.

Detrás de un paciente hay una familia que cambia sus rutinas, amigos que llaman, personas que rezan, médicos que toman decisiones, enfermeras que llegan de madrugada, auxiliares que ayudan a levantarse y seres humanos que, muchas veces sin conocerlo a uno, terminan convirtiéndose en parte fundamental de la recuperación.

Durante aquel mes aprendí los nombres de muchas de esas personas.

Supe de dónde venían, dónde vivían, cómo llegaban al hospital, qué estudiaron, qué familias tenían y hasta cuáles eran sus mascotas.

Descubrí que preguntar el nombre de alguien y escuchar su historia puede transformar completamente la relación entre dos desconocidos.

Y descubrí también que, cuando uno no puede controlar lo que está sucediendo, todavía puede decidir cómo enfrentarlo.

Mi cuarto del hospital terminó convirtiéndose en mi pequeño imperio.

Desde una ventana podía ver los volcanes Poás y Barva. No podía llegar hasta ellos, pero podía recordarlos. Podía imaginar las rutas en bicicleta, el mar, los viajes, el viento, las aventuras que algún día quería volver a vivir.

Decidí concentrarme en lo que sí podía controlar.

Mi actitud.

Mi manera de interpretar lo que estaba pasando.

Mi gratitud.

Mi curiosidad.

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Mi esperanza.

Y mi capacidad de encontrar algo de humor incluso en los momentos más incómodos.

Hasta que llegó el día de la cirugía.

Antes de entrar al quirófano, uno de los médicos me pidió algo que, en apariencia, era muy sencillo: mentalizarme.

Visualizar lo que sucedería después de la operación. Prepararme para despertar conectado a tubos, sondas y aparatos. Entender que todo aquello sería parte del proceso y que no debía entrar en pánico.

Lo hice.

Horas después desperté con una nueva válvula en el corazón.

En mi casa tenemos la costumbre de ponerles nombre a las cosas. Así que aquella nueva integrante de la familia recibió el suyo: Enzo, en honor a Enzo Ferrari.

Y para acompañar la recuperación apareció también Yodita, un pequeño Yoda que debía ayudarme a proteger el pecho mientras el esternón sanaba.

Puede parecer una historia extraña: una bacteria, una válvula, un hospital, Marco Aurelio, Fórmula 1, volcanes, un chifrijo, una válvula fabricada con tejido bovino, un Yoda y hasta una canción de Peter Gabriel.

Pero, para mí, todo tiene sentido.

Porque cuando la vida nos obliga a detenernos, tenemos una oportunidad que normalmente no nos damos: mirar nuestra propia vida desde otra perspectiva.

Eso fue para mí Solsbury Hill.

Una especie de mirador desde donde pude observar lo que había sido mi vida, lo que estaba siendo y, sobre todo, lo que quería que fuera a partir de ahora.

No escribí estas páginas porque crea que mi experiencia sea extraordinaria. Al contrario. Sé que miles de personas han atravesado situaciones mucho más difíciles que la mía, durante mucho más tiempo y con resultados muy diferentes.

Las escribí porque quizá algunas de las cosas que aprendí durante ese mes puedan servirle a alguien que esté atravesando un momento difícil.

O quizá simplemente puedan recordarnos algo que solemos olvidar: la vida que hoy consideramos normal puede ser exactamente la vida que algún día vamos a extrañar.

Por eso, antes de seguir corriendo, trabajando, preocupándonos, acumulando pendientes y esperando que llegue “el momento adecuado” para disfrutar, quizá valga la pena detenernos.

Mirar alrededor.

Agradecer.

Llamar a alguien por su nombre.

Dar un abrazo.

Salir a caminar.

Ver un amanecer.

Disfrutar una comida.

Reírse de un boxer puesto al revés.

Y, sobre todo, preguntarnos si estamos viviendo la vida que realmente queremos vivir.

Yo tuve que pasar por una cirugía de corazón abierto para hacerme esa pregunta.

Tal vez usted no tenga que esperar tanto. Acá le dejo mi pequeño libro de 37 páginas con lecciones aprendidas que espero pueda servirle: "Enzo, Yodita y yo".

Libro Enzo, Yodita y yo
Libro de Johnny Vega

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