
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) enfrenta un presunto hackeo tras confirmarse un incidente de ciberseguridad que habría permitido la extracción de correos electrónicos institucionales. Mientras el Gobierno costarricense denunció un presunto hackeo relacionado con un sistema tecnológico de origen chino, un informe técnico de Google señala que detrás del ataque podría estar un grupo internacional de ciberespionaje con presuntos vínculos con China.
El caso ha generado preocupación por la seguridad digital de las instituciones públicas y por la posibilidad de que infraestructuras críticas del país hayan sido objeto de espionaje informático.
Paula Bogantes, ministra de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), explicó a la prensa que el agente malicioso detrás del ataque fue detectado en 42 países, la misma cantidad de naciones reportadas por Google el 25 de febrero, al dar a conocer la desarticulación de la operación.
Ataque habría extraído 9 GB de correos del ICE
El incidente salió a la luz luego de que el propio ICE confirmara que actores externos lograron acceder a su sistema de correo electrónico. Según los reportes preliminares, los atacantes habrían extraído alrededor de 9 gigabytes de información, incluyendo correos electrónicos de funcionarios de la institución.
Las autoridades señalaron que el ataque habría ocurrido durante varias semanas y que los intrusos lograron instalar herramientas de acceso remoto dentro de los sistemas comprometidos, lo que les permitió operar sin ser detectados durante un período prolongado.
Ante la situación, el Gobierno anunció que inició investigaciones para determinar el origen del incidente y evaluar posibles responsabilidades tecnológicas, en particular relacionadas con plataformas o sistemas utilizados dentro de la infraestructura institucional.
Software espía identificado por Google
De forma paralela, un análisis del Google Threat Intelligence Group (GTIG) identificó el uso de un programa malicioso llamado GRIDTIDE, una herramienta de espionaje digital diseñada para infiltrarse en sistemas informáticos y extraer información sin levantar sospechas.
Este software funciona como una “puerta trasera” que permite a los atacantes ejecutar instrucciones dentro del sistema infectado, descargar archivos y desplegar herramientas adicionales de forma remota.
Uno de los elementos más sofisticados del ataque es su mecanismo de comunicación: en lugar de conectarse a servidores sospechosos, el malware utiliza Google Sheets como canal para enviar instrucciones y recibir datos. De esta forma, el tráfico malicioso se camufla como si fuera una actividad normal de oficina dentro de la red institucional.
Según Google, el ataque utiliza el funcionamiento normal de herramientas ampliamente usadas para evitar ser detectado por sistemas de seguridad.
Grupo de ciberespionaje con presencia global
El informe de la empresa tecnológica atribuye el ataque a un grupo de ciberespionaje identificado como UNC2814, también conocido como Gallium, al que investigadores de seguridad rastrean desde al menos 2017.
Las investigaciones señalan que sus operaciones forman parte de campañas de espionaje a gran escala orientadas a obtener acceso a comunicaciones, registros de llamadas y otros datos sensibles de infraestructura crítica.
El objetivo de este tipo de operaciones suele ser recopilar información estratégica de gobiernos y operadores de telecomunicaciones, sectores considerados especialmente valiosos desde el punto de vista de inteligencia y seguridad.
Infraestructura desarticulada por Google
Google informó que logró interrumpir parte de la infraestructura digital utilizada por este grupo de hackers, incluyendo proyectos alojados en Google Cloud y cuentas que utilizaban para manejar las hojas de cálculo usadas como centro de control del malware.

Según informó, ,
Google Threat Intelligence Group (GTIG) y Mandiant, junto con socios del sector, han publicado una investigación que destaca la interrupción de UNC2814.
Las intrusiones prolíficas de esta escala suelen ser el resultado de años de esfuerzo concentrado. GTIG confirmó 53 intrusiones de UNC2814 en 42 países a nivel mundial e identificó posibles objetivos en más de 20 países.
Si bien los titulares recientes se han centrado en otros actores que atacan a empresas de telecomunicaciones y organizaciones gubernamentales, es importante señalar que no hemos observado solapamiento entre UNC2814 y Salt Typhoon. GTIG ha rastreado UNC2814 durante casi una década y lo considera un grupo distinto, que ataca a un conjunto diferente de víctimas globales, utilizando tácticas e infraestructura únicas.
Preocupación por la seguridad de infraestructura crítica
El caso vuelve a poner en debate la seguridad digital de las infraestructuras críticas del país, especialmente aquellas vinculadas con telecomunicaciones y energía, sectores que suelen ser objetivos prioritarios en operaciones de ciberespionaje internacional.
Expertos en ciberseguridad advierten que los ataques actuales son cada vez más sofisticados y se basan menos en vulnerabilidades técnicas y más en el uso de herramientas legítimas para ocultar la actividad maliciosa dentro de los sistemas atacados.
En el contexto global, los ataques contra redes de telecomunicaciones y organismos públicos han aumentado significativamente en los últimos años, con campañas dirigidas a obtener información estratégica y acceso a comunicaciones sensibles.
Investigación en curso
Las autoridades costarricenses continúan analizando el alcance del incidente y las posibles implicaciones para la seguridad nacional. Mientras tanto, el ICE y los organismos especializados en ciberseguridad trabajan para reforzar sus sistemas, identificar vulnerabilidades y evitar nuevos accesos no autorizados.
El caso también reabre el debate sobre el uso de tecnologías extranjeras en infraestructuras críticas y sobre la necesidad de fortalecer las capacidades nacionales de defensa digital frente a amenazas cada vez más complejas y globales.
Sospechas de actividad también en Chile
El informe de inteligencia también ha generado preocupación en otros países de América Latina. En Chile, autoridades y expertos en seguridad han advertido que la campaña de espionaje detectada por Google podría haber afectado redes de telecomunicaciones y otras organizaciones estratégicas, según informó el Diario La República, de Chile.
La alerta surgió en medio del debate sobre proyectos de infraestructura digital en ese país, incluyendo iniciativas relacionadas con cables submarinos de fibra óptica.
El informe de Google sostiene que el grupo de ciberespionaje ha operado en docenas de países de cuatro continentes, con especial interés en redes de telecomunicaciones y sistemas gubernamentales.
Sobre el reporte de Google y el grupo UNC2814, la embajada de China dijo al Diario Financiero de Chile que “no tenemos la obligación de contestar a acusaciones sin fundamentos o desde un origen sospechoso”.
Información del hackeo no ha sido utilizada de una manera negativa
Marvin Jiménez, de la comisión de ciberseguridad del Colegio de Profesionales en Informática y Computación confirmó que, ante el riesgo de que esta información haya sido exfiltrada, no ha sido utilizada de una manera negativa contra estos servicios o recursos que brinda el ICE:
Generalmente, estos actores maliciosos vinculados con actividades de ciberespionaje utilizan la información exfiltrada en dos posibles líneas de acción. La primera ocurre cuando, tras analizar los datos, determinan que tienen un alto nivel de criticidad o valor estratégico. En esos casos pueden utilizarla como un mecanismo de extorsión, solicitando un rescate —usualmente mediante criptomonedas— con el objetivo de financiar sus operaciones y, en muchos casos, reinvertir esos recursos en nuevos ataques.
La segunda línea de acción consiste en analizar la información sustraída para identificar vulnerabilidades, patrones o posibles objetivos, lo que les permite planificar ciberataques más específicos y dirigidos. Este escenario representa uno de los mayores riesgos desde el punto de vista de seguridad digital.
Ante este tipo de situaciones, para nosotros como usuarios y clientes del ICE es fundamental mantenernos atentos a la información oficial que emitan las autoridades a través de sus canales formales. Además, es importante adoptar medidas preventivas como ser rigurosos con la información que compartimos y desconfiar de solicitudes de datos personales, credenciales o información financiera que puedan circular a través de redes sociales u otros medios digitales. Estas prácticas ayudan a reducir el riesgo de que nuestra información personal sea utilizada de forma indebida”.
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