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Promover el pánico por el Coronavirus no es sano
  • Expertos aseguran que los medios de comunicación y los rectores de salud pública deben actuar con conocimiento, evidencia científica y sin buscar protagonismo
  • La Organización Mundial de la Salud (OMS) en repetidas ocasiones se ha pronunciado y ha advertido sobre riesgos de epidemias mundiales, como sucedió con el Ébola entre 2014 y 2016, la Influenza Tipo A (A H1N1 o gripe porcina) en 2009, la Gripe Aviar (A H5N1) en 2005, o el SARS en 2003.  El desarrollo de la ciencia y la comunicación ha logrado que se realice una certera vigilancia de la salud y que a nivel global se eviten pandemias como las que ocurrían antes de la creación de la OMS (1948).  Ejemplo de esto fue la gripe de 1918, la mal llamada gripe española, que mató a alrededor de 50 millones de personas en pocos meses.

    Dr. Drew (fotografía tomada de su Facebook)

    Sin embargo, ahora nos enfrentamos a lo que el Dr. Drew Pinsky ha calificado de una “reacción exacerbada de los medios de comunicación que no saben cómo cubrir historias médicas… No todo es una emergencia y no todo debe cubrirse como tal pues provocan pánico en la población”.

    Para Any Pérez, Máster en Comunicación, “en momentos de crisis, la prensa profesional es una fuente muy confiable para las audiencias. Como tal tiene un difícil trabajo contra reloj para encontrar el balance entre replicar la voz oficial y de expertos -pero sin publicar demasiado para no generar angustia porque no podemos buscar protección de salud física afectando salud mental- y estar al mismo tiempo vigilantes de las decisiones oficiales con una agenda propia que las evalúe, audite y verifique”.

    Si analizamos el contexto podemos comprender más sobre el hecho y deducir si estamos ante un correcto tratamiento de las noticias. Algunos datos sobre los brotes virales con más casos o “más cubiertos por la prensa” durante los últimos años son los siguientes:

    Nota: la mortalidad depende de los sistemas de salud de cada país, algunos de los estudios consultados toman como base los lugares con más casos.

    Como se puede observar, los casos más expuestos por la prensa no son siempre los que causan más muertes.  Y es acá donde otro experto en Comunicación, el Dr. Luis Montoya, se pregunta: “¿representan los medios informativos a las trompetas que anuncian pestes y destrucción? -Debemos reconocer, con humildad, que estamos ante un hecho inédito desfilando ante nuestros ojos, en tiempo real”. Y continúa, asegurando que al ser “la actualidad arrolladora y contagiosa, se desviste de contexto para hacerla insípida y por tanto más fácil de difundir”.

    Es por ello que se hace tan importante ahondar en los datos y buscar la verdad en su contexto. La reunión de datos realizada por InformationIsBeautiful.net nos brinda un mejor entendimiento de lo que acontece y nos pone en perspectiva sobre de qué muere la gente diariamente y por qué siempre hay que tener las medidas de higiene y no solo durante las declaradas pandemias:

    Qué sucedió con pandemia de la A H1N1

    En la primavera de 2009, en Estados Unidos, se dio a conocer el primer caso del brote de Influenza A H1N1, reportado en un niño de 10 años. El virus se dispersaría rápidamente por territorio estadounidense y otros territorios para convertirse en lo que se llamó una epidemia mundial de Influenza virus tipo A o pandemia de gripe porcina.

    La H1N1 se manifestó con síntomas similares a los comunes de una gripe -secreciones nasales, dolor de garganta, fiebre mayor a 38°C, malestar de cuerpo, diarrea, mareos y tos- sin embargo, la tos tuvo el riesgo de convertirse en pulmonía y en algunos casos llegó a ser mortal “como ocurre con cualquier resfriado mal cuidado en personas de alto riesgo”, asegura el Dr. Pinsky.

    En junio del 2009, la OMS la clasificó como pandemia nivel 6 pues se habían notificado casi 30.000 casos en 74 países.  Según los datos de la OMS, hubo entre 2010 y 2012, más de 214 países y territorios que confirmaron influenza pandémica H1N1 2009, con 18.449 muertes. Sin embargo, un estudio publicado por The Lancet, estima que fallecieron unas 285.000 personas los primeros 12 meses de propagación del virus H1N1 en 2009.

    De los 52 millones de personas que murieron en 2009, 285.000 fue por H1N1. O sea el 0,55% de la población produjo una gran cobertura mediática, mientras que por Malaria murió casi el 2% de la población mundial (1 millón) y tuvo poca o nula cobertura de los grandes medios de comunicación. La primera tuvo la gran mayoría de muertes en Las Américas mientras que la segunda se ensañó con África (y lo sigue haciendo).

    Influenza en Costa Rica

    Los costarricenses experimentaron la llegada del A H1N1 en abril del 2009. El país fue el segundo de Latinoamérica que tuvo confirmación de reportes del virus, después de México. La primer afectada fue una joven de 21 años, hospitalizada en San José.

    Precisamente, la primera víctima mortal de este brote a nivel Centroamericano fue un nacional de 53 años, quien murió en mayo del 2009. El hombre padecía diabetes y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la cual lo mantenía debilitado y facilitó al virus causarle la muerte.

    Este primer fallecimiento tuvo amplia cobertura de los medios, se alertó a la población y se decretó emergencia sanitaria nacional. Incluso el gobierno alargó las vacaciones de medio año de forma obligatoria en centros educativos de todo el territorio nacional, y canceló la romería hacia la Basílica de los Ángeles, como parte de las medidas para evitar un mayor contagio.

    En 10 de agosto del 2010 la OMS informó el fin de la pandemia de A H1N1. Según el Ministerio de Salud, en Costa Rica hubo 56 muertes de 1.867 casos confirmados. Poniendo la cifra en contexto, fue el 0,2% de las 18.560 defunciones que hubo durante el 2009 en Costa Rica, con un 0,89% de tasa de mortalidad de las personas contagiadas.

    Gripe Aviar solo cobró víctimas en Asia

    Entre el 2003 y 2006 Asia sufrió un brote de Gripe Aviar, donde la mayoría de los infectados fueron niños, tras estar en contacto con aves infectadas. Al país llegaron las noticias sobre la posible pandemia. Sin embargo, desde la reaparición de la enfermedad a finales del 2003 hasta el 2006, fallecieron alrededor de 65 personas, hubo 126 infectados y, eso sí, más de 150 millones de aves sacrificadas.

    Aún así, se dieron fuertes alertas ante el porcentaje de mortalidad del virus. En Costa Rica, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) recomendó seguir siempre en alerta y fortalecer las medidas sanitarias en donde se tuviesen aves con el fin de evitar la Gripe Aviar. En el país nunca se dio ningún caso a pesar de que todavía en 2017 seguía la preocupación como muestran las noticias de la época.

    En el 2019, la OMS anunció su Plan Quinquenal con el objetivo de beneficiar a más de 3.000 millones de personas para protegerlas con buenos servicios de salud.

    En el Plan se nombró los desafíos prioritarios en materia de salud como las pandemias globales de influenza. Sin embargo, el Plan es claro de que las enfermedades no transmisibles (ENT) como cáncer, diabetes y padecimientos cardiacos son las responsables de más del 70% de las muertes: más de 40 millones de personas mueren por ENT en el mundo. Factores de riesgo de estas enfermedades son el tabaquismo, sedentarismo, y el consumo nocivo de alcohol, entro otras.

    El Plan también advierte que hay enfermedades transmitidas por mosquitos que sin los cuidados necesarios pueden llegar a ser letales y se estima que el 40% de la población mundial está en riesgo.  De hecho, anualmente, se reportan 390 millones de infecciones por Dengue. La misma Organización Panamericana de la Salud (OPS) recientemente señaló que en 2019 fueron reportados 3.139.335 casos de la infección transmitida por mosquitos que  causó 1.538 muertes en América Latina. Eso significa que la cantidad de personas que contrajeron esta enfermedad durante el año pasado es casi seis veces mayor a los registros de 2018 (561.393), y muy por encima de los reportados por el Coronavirus como destacó la BBC.

    El Plan propone el seguimiento a enfermedades y patógenos que causan emergencias de salud pública que carecen de tratamientos efectivos como por ejemplo el Ébola (EVE), fiebres hemorrágicas, Zika, Nipa, Coronavirus del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS- CoV) y Síndrome Respiratorio Severo (SARS).

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    El Ébola, por ejemplo, es una enfermedad grave con una tasa de letalidad del 90%, la cual se transmite por medio de fluidos corporales (heces, orina, saliva, semen). Sus signos y síntomas son la fiebre intensa, debilidad, dolor de cabeza y garganta seguida de vómitos, diarrea y una vez que la enfermedad avanza se presentan erupciones cutáneas y deterioro de funciones renales y hepáticas. Entre el 2013 y el 2016 el Ébola cobró más de 11.300 vidas, su mayor parte en África donde fue el epicentro del brote.

    El SARS del 2003 dejó más de 8.000 infectados, 774 muertos y afectó a más de 30 países. El SARS (familia del Coronavirus) se transmite de la misma forma que un resfrío común. Sus síntomas suelen ser como un resfrío común que sin la atención medica necesaria puede ser fatal.

    El Sarampión es otro brote que ha cobrado miles de vidas, y los niños son los más perjudicados. Según, la OMS en 2017 hubo 6,7 millones de casos con 110.000 muertes. La cifra de más de 300 muertos por sarampión cada día en el mundo (la gran mayoría de ellos, niños) es escandalosa pues la vacuna contra el sarampión, que se utiliza desde hace más de 50 años, es segura, eficaz y cuesta menos de US$1 cada una. En 2019, el incremento observado en la incidencia del sarampión afectó terriblemente a África con un 900% de casos (10 veces más casos que en 2018).

    El nuevo coronavirus

    A finales de diciembre de 2019 en la ciudad China de Wuhan se reportaron los primeros infectados por el Covid-19 y su número de contagiados ha ido creciendo. El 80% de las personas infectadas muestran síntomas de un cuadro de gripe normal, en un segundo plano un 15% desarrollan una neumonía producida por el virus que se maneja con sueros para la rehidratación, medicamentos para la calentura y si hay bacteria que se unen al virus se aplica antibióticos, mientras que el 5% de las personas que son infectadas necesitan atención medica con equipo pulmonar, terapia de reemplazo renal y medicamento para normalizar el funcionamiento del corazón y circulación.

    Es importante poner la cifra en contexto, ya que en China, mueren diariamente 7.500 personas por cáncer, por ejemplo, mientras que por Coronavirus están muriendo 33 por día. Sin embargo, el hecho de que sea una enfermedad viral y que se transmita con facilidad ha puesto a las autoridades de salud en alerta mundial.

    Analizar los datos que brindan centros de estudios especializados en enfermedades, y poner los datos en contexto puede lograr que se tengan las precauciones necesarias ante pandemias como el Coronavirus sin tener que promover el pánico.

    Any Pérez, Experta en Comunicación de la Universidad de Costa Rica

    Según Dr. Pinsky, los medios no pueden seguir contando los muertos por Coronavirus uno por uno porque efectivamente el pánico se lleva a niveles exagerados.

    Está claro que los Ministerios de Salud y Gobiernos deben velar por la salud pública, pero también está claro que la salud mental es parte de la salud integral de la población y el pánico puede ir en detrimento de la misma. Como asegura Any Pérez, “no podemos buscar protección de la salud física afectando salud mental”.

    Los medios no estamos para crear pánico sino para informar, para tratar de brindar los datos necesarios para que los ciudadanos puedan buscar las soluciones más eficaces. Sin embargo, al analizar sobre lo que la prensa informa, quedamos debiéndole tranquilidad a la población para que actúe con sentido común. Esto lo comprueban los datos de cobertura actual en el mundo brindados por Google y reunidos por InformationIsBeautiful.net:

     

     

     


    Nota periodística realizada con la colaboración de Hanna Fernández y Marianela Sanabria.

    Fuentes de información del Infográfico.

    [1] https://academic.oup.com/cid/article/66/10/1511/4682599

    [2] http://sciencedirect.com/science/article/abs/pii/s1473309912701214

    [3] https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0021828

    [4] https://www.cdc.gov/dengue/about/index.html

    [5] https://www.who.int/malaria/media/world-malaria-report-2019/es/

    [6] https://www.unicef.org/media/files/MALARIAFACTSHEETAFRICA.pdf

    [7] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/measles

    [8] https://edition.cnn.com/world/live-news/coronavirus-outbreak-03-10-20-intl-hnk/index.html

    [9] https://www.isglobal.org/en/ebola

    [10] https://www.who.int/csr/sars/country/table2004_04_21/en/

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    Acerca del autor Gabriela Zamora Sauma

    Comunicadora con más de 20 años de experiencia en medios y consultoría. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, Universidad de Costa Rica.

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