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El presidente Carlos Alvarado: Un enfoque desde la fisonomía

La cara es fuente primaria de información acerca de otras personas; y probablemente formulamos juicios acerca de su personalidad, a partir de características faciales.

Por: Luis Montoya Salas, Doctor en Comunicación

Hay rostros humanos de muchas formas y medidas. Triangulares, cuadrados y redondos. La frente puede ser alta y ancha, alta y angosta, baja y ancha, baja y angosta, sobresaliente, o deprimida. Los ojos pueden ser equilibrados, cercanos, lejanos, hundidos o saltones. La nariz, corta, larga, chata, ganchuda, aguileña. La boca puede ser grande o pequeña con labios finos o gruesos; y las mejillas, abultadas o hundidas.

En el análisis de rostros, debe señalarse, utilizamos la fenomenología como disciplina para realizar inferencias   No estamos ante una ciencia exacta. Aunque desde niños aprendemos, de manera instintiva e intuitiva, a desarrollar reglas de expresión personales basadas en exigencias sociales y profesionales. Por ejemplo, los políticos, los educadores, los militares, los sacerdotes y pastores de iglesias. Y qué decir de las madres mismas, cuando al expresar amor a sus hijos les están transmitiendo gestos, miradas, sonrisas que el bebé memorizará, indefectiblemente.

Al analizar el rostro, se pretende trascender y hasta llegar a su interior.  Esta filosofía sostiene que la cara cambia de acuerdo con la mentalidad y los sentimientos. Es decir, las experiencias y las diferentes situaciones que se viven dejan señales de miedos, emociones y reacciones ocultas por debajo de la piel de nuestros rostros. Es decir, ocultas a la simple observación.

La neurología estableció la existencia de dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. En ambos podemos definir la influencia genética recibida del padre o de la madre, abuelos y abuelas, principalmente.  Pero también nos vemos influenciados por las diferentes figuras masculinas o femeninas, hijos, parientes; el entorno familiar particular y el entorno social en general.

Orígenes de la lectura de rostros

La fisonomía es la ciencia que interpreta los indicadores emocionales, temperamentales y caracterológicos de las personas a partir de sus rasgos faciales. La lectura de rostros se remonta al tiempo de Aristóteles (384-322 a.C.).

De acuerdo con esta corriente de la comunicación no verbal “existe una íntima conexión entre los rasgos de expresión de la cara y las cualidades y hábitos de la mente”.

En Alemania adquirió relevancia en la década de 1930 con el psicólogo Werner Wolff. En 1940 llegó a universidades norteamericanas como Harvard y Columbia con los norteamericanos Gordon W. Allport, gran psicólogo norteamericano de Harvard; P.E. Vernon, C.W. Huntley, Knight Dunlap, entre otros.

De nuevo, en la década de los 50, la fisonomía enfrenta la pérdida de interés por parte de la psicología y la psiquiatría norteamericanas, en particular del conductismo y del psicoanálisis y la prioridad otorgada a las técnicas proyectivas, sobre las expresivas.

Hoy es posible complementar el abordaje empírico (en tanto que intuitivo e instintivo) con el impresionante avance de la Neuropsicología y el desarrollo del Psicoanálisis, la Psicología de la Gestalt y la Psicología Conductista, para complementar, contrastar, comprender y explicar, por ejemplo, factores concernientes al carácter y a su expresión emocional, cognitiva, conductual, fisiológica y anatómica.

Procedimiento para la lectura de rostros

Se construyó un instrumento a partir de cuatro variables básicas: Los dos hemisferios cerebrales y las transmisiones genéticas de los progenitores.

En el primer caso, debido a las características y funciones de cada hemisferio:

El derecho: intuición, imaginación creativa, capacidad de percibir una impresión general. Más involucrado con el simbolismo y la metáfora. Percepción de las relaciones espaciales. Elaboración de imágenes visuales en los sueños. Más emocional, visceral, intuitivo y sentimental.

El izquierdo: le da prioridad a la lógica, el lenguaje, las habilidades matemáticas, el pensamiento abstracto, pragmático y la solución de problemas.

Por otra parte, el hemisferio derecho ejerce influencia sobre el lado izquierdo del cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Mientras que el hemisferio izquierdo, se manifiesta del lado derecho del cuerpo.

Que los descendientes se parezcan a sus progenitores es un hecho común a seres humanos, animales y plantas. De acuerdo con las Leyes de Mendel y al desarrollo científico de la biología que descubrió la función de los alelos dominantes y recesivos[1],  la herencia genética determina muchos de los rasgos que se heredan del padre y de la madre y que se transmiten a los hijos.

Recuérdese que el ser humano presenta en sus células 23 pares de cromosomas, 23 heredados del padre y 23 de la madre. Los cromosomas 1 al 22 son iguales en hombres y mujeres y se conocen como autosomas, el último par de cromosomas, el 23 representa los 2 cromosomas sexuales, que serán XX en mujeres o XY en hombres. Durante la fecundación el óvulo en las mujeres siempre aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide podrá aportar un cromosoma X o un cromosoma Y, por lo que es la información genética paterna la que determinará el sexo biológico.

Neurología y fisonomía

La fisonomía incorporó de la neurología la teoría de los dos hemisferios -el izquierdo y el derecho- y agregó como resultado de una larga experiencia empírica en análisis de rostros, la presencia, en todos los rostros humanos, de las características femeninas (de la madre) y masculinas (del padre) como factores para la identificación de las emociones más profundas, los sentimientos viscerales que son la actitud básica de una persona hacía sí misma y hacia la vida en general emanados del hemisferio derecho,  expresados más fácilmente en el lado izquierdo de la cara.

Así, las respuestas más controladas o conscientes: la “máscara social” civilizada originada en el hemisferio izquierdo, más orientado a la realidad, se dibujan mejor en el lado derecho de la cara. Aunque el carácter subyacente tienda a aparecer más en el lado izquierdo de la cara, éste no es necesariamente el lado que se registra con más intensidad en la percepción del observador. De hecho, existe evidencia empírica de que lo opuesto es verdad: cuando dos personas se ponen frente a frente, el ojo derecho de cada una de ellas se dirige primeramente al lado izquierdo de la cara de la otra persona.

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El ojo izquierdo es guiado por el hemisferio derecho y es probablemente, el más agudo en términos de percepción. Este ojo más agudo se enfrenta al lado derecho del otro, de modo que este lado pareciera ejercer mayor impresión sobre el observador. Pero el ojo derecho, conectado a la mitad izquierda del cerebro, más relacionada con la lógica se enfrenta al lado izquierdo.

Dos hallazgos recientes de los estudios sobre fisonomía sugieren, sin ser contradictorios, que en todo acto de comunicación entre dos personas: a) existe mayor probabilidad de que el lado derecho de la cara influya más que el lado izquierdo, sobre la percepción total del rostro; b) el enfrentamiento del ojo (de una persona), menos perceptivo, con el lado derecho de la cara (de otra persona), más enmascarado, puede reflejar un aspecto adaptativo, como si se le estuvieran escondiendo emociones más básicas, a ese ojo del interlocutor.

Por otra parte, el examen repetido de rostros, tanto de hombres como de mujeres revela ciertos patrones generales. Ha resultado, por ejemplo, que la mitad derecha de la cara a menudo aparece más agradable, sensible, vulnerable o abierta en su expresión. La mitad izquierda tiende, más a menudo, a reflejar los aspectos ocultos, serios, firmes o deprimidos de la persona y parece reflejar el lado más siniestro de su carácter. Es más probable que el lado izquierdo de la cara registre las emociones negativas, mientras el lado derecho tiende a reflejar la parte más positiva (pero no necesariamente falsa) de la personalidad. Se ha sugerido, además,  que el lado izquierdo del rostro es más privado y que el lado derecho más público. Ante la gran variabilidad entre las personas puede ser más seguro decir que si alguien tiene la mitad izquierda agradable y la mitad derecha rígida y enojada, su disposición original es quizá agradable; puede haber desarrollado el aspecto rígido de enojo más adelante en su vida, en respuesta a experiencias y situaciones específicas.

Por lo demás, debe subrayarse que el significativo contenido de conjeturas supradichas tiene una base fisiológica que la sustenta. Y es que por debajo de la piel del rostro existen tejidos musculares sometidos constantemente a la tensión muscular de diversa magnitud. Es la configuración de esos tejidos resultante de nuestras respuestas expresivas a los constantes y diversos estímulos del entorno los que determinarán en un grado importante las características faciales revelando nuestro temperamento y carácter. En suma, nuestra personalidad, nuestra identidad, nuestra imagen física

Todo lo anterior sirve de sustento teórico para profundizar en el rostro de una persona.

Fisonomía del rostro de Carlos Alvarado

Recordemos: lo que vemos frente a nosotros es el lado opuesto de la otra persona. Con lo cual lo que pudiera ser el lado izquierdo es, en verdad, el lado derecho. También se indica que la lectura del rostro se hace dividiéndolo en dos partes, para correlacionar en este cuadro, las características de ambos lados, con las funciones de los hemisferios cerebrales, izquierdo y derecho.

Características estructurales del rostro de Carlos Alvarado

Un rostro de forma cuadrada, simétrica denota una persona optimista, abierta a la reflexión, con firmeza, coraje, responsabilidad, cordialidad, realista; con buen tino para los negocios. De acción y respuestas rápidas.

Su frente baja y angosta, conjuntamente con  las cejas tupidas camuflan su mirada dificultando la lectura del mensaje subyacente. El equilibrio de los dos ojos en equidistancia respecto de los extremos de la cara contribuyen a mantener una firmeza en su mirada.  Los ángulos inferiores de sus ojos en dirección hacia arriba transmiten un sesgo de tristeza, según Knapp.M. (La comunicación no verbal, p.247).

La mirada del ojo derecho (el lado izquierdo en esta foto) es más suave, abierta, accesible. La mirada del ojo izquierdo (el lado derecho de esta foto) es más hermética, directa, firme, amurallada.

Su nariz larga y fosas nasales abiertas le imprimen un sesgo de severidad contrastante con una boca grande de labios finos, ligeramente extendidos, unidos fuertemente, herméticos, aunque con un cierto sesgo de tristeza (Knapp p.247). Las mejillas hundidas ayudan a aumentar la dureza de su rostro.

Lado derecho del rostro

(corresponde al hemisferio izquierdo del rostro) 

Lado izquierdo del rostro

(corresponde al hemisferio derecho del rostro) 

Lado derecho (Paterno) Hemisferio Izquierdo
Funciones pragmáticas: Análisis matemático, reflexivo, analítico, calculador, frío.
Accesible, preocupado, sensible, pero al mismo tiempo desconfiado, distante. Es su lado débil, frágil.

Reprime sus sentimientos, de acuerdo con las comisuras del lado izquierdo de sus labios. Siempre buscando un anhelo incumplido. ¿Un vacío de infancia? ¿Una meta no alcanzada, un asunto pendiente?

Se exige mucho a sí mismo.Su lado paterno es más intelectual, más artístico.

Lado izquierdo (Materno) Hemisferio Derecho

Funciones emocionales: la bondad, los sentimientos, el llanto, la empatía.

Su lado femenino es más severo, implacable, exigente, perfeccionista. Es calculador. Frío.

Predomina la parte empresarial, organizativa, planificadora. Muy selectivo con sus amigos, colegas. Clasista, si se quiere.

Exige a sus subalternos respuestas rápidas, no necesariamente bien acabadas y fundamentadas.

Síntesis

En un mismo rostro podemos expresar varias emociones. Por ejemplo, en la mirada seguridad y en los labios timidez.  Paul Ekman (La comunicación no verbal. El cuerpo y el entorno. Paidós. 1982. P. 237) identificó seis códigos de emociones básicas: sorpresa, miedo, cólera, disgusto, felicidad y tristeza. Estos códigos fueron utilizados para analizar el rostro de Carlos Alvarado.

El rostro analizado es el prototipo del hombre ejecutivo, pragmático, exigente consigo mismo y con los demás. En cualquiera de los dos lados y hemisferios es de pocas palabras, no es pues muy sociable. Llama de manera significativa, la inconsistencia de las correlaciones posibles entre los hemisferios con los lados de los rostros. Esto sólo se explicaría por la fuerte influencia y predominio de la madre sobre el padre, en la crianza del sujeto.

[1] Cada uno de nuestros genes presenta dos copias, pero estas no tienen por qué ser iguales entre sí, ya que una se hereda del padre y otra de la madre; a cada una de las copias de cada gen se le denomina alelo.

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