
El arquitecto Alberto Linner Díaz, reconocido por su contribución al desarrollo de la arquitectura en Costa Rica, falleció este 6 de junio.
Linner nació en 1933 en Nicaragua como Adalbert por el origen alemán de su familia. Se formó como arquitecto en México y desarrolló gran parte de su carrera profesional en Costa Rica dentro de las corrientes del modernismo y el brutalismo, con un uso característico del concreto expuesto y una concepción funcional de los espacios.
Carrera profesional de Alberto Linner
Se graduó como arquitecto en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en 1958; y entre 1958 y 1962, se especializó en planificación de edificios para la salud en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), bajo la influencia de las vanguardias arquitectónicas mexicanas. En ese país realizó proyectos residenciales en Monterrey, Nuevo León, y el hospital de Celaya, Guanajuato.
En México se casó en 1960 con Beatriz de Silva Rioseco con quien luego procreó cinco hijos en Costa Rica -Erik, Alejandra, Fernanda, Konrad y Ari- ya que en 1962, se trasladó al país tras ser invitado para dirigir el diseño y construcción del Hospital México. Aunque su estancia estaba proyectada como temporal, decidió establecerse en Costa Rica, donde desarrolló la totalidad de su carrera profesional y docente, contribuyendo con la modernización estética de la capital y de otros lugares del país.
Durante tres décadas, Linner trabajó para la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), como Jefe del Departamento de Arquitectura y como director de la Dirección de Arquitectura y Desarrollo de Proyectos. En este periodo, lideró la creación de una red hospitalaria descentralizada que incluyó edificaciones en San José, Heredia, Puntarenas, Nicoya y Quepos.
Fue vicepresidente del Colegio de Arquitectos de Costa Rica (1980–1982) y presidente entre 2002 y 2004. La Cámara Costarricense de la Construcción le otorgó el premio a la Construcción Sostenible 2016, en la categoría de “Trayectoria Personal”.

Arquitectura de Alberto Linner
Reconocido por la introducción del brutalismo, un estilo arquitectónico derivado del Movimiento Moderno surgido a mediados del siglo XX, se caracterizó por el uso imponente del concreto expuesto (u hormigón visto) y la exhibición honesta de la estructura y los materiales, prescindiendo de adornos superfluos para crear formas geométricas sólidas.
En Costa Rica, el brutalismo tuvo su época de mayor auge entre las décadas de 1970 y 1990, con edificaciones de carácter institucional. Aunque varios arquitectos y firmas nacionales lo adoptaron y adaptaron al entorno tropical, se puede decir que Linner fue el máximo exponente en el país. Destacaron también Jorge Bertheau, con el diseño de los Museos del Banco Central en San José, Hernán Jiménez con el diseño del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos en Curridabat y Rolando Ferreto con la sucursal del INS en Cartago.
Las edificaciones más importantes diseñadas por Linner son:
- Hospital México, San José (1961–1969)
- Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, Los Yoses, San José (1969)
- Clínica Clorito Picado, Cinco Esquinas de Tibás (1965)
- Hospital La Anexión, Nicoya, Guanacaste (1969–1971)
- Hospital Monseñor Sanabria, Puntarenas (1971–1973)
- Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, San Rafael de Escazú (1976)
- Clínica de San Rafael, Heredia (1979–1980)
- Clínica de Coronado, San José (1986–1988)
- Clínica de Tibás, San José (1988–1990)
- Hospital de Quepos, Puntarenas (1993)
- Convento Misioneras Lumen Christi, Managua, Nicaragua (2002)


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