
Donde antes había espacios abandonados, deteriorados e incluso que favorecían su uso para actividades que afectaban la convivencia y la seguridad de la comunidad, hoy la comunidad de Monte Alto, en Alajuelita, comienza a recuperarlos para caminar, jugar, hacer actividad física y encontrarse de manera segura.
La transformación forma parte del Proyecto Urbano Integral Monte Alto, una iniciativa que busca devolver a la comunidad espacios que habían dejado de cumplir su función pública y convertirlos en sitios accesibles, seguros y sostenibles, especialmente para población infantil, personas adultas mayores, mujeres, personas con discapacidad y personas cuidadoras.
La intervención representa mucho más que una mejora de infraestructura: significa recuperar territorio para la comunidad. Uno de los espacios intervenidos, por ejemplo, era un lote baldío cubierto de maleza que había llegado a utilizarse como botadero de basura y taller mecánico. Ahora fue transformado en un lugar destinado a la actividad física, el juego y la convivencia entre generaciones.
Rosario Siles Fernández, alcaldesa de Alajuelita, señaló:
La transformación de Monte Alto demuestra lo que podemos lograr cuando unimos esfuerzos entre el gobierno local, la cooperación privada y las organizaciones de la sociedad civil. Agradecemos profundamente a la Fundación CRUSA y a la Fundación Yamuni Tabush por confiar en nuestro cantón y sumarse con recursos técnicos y financieros. Estamos convencidos de que los espacios públicos son el corazón de nuestras comunidades. Este modelo de trabajo en equipo y participación ciudadana nos fija la ruta para replicar iniciativas similares en otros barrios de nuestro cantón."
Recuperando seguridad y convivencia
El proyecto nació ante el deterioro de la infraestructura urbana y la falta de espacios públicos seguros y accesibles en Monte Alto. Su propósito fue recuperar parques, senderos, calles y otros puntos de encuentro para que las personas puedan volver a apropiarse de ellos y utilizarlos como parte de su vida cotidiana.
Para ello, se instalaron 17 dispositivos de mobiliario urbano dirigidos a personas adultas mayores y población infantil, se construyeron 400 m² de aceras accesibles, se mejoraron 1.100 m² de infraestructura vial y se incorporaron vegetación nativa e infraestructura verde. Las intervenciones permiten consolidar un corredor peatonal más seguro e inclusivo, mejorar la conexión entre comunidades y facilitar el acceso a servicios esenciales y al transporte público.
Pero la transformación física fue acompañada por otro componente fundamental: la participación de la propia comunidad en decidir cómo quería recuperar sus espacios.
Mediante un Laboratorio Ciudadano Inclusivo, personas habitantes de Monte Alto, organizaciones comunitarias, instituciones y actores locales participaron en el diseño de las intervenciones, con el propósito de que las obras respondieran a las necesidades reales del territorio.
Byron Salas, director ejecutivo de Fundación CRUSA, indicó:
Desde CRUSA creemos que las ciudades se transforman cuando las personas están en el centro del diseño de las soluciones. Este proyecto integra infraestructura, participación ciudadana y sostenibilidad para crear espacios públicos que mejoran la calidad de vida y fortalecen el tejido social. Ese es precisamente el tipo de innovación territorial que buscábamos impulsar desde el Reto Cantones Sostenibles e Inclusivos."
Transformar Monte Alto
La iniciativa contempla una inversión total de USD $204.000, integrada por $99.000 aportados por la Municipalidad de Alajuelita, $82.500 de Fundación CRUSA y $22.500 de Fundación Yamuni Tabush.
El proyecto cuenta además con el acompañamiento técnico de la Fundación Centro para la Sostenibilidad Urbana (CPSU) y YUSO Diseño en Colectivo como socios implementadores.
El Proyecto Urbano Integral Monte Alto es una de las iniciativas ganadoras del Reto Cantones Sostenibles e Inclusivos, impulsado por Fundación CRUSA para promover soluciones innovadoras que fortalezcan la sostenibilidad, inclusión y resiliencia de los territorios.
Toño Salas, director de YUSO, mencionó
Este proyecto fue un reto desde sus inicios, pero gracias al esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados, logramos transformar un lote baldío, cubierto de maleza y utilizado como botadero de basura y taller mecánico, en un espacio público donde la actividad física, el juego y la convivencia entre generaciones se encuentran y se entrelazan en un mismo lugar."
La intervención beneficiará directamente a aproximadamente 17.000 personas y busca convertirse en un modelo que pueda replicarse en otros barrios de Alajuelita.
Espacios para todas las generaciones
Para Fundación Yamuni Tabush, la recuperación de estos espacios cobra además relevancia ante el envejecimiento de la población costarricense. Según las proyecciones del INEC, para 2050 una de cada cuatro personas en Costa Rica tendrá 65 años o más.
Andrea Terán, de Fundación Yamuni Tabush, habló:
Es necesario empezar ahora mismo a adaptar nuestros entornos para que favorezcan la participación, el cuidado y el bienestar de las personas mayores. Sabemos que cuando diseñamos la ciudad para las personas mayores indirectamente la hacemos accesible para todas las demás poblaciones. Nos alegra poder aportar para que la comunidad de Monte Alto en Alajuelita sea un buen lugar para vivir y envejecer de manera activa y saludable.
De espacios abandonados a lugares para encontrarse
Entre las principales acciones desarrolladas se encuentran la recuperación y rehabilitación de parques y espacios públicos; la construcción y mejoramiento de senderos y conexiones peatonales accesibles; la incorporación de arborización, vegetación nativa y superficies permeables; y obras destinadas a fortalecer la movilidad activa, la seguridad y la convivencia.
Pablo Castro, director ejecutivo de la Fundación Centro para la Sostenibilidad Urbana, señaló:
Monte Alto demuestra que es posible transformar un barrio a través de la creación y el mejoramiento de espacios públicos cuando las soluciones se construyen junto con la comunidad y responden a las características del territorio. Las obras e intervenciones desarrolladas son el resultado de una metodología que integra participación ciudadana, accesibilidad universal, envejecimiento activo y una cuidadosa selección de plantas mayoritariamente nativas para fortalecer las relaciones ecológicas y la conectividad del paisaje, generando espacios más seguros, inclusivos, resilientes y con mayor valor ecológico para quienes los utilizan todos los días.
La apuesta es que sitios que alguna vez fueron evitados por las familias puedan convertirse ahora en espacios cotidianos de encuentro: lugares donde niñas y niños jueguen, las personas mayores puedan mantenerse activas y las familias vuelvan a encontrarse.
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