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Fuera de Contexto

Las palabras del Papa Francisco han sido sacadas de contexto por muchos. Él no ha cambiado su posición ni la de la Iglesia.

Por: Alexandra Loría Beeche, Abogada
El Papa Francisco es un Papa que sentimos muy humano, auténtico y cercano a nosotros. Al ser el líder de más de 1.300 millones de católicos en el mundo, es apreciado por muchos, pero lastimosamente también atacado por otros.

Se inventan cosas, se reinterpretan otras o se ponen en boca del Papa palabras que del todo no ha dicho para crear confusión. El ejemplo más reciente es un documental llamado “Francesco”, presentado en el Roma Film Fest.

En este documental supuestamente se entrevista al Papa sobre cuestiones migratorias, racismo, pandemia, cambio climático o la situación de personas homosexuales. Se indica así, que se le preguntó al Papa si ¿un homosexual puede llevar a sus hijos a la Iglesia? Se muestra como respuesta: “Las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios, tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie, ni hacer la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”.

Por ello, muchos titulares a nivel mundial indican erróneamente que el Papa aprueba el matrimonio homosexual y en otros que aprueba las uniones homosexuales.

El director del documental, Evgeny Afineevsky afirma que entrevistó al Papa Francisco, pero las declaraciones son de una entrevista de mayo de 2019 para TELEVISA, una empresa mexicana de medios de comunicación.

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Uno de los colaboradores no oficiales del Papa en el ámbito de la comunicación, don Antonio Spadaro ha dicho: “Hay partes de la entrevista que dio a Valentina Alazraki, una periodista mexicana. En ese diálogo el Papa habla de un derecho a la tutela legal de parejas homosexuales que no entra en conflicto con la doctrina de la Iglesia. En otra parte del documental se dice explícitamente que Francisco no pretende hacer cambios en la doctrina, aunque el Papa, al mismo tiempo, se muestre como una persona abierta a las exigencias reales de la vida concreta de las personas”.

La parte final de la respuesta, se refería a la posición del Papa cuando era presidente de los obispos de Argentina respecto al matrimonio entre personas homosexuales. El Papa piensa que el matrimonio en ese caso no es admisible, pero que es de justicia que estas personas accedan a una cobertura legal a sus derechos propios de su dignidad humana.

No podemos leer las frases solas o fuera de su contexto. El Papa Francisco siempre ha sido coherente, basta leer sus discursos, homilías, declaraciones.

En Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, indicó: “La Iglesia hace suyo el comportamiento del Señor Jesús que en un amor ilimitado se ofrece a todas las personas sin excepción. Con los Padres sinodales, he tomado en consideración la situación de las familias que viven la experiencia de tener en su seno a personas con tendencias homosexuales, una experiencia nada fácil ni para los padres ni para sus hijos. Por eso, deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar «todo signo de discriminación injusta», y particularmente cualquier forma de agresión y violencia. Por lo que se refiere a las familias, se trata por su parte de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida.  En el curso del debate sobre la dignidad y la misión de la familia, los Padres sinodales han hecho notar que los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio, «no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia […] Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el “matrimonio” entre personas del mismo sexo».

Así las cosas, no ha cambiado la doctrina de la Iglesia cuando desde el 28 de marzo de 2003 San Juan Pablo II aprobó un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado por su prefecto, el cardenal Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI), titulado “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, donde se detallan las razones de orden racional, de orden biológico y antropológico, de orden social y de orden jurídico «que inspiran la necesidad de oponerse a las instancias que buscan la legalización de las uniones homosexuales».

El documento concluye: «La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad. La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad».

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