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Cocinemos y hagamos ejercicio juntos para evitar la obesidad

En Costa Rica la mayoría de los hogares y ambientes de la comunidad son obesogénicos

Dra. Karla Solis M., Nutricionista

¿Sabía que la mayoría de las enfermedades tienen una base Inflamatoria de bajo grado? ¿Sabía que esta inflamación es la base de lo que conocemos como estrés oxidativo, el cual se agrava con el estrés diario y es la base de enfermedades como trastornos intestinales, enfermedades autoinmunes, depresión, síndrome de ovario poliquístico, problemas de colesterol, diabetes y obesidad?

La obesidad es el preámbulo, de muchas de las enfermedades modernas que denominamos crónicas no transmisibles (ENT), que deterioran considerablemente la calidad de vida de las personas, debido a las comorbilidades o malestares que generan. Además, si se desarrollan a temprana edad, mayor será su impacto en la vida funcional de la persona.

Aunque Costa Rica se considera económicamente un país del Tercer Mundo, sus indicadores sanitarios se asemejan más a los de los países desarrollados con alta prevalencia de obesidad y de diabetes mellitus tipo 2 (DM2). La evidencia actual sugiere que el aumento en la prevalencia de los factores de riesgo incrementará en los próximos años el número de casos nuevos de DM2 si no se hace algo ya con la mala alimentación.

Actuemos contra la diabetes

La obesidad es uno de los factores de riesgo más importante para el desarrollo de la diabetes mellitus tipo II. En los últimos años la obesidad en Latinoamérica ha adquirido una dimensión pandémica. La Encuesta Nacional de Nutrición en Costa Rica (2008 y 2009) encontró en la población adolescente, con edades comprendidas entre los 13 y los 19 años, un 20,8% de sobrepeso u obesidad.

El diagnóstico de síndrome metabólico no sólo implica un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, sino que predice con gran certeza el riesgo de desarrollar Diabetes Mellitus tipo 2, la cual no hace unos pocos años, era considerada una enfermedad de la adultez, y en la infancia y adolescencia no se veían casos más que aislados.

En otro estudio se evaluó la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en una población de 174 adolescentes con una media de edad de 16,8 años. La prevalencia de sobrepeso fue del 12,6% y la de obesidad alcanzó el 4,6%. La prevalencia de síndrome metabólico según los criterios del ATP III fue del 2,9%.

No se ha realizado ningún estudio para conocer la prevalencia de DM2 en niños y adolescentes costarricenses; sin embargo, alrededor de un 20% de los adolescentes tiene sobrepeso u obesidad en Costa Rica. Además, según datos del HNN en los años 2020 y 2021 se presentó un 47,7% de incremento en diagnósticos de diabetes en menores de edad con respecto a los dos años previos a la pandemia.

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Según datos de la Dirección de Vigilancia de la Salud, para el año 2021 se diagnosticaron un promedio de 26 personas diarias por diabetes mellitus, para un total anual de 9.588 casos con esta enfermedad.

Los malos hábitos en la alimentación, el sedentarismo y algunos mitos que tienen las familias costarricenses sobre el concepto de vida saludable son las principales causas del aumento en las cifras de obesidad infantil en el país, mismas que sostienen que tres de cada 10 niños menores de 12 años sufren de esta condición.

En Costa Rica consideramos que la mayoría de los hogares y ambientes de la comunidad son “obesogenicos” ya que promueven una dieta occidental, la cual se caracteriza por ser alta en grasas saturadas y azucares simples, alta en sal, pero también es una dieta muy baja en antioxidantes y fibra.

Otros factores muy importantes son el sedentarismo en nuestros niños y adolescentes, la alta carga  de estrés que manejan, ya que se encuentran sobre saturados y sobrestimulados.

Todos estos factores están generando que nuestro niños y adolescentes, estén más susceptibles a padecer de diabetes mellitus tipo II, y donde tristemente, en muchos congresos de salud, el eslogan que escuchamos es “que seremos la primera generación de padres en enterrar a nuestros hijos”.

Eduquemos dando el ejemplo

Estemos consientes de lo que estamos llevando al hogar y de los hábitos de salud que estamos promoviendo.

Así como se le dice NO a su hijo si lo ve que va a tomar de la botella de cloro, con la misma seriedad vamos a decir NO a esos alimentos que los van a dañar: El resultado es el mismo, la diferencia es el tiempo.

Además, el ejemplo gana, por lo que los hábitos saludables los buscamos en familia, como actividades los fines de semana con más movilidad, caminatas diarias al parque o bailes en la sala de la casa.

Cocinar en casa, alimentos naturales y reales, juntos en familia, todos involucrados en la preparación también ayuda a regular el hambre y la ansiedad, además de fortalecer vínculos y mejorar los hábitos como la paciencia, la solidaridad, el servicio y el cariño.

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