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Pornografía: el peligro de un negocio que persigue a los niños

Primeros contactos se estiman que comienzan a los 11 años.

La pornografía es un negocio con un crecimiento diario, que mueve miles de millones de dólares en el mundo mientras provoca peligrosa dependencia, trastornos personales y problemas familiares. Lo más peligroso es que cada vez es más accesible a los niños y esto crea problemas mucho más difíciles de resolver al estar el cerebro de los niños en formación.

Según los datos que ha recopilado GuardChild, actualmente 70% de los niños y niñas entre 7 y 18 años han encontrado accidentalmente pornografía mientras buscan información para hacer sus tareas; el 90% dice haber visto pornografía online; el grupo etario más grande en el consumo de pornografía en internet son niños y niñas entre los 12 y 17 años; mientras que el 41% de solicitudes con contenidos sexuales, 29% de exposición a contenidos sexuales y el 31% de acoso sexual se ha dado mientras los niños estaban en internet con sus amigos.

Según el mercadólogo Gustavo Vargas, se estima que un 12% de las páginas de internet pertenecen a sitios con contenidos pornográficos, lo que representa un negocio de más de US$4.900 millones al año.

Consumo en crecimiento

La dopamina es una sustancia que genera en el cuerpo una sensación de placer, lo cual provoca relajación y satisfacción. Es por esta razón que la pornografía se torna adictiva ya que ver estos contenidos estimulan la producción de la misma.

En el caso de los jóvenes, su deseo de conocer la realidad y el poco conocimiento de los temas sexuales, los llevan a utilizar estas páginas para descubrir un mundo lleno de mitos y placeres.

El fácil acceso desde teléfonos celulares, tabletas o computadores, hacen que cada vez tanto jóvenes como adultos puedan obtener estos contenidos desde cualquier lugar como casa, trabajo e incluso colegios.

El Instituto Panamericano de Alta Dirección de empresas de la Universidad Panamericana (IPADE), realizó un estudio en el cual evidencia que solo colocar la palabra sexo arroja 285 millones de contenidos pornográficos, y diariamente en Google se hacen 150 millones de consultas diarias sobre pornografía.

Ha existido siempre, pero…

Para la psicóloga y sexóloga María Contreras, del proyecto español Dale Una Vuelta, “la pornografía como la conocemos hoy empezó en los años 50 a raíz del libro El comportamiento sexual del hombre del biólogo y sexólogo norteamericano, Alfred Charles Kinsey. En este best seller se podía leer que el ser humano podía llevar a cabo sus instintos sexuales, fueran los que fuesen. Parte de ese contenido lo capitalizaron grandes empresarios como Hugh Hefner, el hombre que fundó la revista Playboy”.

“A partir de los años 60 se crearon en Estados Unidos y Canadá cabinas donde con un dólar podía ver contenido pornográfico de 8 a 12 minutos. En un año generaron US$2.000 millones. A partir de los 70 aparecen las videocámaras y comienzan a rodarse escenas pornográficas en las casas de los norteamericanos. Se inicia el negocio con los VHS. En los años 90 llega el porno a internet; en 1994 se crea la primera página web de contenido pornográfico y se convierte en extremo. Llega el 2000 y el porno llega a nuestros celulares, con un simple clic puedes ver todo tipo de sexo. Nadie tiene porque saber que lo ves y encima es gratis”, asegura Contreras.

Algunos aseguran que la pornografía siempre ha existido, y eso es cierto, sin embargo ha aumentado en los últimos años escandalosamente. María confirma que sobretodo se ha visto incrementado por el uso de los móviles y las estadísticas cada año presentan datos más elevados del consumo de hombres (71%) y mujeres (29%), según uno de los portales de contenido XXX más popular, Pornhub.

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Cuándo y cómo detectar que la pornografía es un problema

Alejandro Villena, psicólogo y sexólogo; Jorge Gutiérrez, comunicador, y María Contreras, psicóloga de Dale Una Vuelta.

Para el proyecto español Dale Una Vuelta, la pornografía se convierte en un problema cuando la persona refiere perder el control, es decir, no puede decir NO a su impulso de encender el computador o el celular. Es un problema cuando la persona se esfuerza una y otra vez y no consigue controlar o detener las conductas y ve pornografía pero no tiene en cuenta el riesgo de daño físico y emocional a sí mismo y a los demás.

Para María, “los profesionales debemos saber si la conducta sexual de consumir porno se asocia a un deterioro personal en el área social, profesional o de pareja. Hay casos en los que no es un problema porque no hay un deterioro y administrando unas pautas básicas la persona es capaz de dejar de ver porno”.

Cuáles soluciones para prevenir la adicción brinda Dale Una Vuelta

La educación sexual. Animamos a los padres a que hablen con sus hijos sobre sexo. Que aprovechen las situaciones cotidianas: una conversación entre los amigos, una canción, un programa de TV, una noticia, el personaje de una serie…

Una educación sexual donde el protagonista sea la confianza, libre de miedos y tabúes. El colegio es una parte de la sociedad esencial para que nuestros jóvenes se libren de desarrollar una adicción. La mayoría de los adolescentes refieren que ven porno como fuente de educación sexual ya que no tienen con quién hablarlo.

Por otro lado hay que tener en cuenta otros factores, no todo el mundo va a desarrollar una adicción por ver porno. ¿Qué hay que tener cuenta?: su genética, su historia familiar, si tiene ansiedad o depresión, su forma de ser (hay rasgos de personalidad que hace que sea más probable desarrollar una patología), si hay un trauma en la infancia, por ejemplo, un abuso sexual.

Cuáles posibles soluciones hay para curar al adicto

Para Dale Una Vuelta, al iniciar la terapia trabajan las funciones básicas de la persona, como un horario de sueño, el cuidado de la alimentación, el ejercicio físico y la recuperación de aficiones. Lo primero es “meter gasolina al coche para que funcione”, logrando así una mayor calidad de vida. Esto les hace estar fuertes y ver que hay objetivos valiosos en la vida, ya que normalmente cuando está enganchado es incapaz de fijarse metas debido a que el cerebro está atontado.

“Las emociones de culpa y vergüenza, que son las más frecuentes como consecuencia del consumo, disminuyen y logran salir de ellos mismos. Además, les ayudamos a conectar con otro tipo de emociones para que amplíen su mundo emocional: alegría, miedo, enojo, esperanza, asco, nervios, amor… logrando que avancen en el conocimiento de sí mismos, las emociones siempre son fuente de información”.

“Siguiendo en la línea de las emociones, les ayudamos a que adquieran herramientas para relajarse emocionalmente: deporte, aficiones, música, literatura… ¡que hagan lo que más les gusta de forma sana! Esto les da esperanza, les motiva y cuando lo consiguen su autoestima aumenta”.

Al vivir en una sociedad hipersexualizada donde la educación sexual integral en casa y colegio es casi ausente y al poseer Costa Rica una penetración móvil del 179%, o sea, según datos de la Sutel, 8,8 millones de líneas celulares, es necesario limitar la exposición a Internet cuando su uso no sea necesario y activar un filtro anti porno en los dispositivos que se utilicen habitualmente (computador, móvil, televisión).

La pornografía no será un tema que acabe, sino todo lo contrario, es un mercado que se encuentra en crecimiento el cual cada día tiene mayor facilidad de acceso para toda la población, la solución está en en el límite: “en controlar el deseo, en el autodominio, en saber que no lo hago porque no me conviene”, indicó Gustavo Vargas.

Vea la entrevista completa en Facebook.

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Comunicadora con más de 20 años de experiencia en medios y consultoría. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, Universidad de Costa Rica.

 

Acerca del autor Gabriela Zamora Sauma

Comunicadora con más de 20 años de experiencia en medios y consultoría. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, Universidad de Costa Rica.

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