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Las dos Costa Ricas

Por: Dra. Sadie Morgan, Médicos por la Vida

Cada cuatro años, escuchamos atentos a las propuestas electorales. En algunas ocasiones, estas versan sobre ideas de cómo mejorar la vida de los costarricenses. Pero generalmente, no pasan de un ataque, cada vez más bajo, al bando contrario y a su candidato.

Cuando se presenta alguna propuesta, ésta gira en torno la necesidad de dotar a cada habitante del país con una computadora o internet de alta velocidad, poner tecnología 5G o traer algún tipo de espejismo virtual que logre sacar al habitante de su realidad.

Todo eso puede ser bueno. Pero hoy quisiera pedirle a nuestro nuevo presidente electo, en un ruego vehemente, lo siguiente: ¡Acuérdese, señor presidente, de la segunda costa rica! (Sí, con minúsculas.)

Esta costa rica no desea computadoras de última generación, porque vive de vender su cuerpo para conseguir las drogas que le permitan tener ese “espejismo virtual”. Un espejismo que por un miserable instante, les haga sentir que todo está bien, que no son objetos, casi trastos desechados por la sociedad, las familias y el gobierno. Un instante que engañe su hambre, hambre fisiológica. Pero más aún, hambre de dignidad, de amor, esperanza y caridad.  ¿Tendremos un presidente que se preocupe por esta costa rica con minúsculas?

Esta costa rica, no es un pedazo de tierra, son niños que crecen entre drogas, abusos y violencia por parte de aquellos en los que más deberían confiar. Abusadores que muchas veces repiten sus mismos “patrones de crianza”. Son jóvenes que se empiezan a prostituir desde tempranas edades y a veces hasta sin “paga”, porque nunca han sentido la dignidad humana, que debería ser inherente a todo -y repito- TODO ser humano.

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Son personas que muchas veces sobreviven con sueldos de miseria, que a su vez gastan en huir de la realidad alcoholizándose hasta el grado más denigrante de embriaguez (deporte número uno del país). Personas que no encuentran un llamado a sobresalir, no por ser la mejor presa en un caño, si no por ser un dignificado agricultor, un ingeniero o un respetable comerciante.

¿Es que habrá algo más doloroso que ver a un niño llorar de hambre?

¿Nos habremos vuelto tan indiferentes que ya no nos comprime el corazón, ver a una persona comiendo basura? ¿Será que nuestra sociedad está tan sorda que no puede escuchar el llanto de un niño, un abuelo, una madre abandonada?

¡Señor Presidente: por aquello en lo que más profundo usted crea, no se olvide de esta costa rica!

Se necesita una urgente intervención en el PANI, el IMAS, el Banco de la Vivienda, el sistema de pensión no contributiva… Pero más que eso, se necesita un líder que genere un programa de rehumanización y dignificación de los miles de costarricenses habitantes de las calles, cuarterías, bunkers y demás.

Si no lo queremos hacer por ellos, hagámoslo por nosotros, porque muchos de ellos son los que tendrán que liderar nuestro país en 10 o 20 años o, simplemente, porque esa olla de presión no tardará en estallar.

Que este 8 de mayo sea el primer día de una sola y única Costa Rica con mayúsculas. ¡Te lo pedimos señor!

 

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