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Aprendamos a leer las etiquetas de los alimentos

De seguro le ha pasado que va caminando por un pasillo del supermercado tratando de escoger los alimentos más saludables y se ve en la disyuntiva de elegir entre dos productos similares. Cada uno en sus empaques le ofrece los niveles más bajos de calorías.

Miguel Gatica - Aprendamos a leer las etiquetas de los alimentos
Las redes sociales fueron testigo de los cambios físicos del joven de 28 años, Miguel Gatica, luego de que en 2016 decidiera cambiar sus hábitos alimenticios.

Pero cuando de manera juiciosa, lee la etiqueta para comprobar el tipo de ingredientes y las cantidades que contiene, se da cuenta que no entiende  ni papa de lo que dice en las diminutas letras de la tabla nutricional.

Entonces, luego de analizar un poco más el asunto, toma el producto que según usted es más light, pero ¿habrá sido una buena decisión?

El empresario Miguel Gatica, era una de esas personas, sin embargo hace dos años le declaró la guerra a las etiquetas, cuando diversos problemas comenzaron a afectar su salud y sus 110 kilos le comenzaron a pasar la factura. 

Gatica descubrió que los productos que compraba tenían altos contenidos de ingredientes poco saludables, además comenzó a identificar que las etiquetas eran poco claras y empezó a dedicar parte importante de su tiempo para dar a conocer el problema a través del internet. En la actualidad, más de 35 mil personas siguen en redes sociales los consejos de este joven, quien todos los días realiza publicaciones en donde compara productos en los supermercados o analiza los ingredientes y las tablas nutricionales con el objetivo de darle el conocimiento necesario a los consumidores para que puedan tomar una decisión de compra informada.

Declaraciones del creador del Reto No Sugar, Miguel Gatica.
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“Si queremos mejorar nuestra salud, las frutas y los vegetales son una excelente opción. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a la decisión de seleccionar un alimento procesado, no debemos dejarnos llevar por lo bonito del empaque, ya que este puede contener ingredientes altos en azúcar o grasas saturadas”, asegura Gatica.

Para él, cuando un producto dulce dice “sin azúcar” pierde su credibilidad porque al irse a la etiqueta se confirma que tiene algún grado de azúcar añadida o elementos como glucosa, fructosa o sustituto.

El creador del Reto No Sugar considera que los buenos hábitos alimenticios se deben acompañar con una rutina de ejercicios que ayude a obtener los resultados físicos que se desean y de ser posible tener la evaluación y el acompañamiento de un especialista en nutrición para conocer, entre otras cosas, nuestro requerimiento energético diario.

10 pasos para leer una etiqueta

La nutricionista y salubrista pública, Irina Zamora, comentó a aDiarioCR que la adecuada lectura de etiquetas es un asunto complicado, pero no imposible, por eso nos recomendó seguir los siguientes pasos:

  1. No se deje llevar por un empaque atractivo, ni tampoco por la palabra light, ya que esto no quiere decir que el producto sea libre de algún ingrediente en específico.
  2. Todos tenemos necesidades nutricionales diferentes, por ese motivo hay alimentos que son buenos para algunas personas y para otras no.
  3. El ingrediente de mayor cantidad en un producto está ubicado de primero en la lista, lo cual da luces al consumidor del tipo de producto que va a consumir, se debe prestar atención cuando ese ingrediente es azúcar, harina blanca, sal o grasas. Según la normativa (N° 40454) del Ministerio de Economía, Industria y Comercio, los ingredientes deberán enumerarse por orden decreciente (de mayor a menor), según la proporción de masa en el momento de la fabricación del alimento. 
  4.  En la etiqueta hay que revisar el número de porciones por empaque. Uno de los principales errores que cometen los consumidores es leer rápidamente el contenido calórico que dice el paquete, pero no se dan cuenta que ese número hace referencia a solo una porción y puede que en el interior de la bolsa vengan 2, 3 ó 4 porciones que se deben sumar para dar un resultado total de calorías.
  5. Con respecto a los carbohidratos existen dos tipos: los complejos y los simples. Estos últimos son considerados nutrientes críticos en los alimentos procesados a los cuales hay que tenerles cuidado, puesto que están asociados al sobrepeso y a diferentes enfermedades crónicas. 5 gramos de carbohidratos simples equivalen a una cucharadita de azúcar, se digieren rápidamente y tienen muy poco valor nutritivo. Algunos de ellos están presentes en: harina blanca, mermeladas, pasteles, galletas, chocolate, refrescos, yogurt y cereales.
  6. Cuando nos fijamos en las calorías lo importante no es el número total, sino de dónde provienen esas calorías. No es lo mismo que provengan de grasas trans que de proteína o fibra.
  7. Para que un producto sea realmente alto en fibra debe tener más de 3 gramos por porción.
  8. Para que un alimento sea alto en proteína, debe tener 7 gramos por porción. Esto equivale a 30 gr. de carne, queso o a un vaso de leche.
  9. Las grasas saturadas y trans están directamente relacionadas con enfermedades cardiovasculares. ¡Si en una etiqueta vemos que la porción contiene 5 gramos de grasas trans es como comerse una cucharadita de manteca pura!
  10. Por último, en una etiqueta nutricional vamos a encontrar lo que son las vitaminas y minerales, si estas equivalen al 10% del producto es una buena fuente, y si trae más del 20% es una excelente opción, aseguró Zamora.
Declaraciones de la nutricionista y salubrista pública, Irina Zamora.

La experta también señaló que en este momento existe mucha controversia con respecto al uso de sustitutos del azúcar “sin embargo, no existen estudios científicos que confirmen consecuencias negativas”. Pero, para ir a la segura recomienda una alimentación lo más natural posible y en el caso de que se quieran consumir sustitutos hacerlo con moderación.

Irina lamentó que la legislación del etiquetado a nivel de Centroamérica sea poco rígida y que las empresas confundan al consumidor con palabras como light, ligero, natural, orgánico, maquillando los ingredientes y los empaques. Tenemos que tener claro que el objetivo de las marcas es vender y que el nuestro debe ser nutrirse bien.

Arturo Padilla Chinchilla
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Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

 

Sobre el autor Arturo Padilla Chinchilla

Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.
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