Por: Michael Nevradakis, Children's Health Defense*

Según documentos obtenidos por el periodista de investigación Paul D. Thacker, la Dra. Meghna Alimchandani, experta en farmacovigilancia de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) envió un correo electrónico a la dirección de la agencia el 5 de diciembre de 2025, recomendando formalmente que se añadiera una advertencia sobre la miocarditis mortal en las etiquetas de las vacunas COVID-19, después de que una revisión de la FDA identificara varias muertes pediátricas como probablemente relacionadas con la vacunación.
Más de 10 meses después, la agencia no ha incluido dicha advertencia.
Según documentos obtenidos por el periodista de investigación Paul D. Thacker, la Dra. Meghna Alimchandani envió el correo electrónico a la dirección de la agencia el 5 de diciembre de 2025, recomendando formalmente que se añadiera una advertencia sobre la miocarditis mortal en las etiquetas de las vacunas de ARNm contra la COVID-19.
Su recomendación se produjo tras un memorando interno del Dr. Vinay Prasad, entonces jefe del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos (CBER, por sus siglas en inglés) de la FDA. El memorando, que más tarde se filtró a The New York Times, reveló que los investigadores de la agencia habían identificado inicialmente, nada menos que ,10 muertes de niños o adolescentes vinculadas a la miocarditis inducida por la vacuna.
Sin embargo, documentos publicados en junio por el senador Ron Johnson (republicano por Wisconsin) mostraron que, un mes después de que el CBER identificara las 10 muertes infantiles, la entidad redujo la cifra a siete y rebajó la probabilidad de que las vacunas fueran las responsables directas.
Varios exfuncionarios de la FDA declararon a RealClearInvestigations que los memorandos y documentos filtrados —junto con los reportajes de The New York Times y otros medios de comunicación— “parecen haber inquietado a la oficina de seguridad de la FDA”, lo que llevó a la agencia a reducir el número de muertes infantiles que vinculaba con las vacunas contra la COVID-19.
En mayo de 2025, la FDA instruyó a Pfizer y Moderna para que reforzaran las advertencias en las etiquetas de sus vacunas contra la COVID-19, ampliando el rango de edad considerado en riesgo de desarrollar miocarditis y pericarditis relacionadas con la vacuna, y advirtiendo que el daño miocárdico puede ser duradero; sin embargo, nunca se incluyó una advertencia sobre la posibilidad de desenlaces mortales.
Thacker sugirió que la convergencia de intereses políticos, farmacéuticos y mediáticos podría haber influido en la decisión de la FDA de no añadir dicha advertencia.
Atribuyó esta falta de acción, en parte, a la inversión realizada por la administración Trump en la “Operación Warp Speed” —que aceleró el desarrollo de vacunas en 2020— y a lo que describe como la reticencia de la administración Biden a divulgar hallazgos que pudieran socavar sus políticas de vacunación.
Kim Witczak, defensora de la seguridad de los medicamentos y exmiembro del Comité Asesor sobre Fármacos Psicofarmacológicos de la FDA, señaló a The Defender que la cuestión de las advertencias en las etiquetas no debería ser un asunto partidista:
No se trata de republicanos o demócratas, ni de Trump, Biden o RFK Jr.; se trata del derecho del público estadounidense a estar informado.
Si los científicos de la FDA identificaron pruebas creíbles de miocarditis mortal y recomendaron actualizar las etiquetas de las vacunas contra la COVID-19, ¿por qué no ha ocurrido? ¿Quién tomó esa decisión?
Miocarditis mortal tras vacunas Covid-19
Karl Jablonowski, doctor en ciencias e investigador sénior en Children’s Health Defense, señaló que esto refleja la tendencia de la FDA a modificar las etiquetas de medicamentos y productos farmacéuticos ante un número reducido de eventos adversos graves, mientras que no aplica el mismo criterio a las vacunas.
Jablonowski citó un estudio de 2022, publicado en The BMJ, que concluyó que la FDA:
Maneja un umbral probatorio bajo para modificar el etiquetado de los medicamentos.
Existe un nivel significativo de pruebas sobre la miocarditis mortal asociada a las vacunas de ARNm contra la COVID-19. ¿Dónde está la acción regulatoria?.
Johnson declaró a RealClearInvestigation que tiene la intención de seguir investigando los daños causados por las vacunas contra la COVID-19 y los posibles encubrimientos por parte de agencias federales de salud —como la FDA— o de la administración Trump. Afirmó que su equipo ha recibido más de un millón de páginas de documentos sobre el Dr. Peter Marks —quien cuenta con títulos de medicina y doctorado y que recientemente lo entrevistó como parte de su investigación.
Se filtran investigaciones sobre seguridad de vacunas Covid-19
Según RealClearInvestigations, las investigaciones de las agencias federales de salud sobre la seguridad de las vacunas contra la COVID-19 se reanudaron con el segundo mandato de la administración Trump.
En algunos casos, los investigadores de la FDA descubrieron que la administración Biden ya había identificado riesgos relacionados con las vacunas contra la COVID-19, pero no los dio a conocer.
La Dra. Tracy Beth Høeg —quien más tarde ocupó un alto cargo en la regulación de medicamentos de la FDA— comentó a Thacker en un pódcast el mes pasado que le sorprendió saber que el personal de la FDA ya había revisado historiales médicos, informes de autopsias y otras pruebas relativas a fallecimientos ocurridos tras la vacunación, incluidos los de adolescentes y niños.
Ella señaló que dichas investigaciones, las cuales habían identificado un vínculo causal entre las vacunas y los fallecimientos, no fueron divulgadas al público.
Høeg analizó estas investigaciones durante una reunión de la FDA en septiembre de 2025. Posteriormente, los detalles se filtraron al Times, periódico que describió el análisis como un «ejercicio político», según RealClearInvestigations.
En artículos posteriores, el Times incluyó declaraciones de Marks —defensor de las vacunas y exdirector del CBER— sin mencionar que él había rechazado una petición ciudadana presentada en 2023, la cual solicitaba mejorar el etiquetado de seguridad de las vacunas de ARNm contra la COVID-19. Tampoco se reveló que, en 2021, Marks contribuyó a la salida de investigadores de la FDA que habían detectado riesgos asociados a dichas vacunas.
Witczak, quien participó en la presentación de la petición ciudadana, aclaró que esta no solicitaba la retirada de las vacunas del mercado:
Pedíamos una actualización del etiquetado de seguridad para que las personas y sus médicos pudieran tomar decisiones informadas, basándose en la evidencia disponible.
Según correos electrónicos facilitados a RealClearInvestigations, Alimchandani informó a Prasad —sucesor de Marks en el CBER— sobre los riesgos y sobre el fallecimiento de 10 niños. Esta advertencia dio lugar a un memorando de Prasad, en el que describió las muertes como una “revelación profunda”.
El memorando de Prasad también se filtró al Times. El informe del diario —que volvió a citar a Marks sin mencionar sus vínculos con las vacunas contra la COVID-19— sugirió que había motivos políticos detrás de una “escalada de ataques contra las vacunas”.
En otros artículos, el Times citó a varios altos cargos de la FDA, omitiendo el hecho de que dos de ellos formaban parte de la dirección de la agencia cuando se identificaron —y posteriormente se ignoraron— las muertes de los niños; asimismo, otro de los exfuncionarios formaba parte de la junta directiva de Pfizer, fabricante de una de las vacunas de ARNm contra la COVID-19.
RealClearInvestigations informó:
En su último correo electrónico dirigido a Prasad, Alimchandani escribió que su oficina había ajustado la cifra de muertes infantiles sospechosas, reduciéndola de 10 a 7.
Para abril, se produjeron destituciones y renuncias en la FDA. Ese mes, Prasad dimitió del CBER por segunda vez en menos de un año. Al mes siguiente, el comisionado de la FDA, Marty Makary, presentó su renuncia en medio de informes que indicaban que iba a ser destituido. La FDA también despidió a Høeg. Las presiones internas dentro de estas agencias podrían haber contribuido a las renuncias, o bien a los esfuerzos por obstaculizar la agenda sobre la seguridad de las vacunas del secretario de Salud de EE. UU., Robert F. Kennedy Jr.
Thacker señaló:
Kennedy tiene mucha gente en la Casa Blanca que lo detesta.
No obstante, la postura aparentemente contradictoria de la administración respecto a las vacunas también podría estar contribuyendo a la falta de acción en torno a las iniciativas de seguridad en este ámbito.

Los “pharma CEOs” clave tienen acceso directo a la Casa Blanca
Según Tacker:
Todo el asunto de las vacunas se está gestionando de una manera esquizofrénica. Trump dio luz verde a Kennedy para examinar el calendario de vacunación infantil; sin embargo, la FDA aún no ha tomado ninguna medida para actualizar las vacunas de ARNm contra la COVID-19 a fin de advertir sobre el riesgo de muerte cardíaca. Estas piezas no encajan para formar una política coherente.
Varias personas de muy alto nivel dentro de la administración Trump han comentado que los directores ejecutivos de Pfizer y Eli Lilly tienen acceso directo a la Casa Blanca, lo que probablemente contribuya a ejercer presión para minimizar u ocultar los riesgos de las vacunas.
El lobby farmacéutico es el grupo de presión interno más poderoso de Estados Unidos.
El año pasado, la industria farmacéutica y sanitaria destinó US$456,9 millones a actividades de cabildeo, lo que representa el mayor incremento anual registrado en este tipo de gasto.
Hasta ahora, este gasto no muestra señales de disminuir; de hecho, las grandes farmacéuticas ya han reportado cientos de millones de dólares destinados a labores de cabildeo en lo que va de año.
Según se informa, la presión de la industria farmacéutica provocó la primera renuncia de Prasad al CBER el año pasado.
En 2024, las empresas farmacéuticas invirtieron más de 10 000 millones de dólares en publicidad de medicamentos. Estados Unidos y Nueva Zelanda son los únicos países que permiten la publicidad de fármacos dirigida directamente al consumidor. El año pasado, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU. y la FDA anunciaron que los fabricantes de medicamentos deberán incluir información completa sobre la seguridad en dichos anuncios.
Un funcionario del HHS, que prefirió mantener el anonimato, declaró a RealClearInvestigations que:
Los medios de comunicación están sufriendo una resaca profesional tras haberse embriagado con los cientos de millones de dólares que la administración Biden pagó en publicidad durante la pandemia para promocionar las vacunas contra la COVID-19.
* Dr. Michael Nevradakis, radicado en Atenas, Grecia, es reportero sénior de The Defender y presentador de «The Defender In-Depth» en CHD.TV.
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