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El vapeo no es el remedio para dejar de fumar

Su toxicidad y carácter adictivo lo convierten en un hábito destructivo.

Popularizado y comercializado como una alternativa al fumado convencional, el cigarrillo electrónico (Iqos de Philip Morris, Vype de BAT, entre otros) o los vaporizadores (con y sin nicotina), se han convertido en una tendencia que impacta a la población más joven.

El problema de este producto es que si bien las tabacaleras aseguran que fue creado con el fin de ayudar a los fumadores a dejar de fumar, las autoridades de salud advierten que actualmente su uso no representa una mejor alternativa al cigarro tradicional.

Mayi Cedeño, coordinadora de la Clínica de cesación de fumado del Hospital México, explica que “aunque no hay un estudio específico que diga que (el cigarro electrónico) da cáncer, sí hay estudios que dicen que hay presencia de elementos, metales pesados y químicos que son dañinos”.

Con solo 12 años en el mercado, no es posible demostrar la incidencia de este producto en el desarrollo del cáncer, pues para que aparezcan evidencias contundentes se deben contar con usuarios de más de 20 años de consumirlo.  

Sin embargo, se ha verificado que cuando el tanque del cigarro electrónico se calienta durante el proceso de producir el vapor, hay presencia de partículas como el arsénico y el formaldehido, sustancias tóxicas para el ser humano.

“Son muy diferentes las concentraciones de metales pesados y químicos que podemos encontrar en el tanque en frío a lo que encontramos en el vapor y lo que encontramos en el tanque”, amplía Cedeño.

Otra amenaza es que se ha demostrado la presencia de nicotina en los cigarros electrónicos, incluso cuando en el etiquetado se indicaba lo contrario. Con el agravante de que al tanque con el cual se carga el dispositivo, se le puede incorporar cualquier sustancia.

“Un estudio realizado en Alemania en 28 fábricas, donde el cigarro venía etiquetado como libre de nicotina, demostró que el cigarro electrónico contiene hasta 15 microgramos por mililitro de nicotina, mientras que un cigarro convencional tiene de 10 a 12 microgramos. O sea la concentración de nicotina es muy alta a pesar de que decían que eran libres”.

Lea también: De humo a vapor: nueva forma de suministrar nicotina

Adicción social y psicológica   

Para Mayi Cedeño, los vínculos que genera la adicción al cigarro convencional a nivel físico, psicológico y social son patrones que se repiten con la misma fuerza en el vapeo.

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“En las Clínicas de cesación de tabaco, parte de nuestras políticas de atención es que aceptamos a las personas que fuman cigarros convencionales o vapean, de la misma forma. Esto porque las personas que vapean tienen los mismos tres tipos de adicción que produce el cigarro tradicional”, comenta la coordinadora de la clínica,

En este sentido, la triple adicción se debe en primera instancia a la nicotina que provoca la adicción física. Otro aspecto es que se vapea en las mismas circunstancias en las que antes se usaba el cigarro normal, generando adicción psicológica a través del establecimiento de un hábito.

El carácter de la adicción social tiene gran impacto en la persona, pues se establecen vínculos de amistad a través de grupos que se reúnen a vapear.

La población joven es la más vulnerable

La normalización del vapeo lo ha convertido en un dispositivo muy atractivo para la población más joven, un juguete popular con presentaciones y sabores que captan la atención. Por ejemplo, en Estados Unidos Campaign For Tobacco-Free Kids ha estado advirtiendo sobre la verdadera epidemia que está causando el cigarrillo electrónico Juul en los niños. 

“Fumar un cigarro electrónico es tan “cool” que quiero probarlo. Fumar un cigarro tradicional no es bien visto en un restaurante en un cine, en un bus, pero ver a una persona fumando un cigarro electrónico ya no se ven tan mal”, enfatiza Cedeño.

Se hace necesaria una comprensión más ampliada de la magnitud que puede alcanzar esta adicción si no se concibe en todas sus dimensiones.

“Esa normalización del concepto de vapear es un retroceso en la salud pública. Eso son las cosas que no podemos permitir, debemos proteger a la nuestros niños y a nuestros jóvenes para que no comiencen a incorporar el cigarro electrónico como un método de divertirse”, aconseja Cedeño.

Finalmente Cedeño alerta que las personas jóvenes que no hayan consumido cigarrillo tradicional y generen adicción al vapeo, muy posiblemente llegarán ser consumidoras tanto de cigarros electrónicos como convencionales.

Licda. Mayi Cedeño, Coordinadora de la Clínica de cesación de fumado del Hospital México.

Lea también: CCSS, Minsa y el IAFA advierten sobre práctica del vapeo

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Periodista y productora audiovisual graduada de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, estudiante de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica.

 

Acerca del autor Karla Olivares Hidalgo

Periodista y productora audiovisual graduada de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, estudiante de la Facultad de Letras de la Universidad de Costa Rica.

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