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No sea aliado del suicidio

En los últimos días, en Guatemala, ha habido un gran revuelo en los medios de comunicación, redes sociales y en la sociedad por la muerte en la cárcel de un Doctor de gran trayectoria en la Universidad de San Carlos.

Dr. Jesús Oliva Leal

Este hombre, padre de tres hijos -uno de ellos con capacidades especiales-, tenía más de tres años de estar en “prisión preventiva” por un caso de supuesta corrupción al firmar una licitación, pese a que la Contraloría General de Cuentas de Guatemala dice que todo estuvo bien.

La Asociación Voces Por La Justicia, de la cual forman parte la esposa y el hijo del Doctor Jesús Oliva, tenía meses de estar solicitando atención médica para él, quien padecía una profunda depresión además de otros problemas graves de salud. La atención fue negada y él murió.

Las preguntas en este caso son muchas: ¿se pudo haber hecho algo más por él? ¿será que las juezas que le negaron el tratamiento no saben lo grave de una depresión? ¿conocemos nosotros qué hacer antes casos como este?

En el mundo cada 40 segundos muere una persona por suicidio según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS); 800 mil personas cada año toman la fatal decisión de acabar con sus vidas. Esta epidemia mundial, toca nuestra puerta y no podemos obviarla.

De acuerdo con el médico psiquiatra Luis Diego Herrera Amighetti, hay casos de suicidio impulsivo, otros donde es asistido y otros -la mayoría- por problemas de salud mental. Según explica, “el cerebro es un órgano y como tal se enferma, por ello es que las políticas de salud deben dirigirse para prevenir tanto enfermedades mentales como físicas”.

Dr. Marco Díaz, médico psiquiatra.

Para el psiquiatra encargado del Programa de Adolescentes de la Caja Costarricense del Seguro Social, Dr. Marco Díaz, no sólo las personas con problemas psicológicos diagnosticados son propensas a sufrir depresión y experimentar actitudes suicidas. Esto le puede suceder a cualquier persona en cualquier momento.

Lo primero es tener claro la diferencia precisamente entre la tristeza y la depresión. Para Díaz, “la tristeza son situaciones temporales y pasajeras ante situaciones que pasan en la vida, que no salen como queremos. Una depresión es una situación más profunda, más permanente y más dañina que una tristeza”.

Ahora bien, teniendo claros ambos conceptos pasemos a los síntomas de la depresión que podría llevar a una persona a acabar con su vida, entre ellos:

  • Insomnio o por el contrario, exceso de sueño.
  • Cansancio, poca energía.
  • Llanto y expresión de sentirse mal.
  • Constantes alteraciones inusuales de carácter.
  • Confusión, no toma decisiones correctas.
  • Poca productividad.
  • Se incapacita constantemente o se excusa de no poder ir a escuela o colegio.

Depresión en adultos y adolescentes

De acuerdo con Díaz, si hablamos de un tema tan delicado como el suicidio hay que tomar en cuenta que la depresión se presenta de forma diferente en adultos y en adolescentes.

“Los adultos actúan más pausados y le dan más vuelta a las cosas, a los problemas o situaciones antes de tomar una decisión, mientras que los adolescentes son más impulsivos y de ahí que el índice de muertes en jóvenes sea significativo en la actualidad”, asegura Díaz.

Según datos del OMS el suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 15 a 29 años de edad y va subiendo. Contrario a lo que por dicha sucede en Costa Rica, ya que de acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial, los números han ido bajando: en el 2015 se presentaron 35 decesos; en el 2016, 29 y en el 2017 superaron la decena de muertes.

Sin embargo, las familias debemos estar atentas a lo que hacen los adolescentes, pues ellos expresan mucho más de su mundo interior a través de lo que hacen que de lo que dicen. Según Díaz, “podemos tener un adolescente sumamente deprimido y el muchacho va todos los días al colegio, habla con sus compañeros aparentando estar muy bien y en el fondo está muy deprimido, por lo que el diagnóstico temprano en adolescentes resulta mucho más complicado. Pero actitudes como consumo excesivo de alcohol o drogas, y actitudes violentas contra los adultos son señales claras de que el joven atraviesa algún tipo de depresión”.

Suicidio y el papel de la prensa

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Para el doctor Díaz, el papel de la prensa en este tema es sumamente delicado pues al mostrarse el lado emotivo de este tipo de sucesos, los jóvenes que observan la noticia se crean una idea errónea de lo acontecido y resulta contraproducente, por ejemplo “cuando se le da un trato emotivo, se observa la foto de la víctima, sus amigos y familiares conmovidos y llorando, el mensaje que le llega al adolescente es que para que lo extrañen, hablen bien de él y para generar sentimientos positivos, hay que morirse y esto es muy grave”.

Díaz afirma que en la actualidad el manejo que la prensa da a este tipo de temas es amarillista y dramático cuando en realidad lo que debe hacerse (en caso de que el medio acepte este tipo de coberturas porque lo ideal es no cubrirlas), es más bien hablar acerca de la importancia de educar, prevenir, detectar y abordar el problema de manera temprana.

La periodista y conferencista internacional, Glenda Umaña opina que ante este tipo de situaciones “es sumamente importante contextualizar, es decir, analizar con responsabilidad y con especialistas de calidad qué lleva a una persona a acabar con su vida. Al mismo tiempo acercar al público, brindar testimonios de sobrevivientes (de depresiones fuertes) y brindar fuentes de ayuda y prevención inmediata”.

Asimismo, la periodista internacional y presentadora de noticias Wendy Cruz, asegura que  “no se trata de silenciar una realidad, pero hay muchos estudios como el de la Universidad de Columbia y del Instituto Estatal de Psiquiatría de Nueva York que confirman que existe una relación entre la información sobre suicidio y la imitación de esta conducta (lo que se ha dicho siempre). Esto pone una gran responsabilidad sobre los hombros de quienes tienen a cargo la información y al mismo tiempo hay una necesidad urgente de tratar el tema porque lo que no están haciendo los medios lo hacen otros en las redes sociales”.

Cruz señaló también que “hoy hay suicidios colectivos planeados en redes. De manera que hay una urgencia de hablar sobre suicidio, de investigar el tema, de encontrar maneras de abordarlo e informar correctamente”.

El problema hoy en día es que aunque la prensa profesional sabe cómo tratar el tema, nos encontramos con “youtubers”, “influencers” y personas inexpertas que sin haber tenido estudios realizan comentarios errados y peligrosos que leen o escuchan millones de personas.  

Comentarios peligrosos pueden generar en personas que atraviesan situaciones complicadas de vida, con autoestima baja y con problemas depresivos o psicológicos, una fatalidad. Por eso su abordaje no es recomendado y en el caso de que se de, debe ser muy bien enfocado y jamás mediante un comentario al vuelo, y menos aún si la persona tiene muchos seguidores o tiene un puesto de liderazgo.

Mitos acerca del suicidio

Según el Dr. Díaz existen ideas erróneas acerca de la depresión y del suicidio tales como:

  1. Sólo las personas con problemas psicológicos se suicidan: Falso. Esto le puede pasar a cualquier persona en cualquier momento.
  2. Sólo las personas con problemas de alcoholismo o drogas piensan en acabar con su vida: Falso. El alcoholismo y la drogadicción pueden ser consecuencia de una depresión severa, pero no solo los consumidores piensan en terminar con su vida.
  3. Si preguntamos a alguien si ha pensando en acabar con su vida, fomentamos la idea en su cabeza: Falso. Al contrario, la persona que está atravesando por una depresión, más bien necesita sentirse escuchada, apoyada y comprendida. Es necesario preguntárselo.
  4. Quienes amenazan con suicidarse, lo hacen para llamar la atención: Falso. No se debe minimizar ninguna señal de depresión ni actitudes suicidas. Cualquier sospecha debe ser tomada como alerta. Según el psiquiatra Luis Diego Herrera Amighetti, un 80% no lo dice pero un 20% sí lo avisa.
  5. Las tendencias suicidas son siempre hereditarias: Falso. Existen múltiples causas por las que una persona puede pensar en acabar con su vida sin que nadie en su familia lo haya hecho nunca.

¿Cómo ayudar a una persona con depresión o ideas suicidas?

Si bien es cierto que prevenir el suicidio no está por completo en nuestras manos, sí hay mucho que podemos hacer al respecto:

  • Ante la sospecha, brinde ayuda. Recuerde que la persona deprimida no está para razonar, necesita apoyo.
  • No deje sola a la persona con depresión y comunique a sus familiares y allegados, lo que está sucediendo.
  • No minimice sus señales ni sus síntomas. Es importante tejer una red de apoyo a su alrededor.
  • Todos los casos deben ser vistos como situaciones graves.
  • Existen tratamientos eficaces y que no generan adicción. Eso sí, recuerde que una pastilla no resuelve los problemas, pero bajo valoración y supervisión profesional puede ayudar al paciente a sentirse mejor.

Si lamentablemente la persona que pasaba por una depresión tomó la decisión de acabar con su vida, es fundamental que tanto la familia como sus amigos más cercanos reciban ayuda y acompañamiento emocional y psicológico, para tratar incluso el sentimiento de culpa que el deceso podría ocasionarles. De acuerdo con el doctor Díaz, este puede trascender hasta de una generación a otra.

Una persona que está sufriendo la muerte de un ser querido por esta situación nos comparte: “Está claro que -en casos de depresión severa- gestos de cariño no serán suficientes para reparar los huracanes internos que la persona lleva dentro; sin embargo, sí es seguro que será un aliciente para un alma atribulada. Es imperativo recordar que la caridad importa y que las oportunidades para extender una mano amiga pasan como una estrella fugaz. No desperdiciemos los instantes que se nos presentan durante el día para compartir, para escuchar a los que queremos, incluso hasta con un desconocido. Muchas veces bastará un hola, un sencillo “cómo estás” para que la otra persona abra su alma sin medida para depositar sus preocupaciones en nuestras manos. Está en nosotros convertirnos en un puerto seguro, un aliciente o en una pared dura o un jarrón roto. Son los detalles de cariño, cosas sencillas en la vida las que marcan la diferencia en nuestras vidas. Lo he visto con mis propios ojos, lo vivo a diario, estoy segura de que ustedes también”.

En Costa Rica, estos son centros de ayuda que pueden ayudarle:

  • 911: Ante emergencia que implique riesgo de suicidio, ellos saben a dónde dirigir a la persona.
  • Proyecto Nova: 2268-0334 Ext: 106. Dirección: San Isidro de Heredia, 300 este de la Iglesia Católica de la localidad.
  • Asociación Costarricense de Trastornos Anímicos Recurrentes (ACOTAR): 2233- 7869. Dirección: 75 mts. Sur de la Corte Suprema de Justicia, 123 San José.
  • Fundamentes: 8723-3032. Dirección: Centro Comunal de Pueblo Nuevo, Casa Infanto Juvenil Saint Exupery. Pavas, San Jose, Costa Rica.
  • Asociación Costarricense de Terapia Asistida por Mascotas (ACOTEAMA). 8318-7793. Whatsapp: 8829-0133 Dirección: Frente al Polideportivo de Zapote.
  • Enfoque a la Familia: Liberia 7016-9215, Puntarenas 2663-5959, Rohrmoser 2220-0622, Alajuela 2430-7878, Santa Ana 8761-4949 y Guadalupe 2216-9292.

 

Paula Brenes Rodríguez
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Sobre el autor Paula Brenes Rodríguez

Periodista con más de 12 años de experiencia en medios como presentadora, periodista y coordinadora de contenido. Bachiller en Periodismo de la UIA.
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