
Cada vez son más los padres, madres y docentes que observan un mismo fenómeno: adolescentes que abandonan actividades a las pocas semanas, desafían constantemente la autoridad, incumplen normas sin aparente preocupación o responsabilidad y esperan obtener resultados sin asumir el esfuerzo necesario para alcanzarlos.
Para la psicóloga y directora ejecutiva de la Fundación Casa de los Niños, Catalina Chaves Fournier, detrás de estos comportamientos existe una explicación que comienza mucho antes de la adolescencia: muchos jóvenes han crecido aprendiendo que alguien más resolverá los problemas que ellos mismos provocan y que la mayoría de sus actos negativos, no tienen consecuencias.
La especialista explica que:
Desde la primera infancia, el niño va aprendiendo qué pasa cuando rompe una regla, cuando no cumple con sus obligaciones y qué ocurre si insiste lo suficiente. Cuando esa negociación con la autoridad queda mal resuelta, cuando gritar funciona, insistir da resultado o no existe una consecuencia real, ese aprendizaje no desaparece; se mantiene y suele reaparecer con más fuerza durante la adolescencia.
Sobreprotección disminuye responsabilidad
Según Chaves Fournier, esta tendencia se construye gradualmente cuando los adultos intervienen para evitar frustraciones, resuelven conflictos que los hijos podrían enfrentar por sí mismos o ceden ante la presión y la insistencia.
Añade que una de las señales más preocupantes es cuando el adolescente actúa con la certeza de que, sin importar lo que haga, alguien más asumirá las consecuencias de sus decisiones. Esto se refleja en conductas como incumplir responsabilidades, abandonar compromisos, desafiar normas o esperar privilegios sin el esfuerzo correspondiente.
La experta comparte:
Lo que en la infancia era manejable, en la adolescencia tiende a expresarse con mayor intensidad y capacidad de confrontación. El adolescente no inventa el irrespeto a la autoridad; en muchos casos está reproduciendo aprendizajes que ha consolidado durante años.
Cómo reconocer estas actitudes
La Fundación recomienda observar si algunas de estas conductas se repiten de forma constante:
- Cuestiona o desafía la autoridad de los adultos a cargo, tanto en casa como en el centro educativo.
- Incumple normas y reglas establecidas, incluso conociendo las consecuencias.
- No logra sostener compromisos escolares, familiares o personales.
- Espera obtener resultados sin estar dispuesto a realizar el esfuerzo que requieren.
- Da por hecho que algún adulto resolverá las consecuencias de sus acciones.
Chaves agrega:
Cuidar es acompañar al hijo mientras enfrenta una consecuencia. Sobreproteger es impedir que esa consecuencia ocurra. Aunque esta conducta suele nacer del amor, termina debilitando capacidades fundamentales como la autonomía, la perseverancia, la tolerancia a la frustración y, sobre todo, la responsabilidad.
Por ello, recomienda mantener límites consistentes, exigir el cumplimiento de los compromisos asumidos, permitir que ocurran las consecuencias naturales de las decisiones y evitar sustituir al adolescente en tareas que le corresponden.
También le puede interesar: MICITT convoca a Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología “Clodomiro Picado Twight”
Síganos en: Instagram | Facebook | X | Youtube | Tik Tok
- Exceso de ayuda debilita la responsabilidad en los adolescentes - 6 de julio de 2026
- MICITT convoca a Premios Nacionales de Ciencia y Tecnología “Clodomiro Picado Twight” - 4 de julio de 2026
- Himnos de 62 cantones ya se pueden escuchar en "Costa Rica Canta Sus Canciones" - 4 de julio de 2026