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Los Paleteros dejan congeladas a varias exfranquiciadas

(1) Amantes de Los Paleteros se encuentran los locales cerrados, mientras que exfranquiciadas denuncian mala gestión por parte de la empresa

La marca de paletas de helados que en pocos años de existencia logró posicionarse en el mercado nacional, Los Paleteros, parece que ha dejado congeladas a varias exfranquiciadas.

La empresa Industrias Heladeras D.E.E.L. que nació en 2016 y cuyos socios fundadores fueron tres jóvenes empresarios amigos entre sí: Enrique Artiñano, Daniel Phillips y Edgar Berrocal, creció rápidamente y logró posicionarse entre jóvenes y adultos con su famosa Churchileta®. Sin embargo, el negocio de franquicias al parecer no es lo que esperaban, por lo menos eso dijeron a aDiarioCR.com varias exfranquiciadas.

Carla Arias, exfranquiciada de Los Paleteros junto a una colaboradora.

Pérdidas en ganancias mensuales, atrasos en el pago de alquileres, deudas con la empresa distribuidora y falta de comunicación fueron los motivos que llevaron a Carla Arias, operadora de dos franquicias de Los Paleteros, a cerrarlas a tan solo un año de haberlas adquirido. De acuerdo con Arias, estos problemas se dieron debido a la mala gestión de la empresa heladera. Además de atrasos con el pago de los alquileres al punto del desahucio, Arias afirma que Los Paleteros también se habían comprometido a retribuir las pérdidas económicas por medio de producto, promesa que no se cumplió obligándola a pedir préstamos y a contraer deudas para salir del negocio.

Local de Los Paleteros en venta, Barrio Escalante.

En tres años, Industrias Heladeras D.E.E.L., empresa dueña de la marca Los Paleteros firmó 22 contratos de administración de franquicias en Costa Rica. Sin embargo, 13 de estos locales se encuentran actualmente cerrados. En cuanto a las máquinas expendedoras de helados, aDiarioCR.com confirmó que varias han sido retiradas de centros comerciales y clubes.

Las franquiciadas

Andrea Vásquez junto a su esposo en el kiosco de Plaza Real, Alajuela.

Andrea Vásquez se convirtió en franquiciada operante de dos locales de Los Paleteros en Alajuela en febrero del 2018. Por más de un año, el pago del alquiler de ambos locales se gestionaba por medio de los ingresos que percibía el negocio, monto que -según el contrato de franquicia- debía ser cancelado por la empresa heladera. De acuerdo con Vásquez, Los Paleteros empezaron a retrasarse con dichos pagos, al punto que los administradores de los locales comerciales les cortaron la electricidad y posteriormente los cerraron.

“Nos dijeron que como no habíamos pagado los alquileres debían cortarnos la electricidad, y que apenas pagáramos los alquileres que, con mucho gusto, la volverían a poner. Entonces, imagínese, yo vendía paletas, yo necesitaba la electricidad”, comenta Vásquez.

La exfranquiciada explica que -por una conciliación de pago- ella le daba el monto del alquiler a la empresa heladera y luego la empresa debía cancelar la suma a los administradores: “Yo todos los meses les pagaba a ellos (Los Paleteros) el alquiler y ellos nunca los pagaban. ¿Entonces, dónde están las platas de los alquileres?”.

Andrea y Carla firmaron un contrato en el cual cedían el 60% de las ganancias a Industrias Heladeras D.E.E.L. mientras que la empresa les brindaba el equipo, soporte técnico, repuestos, capacitación de personal, sistemas de facturación y el pago de alquileres. En dicho contrato también quedó estipulado que los operadores debían comprar el producto directamente a la fábrica y no podían vender productos que no fueran de Los Paleteros.

Arias, quien administró el primer local de Los Paleteros en el país, explica que el formato de franquicia cambió sin previo aviso para las franquiciadas: “Al principio se hicieron las cosas bien, (…) poco a poco se fueron metiendo cosas que ya no eran tan buenas para los franquiciados sino que beneficiaban más a los socios dueños de la marca”, afirma la ahora exfranquiciada.

“Algo no venía bien pero nunca fueron transparentes”, comenta María José de Sas, una de las franquiciadas más recientes y que se vio obligada a cerrar su kiosco seis meses después de abrirlo en Oxígeno.  De acuerdo con María José, el negocio presentó pérdidas de hasta ¢700.000 mensuales, los cuales fueron cubiertos por la empresa heladera solo durante un mes, incumpliendo el contrato firmado. 

Para junio de este año, los locales de al menos cinco operadores diferentes habían cerrado o sido clausurados por los administradores de los centros comerciales.

Cambios en la gerencia 

Las exfranquiciadas confirman que a principios de 2019 la empresa heladera alteró ciertas cláusulas del contrato: La empresa dejaría de responsabilizarse por las pérdidas económicas mensuales y los franquiciados comprarían el producto exclusivamente a la empresa distribuidora MAYCA S.A. No obstante, las franquiciadas nunca firmaron el nuevo contrato.

Las tres operadoras también señalan que la comunicación era mínima y que nunca se les dijo estas resoluciones de manera oficial.  “Fuimos muchas personas y muchas familias afectadas y nunca nos dieron una respuesta de nada, nunca se preocuparon por nosotros”, comenta Andrea Vásquez

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En mayo de este año, la empresa comunicó extraoficialmente que el gerente general Enrique Artiñano ya no formaba parte de la compañía y que en ese momento tomaba el mando Edgar Berrocal uno de los tres socios fundadores. 

aDiarioCR.com contactó a Artiñano por Whatsapp para conocer su versión pero se limitó a responder: “le comento que ya yo no soy parte de Los Paleteros”. En el caso de Berrocal, no respondió a ninguno de nuestros mensajes.

Deudas

Kiosco de Los Paleteros cerrado, Paseo de Las Flores.

Debido a las morosidades en el alquiler y las bajas ventas, Carla, Andrea y María José se vieron forzadas a despedir a su personal. En el caso de Carla, tuvo que liquidar a tres trabajadoras y a varios colaboradores temporales con dinero propio, por varios millones de colones. Por las pérdidas en ventas, la franquiciada también quedó endeudada con la empresa distribuidora MAYCA S.A. con quien firmó un compromiso de pago.

Andrea también quedó con facturas pendientes de pago a la empresa distribuidora pues afirma que actualmente no cuenta con un trabajo estable para pagarlas. Al mismo tiempo, tuvo que sacar un préstamo para liquidar a sus dos trabajadoras y perdió el depósito de garantía de ¢2 millones -que contractualmente estaba obligada a pagar Industrias Heladeras D.E.L.L. “A mi nunca me pagaron nada, me dejaron botada” indica.

María José de Sas se considera con suerte en este sentido, pues explica que ella pagó los alquileres desde el principio y de esta manera no asumió deudas con los administradores del centro comercial. Sin embargo, tampoco recibió su depósito de garantía por parte de Industrias Heladeras D.E.L.L.  

De acuerdo con la cláusula N°26 del contrato de franquicia firmado por ellas, en caso de la terminación del mismo se devolvería al operador un depósito de garantía, al cual se le harían deducciones en caso de deudas con la empresa. De no haber deudas, la suma íntegra de ₡1.400.000 -con condición al aumento- debía ser devuelta en el plazo de 30 días naturales.

Resolución Alternativa del Conflicto

El contrato que firmaron las exfranquiciadas estipula en su cláusula N°29 que en caso de presentarse alguna diferencia entre las partes, éstas “se resolverán por la vía arbitral, de conformidad con lo estipulado por la Ley sobre Resolución Alternativa de Conflictos y promoción de la Paz Social y con el reglamento del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio de Costa Rica”. 

El arbitraje es un mecanismo de resolución alterna de conflictos en el cual se asigna a un árbitro -o a varios árbitros- la verificación de pruebas emitidas por ambas partes. Una vez revisadas, se emite un laudo arbitral, documento que resuelve el caso en cuestión y dicta las acciones a tomar para la parte ganadora y para la perdedora.

Así lo explica Karol Fallas, directora del Centro Nacional de Franquicias (CENAF) de la Cámara de Comercio de Costa Rica, quien destaca que si bien, el Centro de Arbitraje es una buena opción para resolver diferentes conflictos siempre es mejor prevenir y recibir acompañamiento para proteger tanto a los inversionistas como a las empresas franquiciantes.

“Nosotros promovemos -desde el marco del CENAF- la formalización de los negocios con franquicias. Es decir, que pasen por todos los procesos que conlleva la estructuración formal que les permite a futuro llevar de la mano el acompañamiento y la instancia técnica a los franquiciados para que siempre se dé de manera positiva la relación con los inversionistas que se convierten en franquiciados”.

Lic. José Rafael Fernández

José Rafael Fernández, abogado penalista y experto en arbitraje, señala que dichos procesos toman entre ocho meses y un año. Él apunta que -en relación con cualquier proceso judicial que puede extenderse hasta por 10 años- es una alternativa bastante expedita. 

En cuanto al costo de un arbitraje, Fernández señala dos rubros: uno de tarifa de administración y otro de honorarios de los árbitros. También expone que dichos montos se relacionan directamente con el monto reclamado por las partes. Es decir, si el monto en cuestión es una suma cercana a los ¢2 millones, la tarifa rondaría US$2,500. Quien gana el arbitraje puede recibir la suma reclamada más los costos del arbitraje.

Para Carla Arias, “es una lástima porque a Los Paleteros los vi crecer y vi cuando abrieron. Me sentí muy triste al saber la situación económica que atravesaban y que nunca nos comunicaron nada”. 

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Acerca del autor Esteban Hidalgo Pena

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