La maestra Kathya Marcela Acuña de la Escuela Felix Arcadio Montero en Heredia, hizo más de 600 bolsitas. Ella estuvo confeccionándolas en su casa en Santo Domingo de Heredia durante todo el tiempo de vacaciones. Este es un ejemplo del amor por los niños y niñas, que su orgulloso hijo dio a conocer mediante su cuenta en Twitter.Para ejemplificar la influencia de los trabajadores del sector educativo, el Magisterio Nacional ha incorporado testimonios de diferentes costarricenses que han logrado sus metas, marcados por la motivación que una vez recibieron en el aula.
Por ejemplo, Ronald González, ex jugador profesional de fútbol y ex director técnico de la Selección Mayor, cuenta cómo su profesor de educación física del Liceo Salvador Umaña de Ipís de Goicoechea, lo llevó al primer equipo donde inició su carrera, tras verlo jugando fútbol.
Gino González, vulcanólogo y fundador de “Volcanes sin frontera” afirma que desde niño siempre se interesó muchísimo por los volcanes y que su vocación la confirmó en una feria científica. Su profesor de educación superior, Alexis Rojas, le impulsó a convertir esa pasión en su profesión y que hasta hoy le sigue agradeciendo por el apoyo.
Por su parte Gina Cuza, es una agrónoma limonense y actualmente directora del Área de Conservación Marino Cocos del MINAE. Su niñez fue indudablemente marcada por una educadora: su madre Patricia Jones, quien además de ser su profesora, fue su mentora y la de cientos de estudiantes más, a quienes impulsó a lograr sus metas.
Empresa privada también da la mano
Cerca de 100 niños y niñas cuyas familias son atendidas de manera integral por el Programa de Acción Social del Hospital Clínica Bíblica, tuvieron la oportunidad de vivir la ilusión del primer día de clases estrenando útiles completos para el nuevo año lectivo. “Queremos que vean en este insumo, la motivación para poder retomar el estudio, después de un apagón educativo de dos años”, explicó Roxana Tenorio, Trabajadora Social responsable del Programa de Fortalecimiento social de la Familia.
Programas ambientales
Por su parte, la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional abrió la convocatoria a los centros educativos públicos para que participen en su programa ambiental llamado Yo pienso verde. Quienes formen parte de esta iniciativa reciben capacitación, recursos como estaciones de reciclaje y composteras, una herramienta para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero y acompañamiento en general, como parte de su responsabilidad social.
Georgina Díaz, gerente de la Sociedad de Seguros de Vida explica que “Yo pienso verde trabaja bajo un concepto de ‘semilla de cambio’, que pretende fomentar una cultura ambiental responsable en la sociedad a través del empoderamiento por parte de los trabajadores de la educación y sus respectivos centros académicos”.
Yo pienso verde se desarrolla desde el 2013 y en su trayectoria ha sumado 130 programas en centros educativos a lo largo del país, acumulando 2810 horas de capacitación a 3210 personas y un impacto aproximado en la población educativa de 70.000 niños y jóvenes.
Quienes deseen formar parte del proyecto, que fue declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación Pública en el 2018, pueden solicitar más información al correo electrónico [email protected] La convocatoria está abierta hasta el 11 de marzo del 2022.
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