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Jóvenes buscan aliviar corazones

Movimiento católico Puntos Corazón está presente en 40 comunidades de 25 países y su principal misión es crear lazos de amistad y de confianza con las personas de sus barrios.

Anualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra alrededor de 800.000 suicidios, es decir, una muerte cada 40 segundos. Lo más preocupante, es que el rango de edad de quienes lo hacen es de 15 y 29 años.

Desde el 2005 esta es la tercera causa de muerte en adolescentes en Costa Rica. Según Marcela López, psicóloga clínica, hay tres causas principales por las que una persona puede tomar esta decisión.

“La primera es cuando pierden la esperanza y piensan que los problemas o dificultades por las que está pasando no van a cambiar y optan por el suicidio como única salida al problema. Otra menos común, es cuando la persona pierde contacto con la realidad y no se da cuenta de lo que está haciendo y una tercera causa es cuando actúa por impulso y no mide las consecuencias de sus actos”, explicó López.

De acuerdo con la psicóloga, un vínculo afectivo, sólido y adecuado, es esencial para poder hacer que una persona que esté considerando suicidarse, usar drogas o cometer algún tipo de delito, cambie de opinión.

“Estar en compañía de otras personas proporciona seguridad, hace crecer ese sentimiento de valor entre quienes tienen problemas emocionales y para ellas el panorama cambia. Se sienten motivadas para hacer las cosas diferentes, sienten que a alguien les importa”, resaltó la psicóloga.

Además añadió: “Las relaciones de empatía, de decir yo sé por lo que está pasando, claro que pueden cambiar una decisión de estas, puede cambiar la vida de una persona con problemas emocionales”.

Puntos Corazón 

Precisamente esa es una de las misiones de Puntos Corazón, un movimiento católico fundado en 1990 en Francia, que acompaña a las personas más sufridas y crea con ellas lazos de amistad y de confianza.

Está presente en 40 comunidades de 25 países, entre ellos: Costa Rica, Honduras, Brasil, Cuba, Estados Unidos, Francia, Italia, Suiza, Senegal, Grecia, Polonia, Alemania, India, Tailandia, Filipinas y Japón.

En total cuenta con alrededor de 200 voluntarios, cuyas nacionalidades son de 24 países. En Costa Rica la casa está ubicada en Tirrases de Curridabat y está habitada por dos misioneras consagradas, la argentina Analía Pasquali y la francesa Agnes Bureau; y por dos voluntarias, Trinidad Caro de Chile y Beatriz Ruiz de El Salvador.

Para Bureau, la experiencia que han vivido desde hace tres años, cuando Puntos Corazón llegó a Costa Rica, es única.

Labor

Puntos Corazón ofrece a jóvenes de todos los países y condiciones que deseen participar del movimiento: una vida de oración, una vida comunitaria y un apostolado.

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Les permite tener una mirada contemplativa sobre la realidad que se viven en comunidades desfavorecidas. También reciben y escuchan a los niños y familias desamparadas, les brindan amor, ayuda y consolación.

Por otra parte, tienen como objetivo desarrollar lazos de amistad con las personas abandonadas o sufridas, servir como una especie de puente entre la calle, las familias y los servicios sociales.

Analía Pasquali asegura que el trabajo que realizan en el movimiento lo vive con amor a través del carisma, la compasión y la consolidación. “Aunque estamos en ciudades grandes, siempre buscamos los barrios más humildes y las personas más necesitadas. Esto nos lleva a conocer el corazón de las personas y a saber que el sufrimiento más grande no es por cosas materiales, sino por la soledad y la tristeza”, manifestó Pasquali.

Salir de misión

Los misioneros son jóvenes cuyas edades rondan los 18 y 30 años y están dispuestos a permanecer en las misiones, de 14 a 24 meses. Ellos se comprometen en una vida de oración y de comunidad cimentada por el perdón y el respeto mutuo.

Además deben gozar de una buena salud física y mental y deben compartir la vida diaria de las personas desfavorecidas. Lo que hacen es estar ahí, donde los necesitan, muchas veces es solo dar su tiempo para escuchar y que las demás personas se sientan importantes.

Natalia Jiménez es una costarricense que se fue de misión a Brasil. En una carta enviada recientemente externó que “en esta pequeña misión puedo decir que hay riesgo, pero lo increíble es que al lado del riesgo aparece una oportuna posibilidad de renovar el principio que nos permite decir sí y comenzar. Eso es lo que estoy viviendo aquí, una nueva oportunidad para escoger vivir en la luz cuando hay oscuridad”.

Jiménez también menciona que las mismas personas con las que comparte se encargan de recordarles por qué están con ellos. “Algunos son más claros que otros con sus mensajes. Hace unos días visitamos a un señor en el hospital, él no nos conocía ni nosotras a él, pero convivimos un ratito en el que nos contó un poco de su vida y lo inquieto que estaba por volver a su casa. Al inicio estaba indispuesto, sin embargo al final nos dijo que fue la mejor charla que ha tenido en su vida”, contó la voluntaria costarricense.

No se requiere ninguna competencia profesional para ser misionero, sin embargo la salida en misión es precedida de un tiempo de preparación y discernimiento que termina con una formación de 10 días.

Usted puede ayudar

Cada uno de los misioneros, está sostenido y acompañado por padrinos espirituales y económicos. Los espirituales rezan diariamente por ellos, y los económicos realizan un aporte financiero para atender las necesidades materiales de la misión.

Los recursos para mantener las casas de Puntos Corazón, provienen únicamente de estos aportes y donaciones. Para apadrinar a la comunidad de Costa Rica o a las cuatro ticas que están como voluntarias en Cuba, Brasil y Uruguay, está disponible la cuenta del BAC San José 929684934 (10200009296849347), su cédula jurídica es 3-002-728190.

Si desea obtener más información, puede escribir al correo: [email protected].

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Marianela Sanabria Leandro
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Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

 

Acerca del autor Marianela Sanabria Leandro

Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

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