
Sebastián Salazar es un artista plástico cuya pasión es la pintura, pero a causa de una adicción a las drogas, dejó de hacerlo por más de 10 años.
A través de un proceso extenso, Salazar superó esta problemática que afecta a miles de personas, y ahora, encontró un lugar que le brinda apoyo, ingresos económicos y herramientas para crecer personalmente.
Se trata de Punto Café, una empresa que apoya la reincorporación a la sociedad de ciudadanos con algún tipo de adicción. El dinero que ganan a través de sus puntos de venta ubicados en Desamparados y Rohrmoser, son en parte para tratar a esta población durante 10 meses.
“Las ganancias generadas van directo a los costos operativos de la organización, los cuales incluyen remunerar a un plantel de profesionales especialistas que brindan asesoría y acompañamiento a la población intervenida. Es un grupo de consejeros en adicciones, trabajadores sociales, profesionales en psicología y expertos en terapia ocupacional que conducen a los adictos en recuperación para lidiar con su condición”, explicó Aldair Abarca, gerente de Casa ACERPA.
Actualmente, los locales brindan empleo directo y remunerado a nueve personas, tres de producción y seis dependientes de atención al cliente y preparación de alimentación. Cinco de ellos están en proceso de rehabilitación por adicción.
El funcionamiento de las cafeterías también es apoyado por quienes están en Casa ACERPA, pues contribuyen a hacer tareas que son parte del proceso de recuperación de los límites y responsabilidades en la sociedad.
De acuerdo con Abarca, la casa tiene un modelo que incluye un periodo de formación de dos a tres meses en los que Punto Café se convierte en una herramienta para reforzar aprendizajes de desempeño social.
Modelo es un éxito para usuarios
La atención a cada persona en recuperación ronda los ₡500.000 por mes; sin embargo, las personas que se inscriben en CASA ACERPA deberán cubrir mensualidades de ₡150.000 o incluso pueden recibir becas del 100%.
“Alrededor del 70% de los recursos de atención provienen de financiamiento externo; donaciones que la organización busca de forma constante e ingresos de proyectos como Punto Café”, mencionó Abarca.
Para usuarios de este modelo, el proyecto es un éxito, pues el cambio es notorio. “Este modelo de intervención fue muy acertado para mí porque te abordan desde la terapia ocupacional, desde la psicología y el trabajo social. Recibí un tratamiento integral y además me hizo sentirme como una persona libre, pero con responsabilidad y límites, y ese orden me gusta”, contó Salazar.
Douglas Ramírez es otra de las personas apoyadas por la organización. Él ingresó en situación de calle y actualmente es operario de herramientas en una empresa dedicada a la creación de dispositivos médicos.
Recientemente se graduó del programa de control de adicciones tras cinco meses de estabilidad laboral. “Hay que tener disposición para seguir las reglas, olvidar el pasado, perdonarse, mantenerse en resiliencia de la condición que uno tiene y saber pedir ayuda”, manifestó.
Los objetivos principales de las cafeterías son ofrecer un servicio de alta calidad, una experiencia muy satisfactoria para el cliente y demostrar las capacidades de las personas empleadas.
Quienes deseen realizar donaciones pueden escribir al correo: [email protected].
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