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Aprenda a controlar la ira y otras emociones negativas

Experta recomienda terapias cognitivas conductuales y practicar técnicas como el yoga.

Gritar en una presa, golpear a su compañero, gritarle a quien le atiende en un comercio o escribir insultos en una red social a menudo, son casos de ataques de ira que se producen a raíz de los pensamientos asociados a esas vivencias, muchas veces alimentados por el estrés y la falta de límites en la educación. ¿Qué se puede hacer para controlar la ira personal y social?

Primero, conocer cuáles son nuestros pensamientos negativos y saber cómo reaccionamos ante estos. Saber cómo respondemos. Por ejemplo: ¿existe una respuesta corporal en la que nuestro cuerpo se activa para la defensa o para el ataque? ¿Exite una  respuesta cognitiva en la que se hace una valoración personal sobre qué significa lo que está sucediendo? ¿Hay una respuesta relacionada con la gestión conductual  para defendernos de lo que se interpone en el camino?

La ira

De acuerdo con la Máster en psicología clínica y de la salud del Centro Costarricense de Terapia Racional, Emotiva y Conductual (CETREC), Stephanie Pirie, la ira es un estado emocional de mucho enojo y cólera: “Nosotros los psicólogos la definimos como una emoción negativa no saludable, porque es una emoción que nos paraliza, nos hace perder el control y genera consecuencias negativas a mediano y largo plazo”.

La experta asegura que sentir ira no es lo mismo que sentir molestia, ya que la molestia no paraliza ni genera secuelas negativas. Hace hincapié en que hay que hacer una distinción entre las emociones negativas no saludables como la ira, la depresión y la ansiedad, y las emociones negativas que son saludables como por ejemplo sentir  insatisfacción por un trabajo mal hecho y que lo que busca es corregirlo sin dañar a nadie, o sentir enojo por una injusticia contra alguien y buscar justicia mediante técnicas pacíficas.

Pirie asegura que una exigencia que se tenga puede disparar la ira: “Quienes tienen exigencias o demandas de cómo debería ser el mundo o las personas, o quienes no soportan lo que está sucediendo porque no es lo que están exigiendo, reaccionan a eso como si fuera la verdad absoluta y es donde se da una activación cuyo desenlace es estallar en ira”.

Quienes sufren mayormente de no poder controlar estas emociones negativas, y principalmente la ira, son personas extremadamente exigentes y demandantes sobre los demás y sobre el mundo.

Consecuencias  

Según Pirie, la ira está acompañada de comportamientos impulsivos y agresivos que son resultado de la emoción, que si no se tratan debidamente, podrían tener consecuencias graves.

Para tratarla

Los programas de manejo de ira son los más recomendados para quienes sufren de estos ataques; consisten en sesiones de terapias cognitivas conductuales.

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“Básicamente se basan en entrenar a la persona para que identifique las exigencias y las evaluaciones que está haciendo con respecto al mundo y a las personas, que para ellos son insoportables, terribles y no lo aguantan. Esas evaluaciones son catastróficas, entonces sus emociones responden a eso como si fueran una verdad absoluta”, manifestó Pirie.

Practicar yoga es otra de las opciones que la experta recomienda a los pacientes, especialmente para que aprendan a desactivarse, relajarse y practiquen la respiración, ya que el enojo y la ira bloquean e impiden el flujo de energía en el sistema.

Mal manejo en los niños y niñas 

En los niños se refleja porque demuestran comportamientos en que son intolerantes a la frustración, una acción que puede ir escalando de acuerdo con la psicóloga: “Hay niños que tienen cuadros de depresión y la manifiestan a través del enojo. También hay casos en que los padres no le manejan un adecuado sistema de límites y eso conlleva problemas con el manejo de la ira”.

Además añadió que “la intervención temprana es importantísima. No hay que darles todo lo que exigen y cuando lo exigen, para que aprendan a esperar y a tolerar incomodidad, esto es importante  porque en su desarrollo tendrán un adecuado manejo de las emociones, que en los adultos cuesta un poco más”.

Cómo ayudar a quienes tienen ataques

Pirie recomienda a las personas que comparten a menudo con quien no sabe controlar la ira, tratar de que esa persona que tuvo el ataque asuma las consecuencias de sus actos, ya que por lo general se les justifica su comportamiento “porque así es su carácter”.

“En la medida de que se va responsabilizando, se genera la necesidad del cambio y de buscar ayuda. Pero si siempre lo justificamos, más bien reforzamos el comportamiento de la persona porque se da cuenta que logra lo que quiere con la ira y no siente la necesidad de tener que modificar su comportamiento”, enfatizó la psicóloga clínica.

Se recomienda a quienes tienen el problemas para controlar su ira buscar terapia cognitiva conductual, ya que es la rama de la psicología más adecuada para tratarlo.

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Marianela Sanabria Leandro
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Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

 

Acerca del autor Marianela Sanabria Leandro

Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

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