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No mate insectos: ¡siembre flores!

Muchos de los alimentos que cultivamos dependen del control de plagas y la polinización

De todos los tipos de animales que existen en nuestro planeta, los insectos son los más numerosos. En un entorno totalmente natural, la existencia de cada una de las especies de insectos tiene un propósito y todo está en perfecto equilibrio.

El problema viene cuando intentamos incluir las actividades humanas en la ecuación. Entonces hay un impacto de nuestra parte sobre el hábitat y poblaciones de algunos insectos, y por otro lado hay especies que resultan dañinas para nuestros objetivos.

Entonces, ¿qué soluciones se han desarrollado para coexistir exitosamente con aquellos organismos que ya habitaban el ecosistema antes que nosotros? ¿Cómo podemos, además, aprovechar su presencia?

Insectos y seguridad alimentaria

Foto cortesía de la Municipalidad de Curridabat.

Quizás haya escuchado que en el futuro los insectos pueden convertirse en una fuente segura de alimentos para la humanidad. De hecho, en nuestro país la Universidad de Costa Rica desarrolla un proyecto para impulsar su consumo, a través del Centro de Investigación en Tecnología de Alimentos. Esa, sin embargo, no es la única forma en que estos animales pueden ayudarnos en nuestra alimentación.

Una de las actividades fundamentales para el sostenimiento de las poblaciones humanas es la agricultura. Esta forma de producción de alimento que nos viene de miles de años atrás ha sufrido profundas transformaciones que han tenido un impacto sobre el ambiente.

Hay insectos que se alimentan de los cultivos, convirtiéndose en una plaga cuya solución recientemente han sido los pesticidas. El uso de estas sustancias químicas ha sido controversial, tanto por el impacto ambiental como por sus posibles efectos en la salud (situación similar a la de los herbicidas, otro tipo de agroquímicos entre los que destaca la reciente polémica por el glifosato).

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Un estudio desarrollado en campos de cereales de Suiza demostró la efectividad de una solución tan sencilla como natural: sembrar flores. Las flores atraen a otros tipos de insectos que desplazan o son depredadores de los que le hacen daño a los cultivos.

“El número de larvas de escarabajos se redujo en un 40% en campos de trigo de invierno con hileras de flores”, destacan los autores en los resultados del estudio. “Aún más, el daño a las plantas de trigo causado por escarabajos se redujo en un 61% en los campos con hileras de flores, comparados con los campos de control”.

La clave, según los investigadores, fue “la selección cuidadosa de especies de plantas que ofrecen una gran cantidad de recursos florales, extra-florales y estructurales que demostraron beneficiar a los enemigos naturales” de las plagas.

Ese estudio fue llevado a cabo por investigadores del Departamento Federal de Asuntos Económicos y el Instituto de Ciencias Sostenibles de Suiza.

Aliados en la polinización

Foto: Municipalidad de Curridabat.

El control de plagas no es la única utilidad que tienen las flores y los insectos que son atraídos por ellas. Hay una que puede resultar aún más importante: la polinización. Muchas especies de plantas de las que nos alimentamos, o que pueblan nuestros bosques, parques y jardines, requieren ser polinizadas antes de dar fruto o poderse reproducir.

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Para su polinización, las plantas tienen aliados, entre ellos las aves y, de nuevo, algunos insectos. Pero con la creciente urbanización y el uso de agroquímicos, muchos de estos animales han ido desapareciendo de su antiguo hábitat.

Por esta razón, han surgido iniciativas para fomentar que sigan cumpliendo su función ecológica. Un ejemplo en Costa Rica es la visión de una “Ciudad Dulce”, en Curridabat. Irene García, gerente de despacho de la Alcaldía de ese cantón, explicó que uno de los objetivos es atraer no solo insectos, sino también otros polinizadores a la ciudad.

En el caso de las abejas, por ejemplo, la percepción de las personas es que pican y producen miel, comenta García. Sin embargo, la intención es comenzar a conocer mejor y proteger las especies locales de abeja que cumplen un papel fundamental en la polinización.

Para lograr ser una “Ciudad Dulce”, Curridabat ha tomado acciones entre las que destaca la siembra de plantas cuyas flores y frutos atraen a los polinizadores, como detalla García.

Especies de plantas en el parque central de Curridabat. Foto cortesía de la Municipalidad de Curridabat.

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Con alrededor de un millón de especies conocidas, los insectos están prácticamente en cualquier lugar donde vayamos. Aprender a convivir con ellos, conocer su función en el ecosistema y la importancia de su conservación puede traer grandes beneficios para nuestro bienestar futuro.

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    Periodista, locutor, productor audiovisual y diseñador web. Bachiller en Periodismo y en Producción Audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

     

    Acerca del autor Alejandro Portilla Navarro

    Periodista, locutor, productor audiovisual y diseñador web. Bachiller en Periodismo y en Producción Audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

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