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Emprendimiento femenino encuentra nicho en cafetales

BeanVoyage tiene como objetivo de dar a conocer el café producido por mujeres de Costa Rica
Participantes del proyecto Bean Voyage en Biolley de Puntarenas.

Los fundadores de BeanVoyage.com, el joven Abhinav Khanal y la joven SungHee Tark, nunca imaginaron que el inicio de una tarea universitaria se convertiría en un proyecto que cambiaría la vida de 40 mujeres caficultoras de Costa Rica.

Estos jóvenes pisarontierra peceteña”, por primera vez en 2014, con el fin de impartir cursos de liderazgo y autogestión a un grupo de mujeres. Ahí descubrieron que las participantes tenían algo en común: producían café para dar sustento a sus familias y se les dificultaba obtener buenos precios de venta del producto. 

Por ese motivo, de regreso a los Estados Unidos, crearon BeanVoyage.com con el objetivo de dar a conocer el café de estas mujeres y encontrar personas que quisieran comprar el producto a precios justos.

“Al principio las compras eran cantidades muy pequeñas de café tostado y se vendía entre nuestros amigos, profesores o familiares. Pero conforme se fue reconociendo el valor agregado del producto, aumentaron los pedidos y otras personas se fueron incorporando al proyecto. En ese punto nos dimos cuenta que era necesario volver a Costa Rica y crear una organización, no solo para seguir ayudando a las mujeres que ya estaban dentro del proyecto, sino también para incluir a otras zonas del país”, relató Khanal.

BeanVoyage tiene como objetivo de dar a conocer el café producido por mujeres de Costa Rica
Las participantes tienen entre 15 y 60 años.

Las mujeres reciben capacitación integral en varios ejes: mejora en la rentabilidad y sostenibilidad del producto, prácticas agrícolas eco-amigables, tueste y catación, nuevas tecnologías en mercadeo, autoestima y autoconocimiento.

Este proyecto cuenta con un grupo de mujeres de Los Santos, Tarrazú, Frailes de Desamparados, Pérez Zeledón y Biolley de Puntarenas. En su mayoría son mujeres rurales que se dedican al cuidado del hogar; también hay comerciantes y algunas profesionales universitarias.

“Las más jóvenes tienen mayor conocimiento en el área de marketing y las mayores tiene más experiencia en el procesamiento. Sin embargo la fusión de generaciones crea una simbiosis de intercambio de información con buenos resultados”,  dijo Khanal.

Khanal resaltó que hoy en día, gracias al uso de las redes sociales como vehículo de publicidad para sus productos fue posible que una mujer de una zona rural en Puntarenas pudiera vender su café en Boston.

Escuche a Ángela Serracín, una beneficiaria del proyecto BeanVoyage.com en la zona de Biolley de Puntarenas.

Líderes comunales

Según Tark, al potenciar la capacidad de liderazgo y la formación empresarial de las mujeres se crea una oportunidad para que surjan como líderes en sus comunidades y contribuyan con el desarrollo económico de las zonas que habitan.

“Vemos a mujeres empoderadas que no solo quieren mejorar la economía de sus casas, también desean hacer un cambio económico en sus entornos. Es muy gratificante observar a mujeres seguras del producto que ofrecen y que no dudan en competir en un mercado tradicionalmente dominado por hombres”, aseguró Tark.

Reconocer el trabajo de estas mujeres productoras de café es muy importante en el mercado, en algunos casos las fincas están inscritas a nombre de hombres, pero son las mujeres quienes tienen una participación activa en el desarrollo agrícola de esos terrenos.

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Según Tark, evitar a los intermediarios dentro de la cadena de distribución del producto les genera mayores ganancias a estas mujeres a la hora de negociar con mercados extranjeros. 

Sistemas de emprendimiento

Un estudio sobre “Emprendimiento y Género en América Latina y su Papel en el Desarrollo Económico”, publicado en 2017 por el INCAE Business School, expone cómo en los países donde existen políticas y sistemas de apoyo público y privado se repercute positivamente en la creación de empresas y en el crecimiento de las Pymes.

“Para potenciar los emprendimientos de las mujeres, se necesita desarrollar programas más específicos de formación en negocios para emprendedoras, servicios profesionales de mentoría y mejores sistemas de financiación”, asegura el estudio.

BeanVoyage tiene como objetivo de dar a conocer el café producido por mujeres de Costa Rica
El 27,8% de las mujeres ha sufrido algún tipo de discriminación de género al hacer negocios, y 50,6% de ellas no consideran que tienen igualdad de oportunidades para emprender. Foto: BeanVoyage 

Además, el documento resalta la importancia de aumentar las oportunidades educativas en el área económica, ya que que sólo el 59% de las emprendedoras en América Latina tiene educación en negocios, mientras el 70% de los hombres lo tienen.

Otros datos importantes de la investigación revelan que el 27,8% de las mujeres ha sufrido algún tipo de discriminación de género al hacer negocios, y 50,6% de ellas no consideran que tienen igualdad de oportunidades para emprender.

La educadora y miembro de la organización Mujeres Emprendedoras Trabajando Asociadas (META), Yinnary Salazar, considera que la creación de empresas y la generación de innovación a cargo de mentes y manos femeninas en el país, es una labor que necesita mayor desarrollo, no obstante recalcó el papel que realizan muchas organizaciones que visibilizan el aporte femenino en la sociedad.

“Las mujeres en diferentes áreas como la económica, la educativa o la cultural, tienen una participación fundamental.  Aprender a valorar y a respetar su trabajo es tarea de todas y todos”, dijo a aDiarioCR la especialista en emprendimiento.

Otro estudio publicado en 2017, por Global Entrepreneurship Monitor, indicó que el Total Entrepreneurial Activity (TEA) entre mujeres se ha incrementado un 10% respecto a 2015. 163 millones de mujeres emprendieron un negocio en 74 economías de todo el mundo y 111 millones ya dirigían su propia empresa.

Las edades en las que existe un mayor porcentaje de emprendimiento son las comprendidas entre 25 y 34 años, seguido por el rango que abarca de los 35 a los 44.

Tark considera que la edad no es impedimento para emprender, ya que hay mujeres con muchísimo talento en sus casas; se dedican a la artesanía, a la creación de alimentos innovadores, a la agricultura, pero no están conscientes del gran potencial que tienen.

“El emprendimiento es una forma para que las mujeres aumenten su autonomía económica, por eso si existe una mujer o un grupo de mujeres que quieran formar su propio negocio o desarrollar una idea yo les recomendaría buscar alguna ONG u organismo del estado que esté relacionado con el enfoque de su proyecto, con el fin de poner en marcha su emprendimiento”, recomendó Tark.

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Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

 

Acerca del autor Arturo Padilla Chinchilla

Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

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