
Nota basada en la investigación de: Lewis Kamb, U.S. Right To Know
Un intercambio de correos electrónicos de octubre de 2019 entre científicos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) documenta una propuesta para modificar la proteína de un coronavirus relacionado con el SARS, con el objetivo de aumentar su capacidad para infectar células. La investigación no demuestra que ese trabajo haya originado el SARS-CoV-2.
La correspondencia, obtenida por la organización investigativa U.S. Right to Know mediante solicitudes de acceso a información pública, fue divulgada en octubre de 2026 y constituye un nuevo elemento en el debate sobre el origen de la pandemia de COVID-19.
Según la investigación de Lewis Kamb, publicada originalmente por U.S. Right to Know y reproducida por The Defender, de Children's Health Defense, el 6 de octubre de 2019 Vincent Munster, entonces jefe de la unidad de ecología de virus de los Laboratorios Rocky Mountain de los NIH, escribió a su investigador posdoctoral Michael Letko sobre la posibilidad de incorporar una secuencia asociada con la furina a la proteína de espícula de un coronavirus.
¿Qué planteó el científico estadounidense?
De acuerdo con los correos, Munster sugirió ampliar las características de corte de la proteína de espícula —conocida como proteína S— para favorecer la infectividad del virus. También mencionó la posibilidad de sintetizar una secuencia molecular compatible con ese propósito.
La proteína S permite que los coronavirus se adhieran a las células y participen en el proceso de entrada. El sitio de corte de furina es una característica molecular que puede facilitar la activación de esa proteína y favorecer la entrada del virus a determinadas células.
La importancia de la correspondencia radica en que el SARS-CoV-2, identificado posteriormente como causante de la pandemia, presenta un sitio de corte de furina en su proteína de espícula. Esta característica ha sido objeto de investigaciones y controversias científicas sobre el origen del virus.
La documentación citada por U.S. Right to Know no establece una conexión entre los experimentos propuestos por Munster y el virus que desencadenó la crisis sanitaria mundial.
Los correos y los documentos de los NIH
La investigación se basa en registros que los NIH entregaron a U.S. Right to Know en respuesta a una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos (FOIA).
El intercambio de correos forma parte de un conjunto de 270 páginas de documentos que también aporta información sobre las gestiones de los investigadores para obtener secuencias genéticas inéditas de coronavirus relacionados con el SARS.
Según la publicación, el laboratorio de Munster y Letko buscaba evaluar si distintos coronavirus procedentes de murciélagos podían utilizar mecanismos de entrada para infectar células humanas. Durante 2019, el equipo mantuvo comunicaciones con investigadores vinculados con el consorcio PREDICT, una iniciativa de vigilancia de enfermedades emergentes que incluyó a EcoHealth Alliance entre sus colaboradores.
EcoHealth Alliance, a su vez, había mantenido colaboraciones científicas con el Instituto de Virología de Wuhan, en China, donde se estudiaban coronavirus relacionados con el SARS.
Documentación primaria: Intercambio de correos entre Munster y Letko y expediente de 270 páginas divulgado por los NIH.
El antecedente de la propuesta DEFUSE
El caso también guarda relación con DEFUSE, una propuesta de investigación presentada en 2018 por EcoHealth Alliance y colaboradores, entre ellos investigadores de la Universidad de Carolina del Norte y del Instituto de Virología de Wuhan.
El proyecto contemplaba estudiar coronavirus de murciélagos y determinadas modificaciones de sus proteínas, incluidos cambios relacionados con los sitios de corte de la proteína de espícula. La propuesta fue presentada a la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA), pero fue rechazada.
La similitud entre algunas de las ideas planteadas en DEFUSE y las discusiones científicas documentadas en los correos de 2019 ha alimentado las preguntas sobre el alcance de los experimentos con coronavirus antes de la pandemia.
No obstante, la propuesta DEFUSE no equivale a un experimento realizado. Tampoco se ha demostrado que el SARS-CoV-2 se haya generado mediante ese proyecto.
U.S. Right to Know ha publicado otras investigaciones basadas en documentos oficiales sobre estos antecedentes, mientras que la revista científica Nature ha recogido el debate sobre las hipótesis del origen de la COVID-19 y las limitaciones de la evidencia disponible.
¿Qué se sabe sobre el origen del SARS-CoV-2?
El origen del SARS-CoV-2 continúa siendo objeto de investigación científica. Las hipótesis principales incluyen el salto del virus desde animales a seres humanos y un posible incidente relacionado con actividades de laboratorio. La existencia de propuestas para modificar coronavirus es relevante para evaluar los riesgos de determinadas investigaciones, pero no basta para resolver cuál de esas hipótesis explica el inicio de la pandemia.
En un comunicado publicado en octubre de 2021, los NIH señalaron que el origen del SARS-CoV-2 todavía no se había identificado de forma definitiva. La institución sostuvo que los coronavirus estudiados en el marco de la subvención concedida a EcoHealth Alliance eran genéticamente demasiado diferentes del SARS-CoV-2 como para haber causado la pandemia.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado estudios adicionales y acceso a información que permita esclarecer el origen del virus. Su investigación internacional de 2021 indicó que era necesario continuar examinando las hipótesis disponibles.
Un debate que sigue abierto
La divulgación de los correos vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la transparencia en la investigación de patógenos con potencial de causar brotes y pandemias. También plantea interrogantes sobre la supervisión, la evaluación de riesgos y el acceso público a los documentos relacionados con experimentos científicos financiados con fondos públicos.
Para establecer una relación entre una propuesta de ingeniería genética y la aparición de una enfermedad, sin embargo, se requiere evidencia adicional que permita reconstruir los experimentos realizados, los materiales utilizados y una eventual conexión genética con el virus pandémico.
Por ahora, los registros divulgados documentan que un científico de los NIH propuso estudiar una modificación capaz de aumentar la infectividad de un coronavirus relacionado con el SARS antes de la pandemia.
Fuentes utilizadas
- U.S. Right to Know: investigación original de Lewis Kamb.
- Children's Health Defense: publicación de la noticia.
- Correos electrónicos divulgados.
- Documentos entregados por los NIH.
- U.S. Right to Know: investigación sobre proyectos de ingeniería de coronavirus anteriores a la COVID-19.
- Nature: análisis sobre lo que se conoce y lo que no se conoce del origen de la COVID-19.
- National Institutes of Health: declaración sobre el origen del SARS-CoV-2.
- Organización Mundial de la Salud: documentación sobre el origen del SARS-CoV-2.
- Nature Medicine: The proximal origin of SARS-CoV-2.
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