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Conozca cómo es trabajar en plataformas digitales

Un 65% de los buscadores de talento humano contratan a trabajadores independientes

Solo en América Latina, más de la mitad de los empleadores contrata a trabajadores independientes para laborar en áreas como diseño, ingeniería, investigación, publicidad y consultoría. 

Ser un trabajador independiente puede significar ser contratista, trabajador temporal, emprendedor o bien, ser parte de la “nube humana”, es decir, trabajar por medio de una plataforma digital. Estas plataformas muchas veces actúan como intermediarios entre empleadores y profesionales interesados en ofrecer sus servicios. 

Páginas de alcance global como Freelancer, Upwork, Jooble, Workana y nacionales como Contraticos, le ofrecen a sus usuarios la oportunidad de aplicar a diferentes trabajos o proyectos según su área de experiencia y desde la comodidad de su hogar a cambio de una tarifa. Para los empleadores, estas plataformas les permiten tercerizar servicios y abaratar el costo de sus operaciones. 

“La mayoría de empresas se está yendo a la tercerización. Lo ideal es si se encuentra un balance en esa conveniencia y en esa comodidad, que también busca el talento (freelancer)”, comenta Pablo Zambrano, propietario de Zambrano Brand Consultance y creador de su propia plataforma digital para trabajadoras independientes. 

Pablo Zambrano, publicista y emprendedor.

Según Zambrano, quien alguna vez buscó trabajo por medio de estas plataformas, las cargas tributarias de países como Colombia, donde reside su empresa, son muy fuertes y obligan a sus propietarios a cortar costos. Para el empresario, la migración a este modelo de contratación es el futuro y permite crear un ecosistema en donde se pueden utilizar de manera más eficaz los recursos digitales. 

Desde la nube 

Cristina Alvarado ha trabajado por medio de una plataforma digital durante los últimos tres años, en ese tiempo ha llegado a manejar hasta 6 cuentas de clientes en diferentes países. 

Su ingreso principal proviene de una empresa de software alemana para la cual realiza servicio al cliente, creación de contenidos escritos y traducciones, todo desde su casa: “puedo trabajar las horas que quiero, puedo trabajar 40 horas por semana, puedo trabajar solamente 20, puedo no trabajar (…), es totalmente flexible”, asegura Cristina, quien antes fue microempresaria y todavía está pagando algunas deudas de su anterior emprendimiento.

Aparte de la flexibilidad laboral, Alvarado comenta que ahorra en otras áreas como transporte y ropa de oficina. Además, asegura que “no tener empleados le da mucha flexibilidad”.

La plataforma que utiliza Alvarado le permite escoger entre diferentes proyectos y formas de pago, ya sea por trabajo, palabra o por medio de un time traker, en donde se le asignan tareas dentro de un rango de tiempo específico. 

Alvarado paga su seguro de trabajadora independiente a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), cuyo porcentaje de contribución varía entre un  3% hasta un 10% dependiendo del salario, además, cotiza un seguro privado en el Instituto Nacional de Seguros (INS). 

La administradora admite que si bien, la empresa que la contrató ofreció pagarle ciertos beneficios, ella prefirió mantener su relación de trabajadora independiente pues los seguros que le ofrecían afectaban su ingreso principal y éstos, de igual manera, no aplicaban en territorio nacional. 

Restricciones

Alvarado no recomienda esta línea de trabajo para todas las personas, pues reconoce que hay que tener cierta disciplina para poder sacar provecho a la modalidad: “No todo el mundo aguanta, porque uno tiene que tener disciplina y trabajar para ciertos clientes que no permiten tener correo o whatsapp en la compu”. 

Este tipo de plataforma le permite a los empleadores revisar el avance de sus trabajadores mediante screenshots que la página toma cada 5, 15 o 20 minutos. Lo cual ayuda a las empresas a controlar la producción de sus contratados. 

Trabajo Especializado 

Sin embargo, no todos los freelancers cuentan con la misma formación ni gozan de las mismas oportunidades. Una vasta mayoría cuenta con alguna especialidad, sin embargo existen personas sin preparación y en estado de vulnerabilidad. 

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe de Plataformas Laborales Digitales y el Futuro del Trabajo del 2017, un 20% de los trabajadores en plataformas digitales tenían un posgrado o algún tipo de educación superior, un 37% tenía un bachillerato, un 25% algún tipo de título técnico y cerca del 18% tenía un título de colegio o inferior. 

El mismo informe también destaca que el rol de este tipo de plataformas en países “en vías de desarrollo” aún no está del todo claro, pues muchas veces llega a desplazar a profesionales por medio de la simplificación de las tareas. 

“El riesgo es que el crowd-work (trabajo en plataformas), particularmente el trabajo de micro tareas, tiene el potencial de desespecializar el trabajo y desplazar o reemplazar algunas formas de trabajo especializado” dice el informe

El estudio argumenta que la modalidad promueve la exportación de servicios a otros países, afectando el desarrollo nacional: “Muchos de estos trabajadores con alto nivel educativo invierten tiempo escribiendo reseñas para productos, lugares o compañías que nunca han visto y que sirven para promover negocios que muy probablemente no estén localizados en su país de origen, en vez de aplicar sus destrezas en las necesidades de sus países”. 

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Este es el caso de Alvarado, quien realiza todos sus trabajos para empresas en el exterior: “Todos mis clientes están en otro lado”, afirma la freelancer. 

Regularización 

Alejandro Trejos, BDS Consultores.

La falta de legislación a nivel mundial para regular la relación de estas plataformas con quienes las utilizan, se ha convertido en un problema para empresas y gobiernos.  “Se ha tratado de aplicar la misma receta que se aplica para un contrato de trabajo tradicional y no siempre vamos a encontrar ahí la respuesta”, comenta Alejandro Trejos, abogado en derecho laboral de la firma consultora BDS, quien cree que la ley debe avanzar junto con la tecnología y adecuarse a los nuevos retos que puede presentar. 

En esta instancia, empresas como Uber, Glovo o Rappi, no han sido comprendidas por las legislaciones nacionales. Plataformas de economía colaborativa como estas son utilizadas por trabajadores independientes que hacen uso de ellas para ganar dinero; sin embargo, en muchos países sus detractores no entienden que los conductores y repartidores no tienen una relación de trabajo sino de uso de las mismas. 

Plataformas como Uber han defendido su modelo de negocio como una aplicación en donde los socios gozan de flexibilidad para utilizar otras plataformas, trabajar menos de 40 horas semanales y gestionar sus propios horarios, y no tienen relación laboral.

De acuerdo con Trejos, a mayor flexibilidad, mayor es la posibilidad de que la relación no sea laboral. Sin embargo, en este ámbito se han dado muchas ópticas.  Recientemente, California, estado en donde Uber fue creada, pasó una ley que estipula la relación entre la plataforma y los socios conductores como una relación laboral, llevando a conductores y usuarios a preguntarse cómo cambiará el servicio a futuro. 

Plataformas de trabajo para freelancers como CrowdFlower, también han recibido demandas en donde se reclama un salario mínimo para sus empleados, sin embargo, muchas de éstas han terminado en arreglos de pago con los demandados y no en cambios sustanciales a nivel de modelo de negocio. 

Por su parte, Alvarado opina que entre menos reguladas estén estas plataformas, mejor va a ser el desempeño de las personas que las utilizan. Para la administradora, quien está inscrita en el Ministerio de Hacienda, la carga impositiva es lo suficientemente alta para lograr que los trabajadores freelancers contribuyan con el país : “lo que quiero es que me dejen trabajar en paz”. 

Protección al trabajador  

De acuerdo con Trejos, abogado en derecho laboral, las relaciones de trabajo no se definen en papel, sino que se analizan a partir de los requerimientos reales de dicha relación.  “En materia laboral, lo que tenemos es un principio de primacía de la realidad, (…) lo que importa es lo que pasa en el día a día de la relación de la prestación del servicio y no lo que el contrato dice, no lo que la las condiciones del servicio que están en la página dicen. No lo que formalmente aparenta una relación de otro tipo”, explica el abogado. 


De acuerdo con el art. 18 del Código de Trabajo, un contrato individual de trabajo obliga al trabajador a prestar sus servicios o ejecutar una obra a una tercera persona bajo la dependencia permanente y dirección inmediata de ésta a cambio de una remuneración de cualquier clase o forma.

Sin embargo, de acuerdo con Trejos, existen 5 condiciones fundamentales para justificar la formalidad de una relación laboral. 

  1. Prestación personal: los servicios se deben brindar de manera personal, en caso contrario, se estaría lidiando con una pequeña empresa o start-up. 
  2. Salario: el producto de la prestación de dicho servicio o producto debe de resultar en una contraprestación o salario. 
  3. Subordinación: la relación de índole laboral debe presentar algún tipo subordinación, en donde se tengan que cumplir ciertas órdenes dadas por un tercero. 
  4. Ajenidad: concepto que se utiliza cuando los frutos de dicho trabajo son ajenos, es decir, la ganancia o el servicio actúa en el beneficio de alguien más. 
  5. Dependencia económica: si en la relación laboral se desarrolla una dependencia económica a la misma. 

De acuerdo con Trejos, si la situación de algún trabajador independiente reúne estas características, su relación podría considerarse laboral. 

El futuro del trabajo independiente 

En vista del escenario siempre cambiante del trabajo en plataformas, la OIT emitió una serie criterios para poder establecer relaciones laborales más justas entre usuarios, intermediarios y clientes. 

En su informe, se ha un fuerte énfasis a la correcta categorización de modalidades de trabajo en donde se establezcan de manera directa qué tipo de relación laboral se busca. 

Plataforma de diseño gráfico freelance, Design Club.

Con respecto a la protección de los trabajadores, destacan malas prácticas como la penalización por no aceptar trabajos u horarios de servicio, contratos malintencionados en donde se esconden partes de las condiciones o labores esperadas, especialmente relacionado con la exposición a materiales gráficos y el uso de calificaciones “negativas” y cómo éstas afectan el funcionamiento de los trabajadores dentro de la plataforma. 

También se le recomienda a las plataformas, la generación de historial digital de trabajo, para que los usuarios pueden llevarse copia de su labor para efectos de currículo o búsqueda de futuros trabajos. 

Para Pablo Zambrano, creador de la plataforma de trabajo digital, Design Club, el trabajo freelance no tiene por qué ser sinónimo de precarización laboral, pues destaca que puede representar un terreno medio en donde clientes y usuarios pueden obtener beneficios propios. 

Según el empresario, estas plataformas también pueden tener una perspectiva social, por ejemplo, Design Club ofrece trabajos de diseño de no más de 24 a 48 horas de realización a madres amas de casa que también sean diseñadoras. 

De esta manera, compañías que ocupan diseños rápidos para páginas web o cárteles, obtienen el servicio de manera más expedita y las madres pueden conseguir una entrada extra desde sus hogares: “Es como un Uber de diseño”. 

Zambrano apunta a que en el futuro, el funcionamiento de muchas empresas dependerá del trabajo independiente o freelance de muchos usuarios alrededor del mundo, por lo que es importante fijar límites cuanto antes y asegurar espacios de trabajo seguros para todos y todas. 

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Acerca del autor Esteban Hidalgo Pena

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