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La importancia del trabajo en equipo

Actualmente prácticamente no hay ofertas laborales sin que se solicite esta competencia

Por: Ernesto González, Licenciado en Ciencias Pedagógicas

El trabajo en equipo suele ser un término muy en boga, tal es así que prácticamente no hay un día donde exista una oferta laboral, sin que se solicite esta competencia.

Hoy, la palabra trabajo en equipo, se requiere como un valor propio del individuo, cuyo propósito es contrarrestar al individualismo. Es cierto que en ocasiones o muchas veces, podemos estar abrumados, estresado bien por el volumen de trabajo, a pesar de contar la persona con la capacidad para hacerlo; sin embargo, lo que pretenda llevarse a cabo no necesariamente puede ser criterio de uno o una, para lo cual se requiere o bien de cierto insumo, para el trabajo final, en el caso de un estudiante a un docente, o de un gerente a las autoridades superiores o de una “revisadita” de lo que se va a presentar.

Entregada la solicitud, si todo sale bien o no, al menos habrá una sonrisa y un agradecimiento a la persona o colectivo que nos permitió retroalimentarnos, no quitándole en ningún momento responsabilidad para ello a la persona que le correspondía liderar el trabajo mismo.

Al igual que otros valores (actitud ante el trabajo, puntualidad, entre otros) el trabajo en equipo implica un elemento que debe formarse en el individuo, de aquí que resulte complejo, la adquisición del mismo. Sino se educa a la persona bien desde el seno familiar, o desde el colectivo laboral (o ambos inclusive), donde no todo dependerá de lo que el destino nos depare, y a partir de ese momento ponerlo de manifiesto.

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Basta que surja una necesidad casual o planificada, para que, ante un llamado se requiera de solidaridad, más compañerismo e incondicionalidad (otros valores) que juntos logran trabajo en equipo.

Podemos ver -y hablaba de ello en un inicio- el llamado que se hace a estudiar y al trabajar en equipo, inclusive mediante cursos de capacitación, que, mediante ciertas dinámicas, técnicas de aprendizaje, te hacen ver que solo no se puede.

El “Clavo” es que posterior a la capacitación, o no se ponga en práctica, porque regresas a la rutina (por supuesto craso error) a pesar de que la propia institución, posiblemente sufragó el curso, o que la institución misma no haya planificado actividades que conllevaran al trabajo en equipo.

Algunos de los más grandes genios de la historia han ofrecido al mundo productos extraordinarios desde la soledad de sus talleres o aposentos, pero, a modo de ejemplo: detrás de un premio Nobel, hay un equipo de trabajo de investigadores, aunque quede en la historia, que fue uno o una.

Recuerde que un verdadero trabajo en equipo, donde entre las personas que forman parte de él, presentan competencias específicas y desarrolladas que al alinearse producen sinergia, empatía, conexión emocional y visión compartida de sus integrantes, sin imposiciones ni compromiso, donde reina la intradisciplina, identificación y la coestima y agregan valor, cuando ello sucede los resultados suelen superar todas las expectativas.

Finalmente, debo decir que, en su momento, Luis XIV de Francia se equivocó al decir: “… El estado soy yo”, ya que cuando se trata de trabajar con sinergia y agregando valor, sin duda alguna, debiera ser: “¡el equipo, somos todos!”.

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