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¡Toda vida vale!

El proyecto de ley sobre eutanasia que se tramita bajo el expediente número 22.743 viola el artículo 21 de la Constitución Política

Por: Licda. Alexandra Loría Beeche, Abogada

Recientemente la diputada Paola Vega del PAC presentó un proyecto de ley sobre muerte digna y eutanasia que se tramita bajo el expediente número 22.743.

Coincido con la exposición de motivos de la diputada Vega, que la palabra eutanasia está compuesta de dos términos griegos: eu (buena) y thánatos (muerte). Todos deseamos tener una buena muerte, apacible y sin dolor. No hay nada de malo en eso.

En lo que sí difiero con la diputada, es que, el proyecto de ley pretende autorizar el que se pueda provocar en forma directa la muerte a un ser humano. Así lo define expresamente el artículo 2 inciso C del proyecto.

¿Es moralmente lícita la eutanasia propuesta?

Dado que el objeto de ese acto es intrínsecamente malo, a saber, la supresión de una vida, la acción es inmoral. Esto se deduce directamente de la moral universal, según la cual todos los seres humanos sabemos que la vida es un bien y el más grande de todos, por lo que no es lícito quitarle la vida a ningún ser humano en forma no justificada.

Por ello, la eutanasia, aun con el consentimiento de la víctima, es una violación a la moral universal. Téngase en consideración que ningún ser humano puede decidir arbitrariamente entre vivir o morir, por ejemplo, no me es lícito donar mi corazón para un trasplante, aun cuando mi hijo requiera de uno urgentemente.

El proyecto además prevé, casos en el que el enfermo no interviene ni presta su consentimiento, sino que es una decisión tomada por sus parientes. Es decir, los herederos de la persona a matar son los que ordenan el acto. ¿Así o más grave el conflicto de interés?

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Esto me recuerda el caso de David Russel (Bristol, Inglaterra), a quien los médicos después de un accidente y una operación, lo habían declarado como muerto neurológicamente.

Durante más de dos semanas, su esposa Helen estuvo sentada al lado de la cama de David, negándose a aceptar el criterio médico, esperando encontrar signos de vida que le confirmaran que su esposo no estaba muerto neurológicamente.

David despertó, luego que su mujer lo instara a hacerlo, por el hecho de haber nacido su primera nieta. De haber aceptado el criterio errado de los médicos, esta historia no tendría el final feliz que tuvo.

Eutanasia pasiva

Por otra parte, el proyecto prevé la eutanasia pasiva, es decir por omisión intencionada. Me recuerda esto, los tristemente famosos casos de Terri Schiavo y de Eluana Englaro, quienes murieron por orden de su esposo y padre respectivamente, al dejarlas sin comida ni agua por varios días, a pesar de que los padres de Terri se ofrecían para cuidarla, y las monjas que por más de 17 años cuidaron de Eluana, se ofrecían para continuar haciéndolo.

La hidratación, el oxígeno y el alimento son medios ordinarios para mantener cualquier vida humana, y por lo tanto no se deberían negar nunca a ningún paciente, aun cuando se brinden por medios artificiales. Es evidente que al omitirlos se provocará la muerte.

“Morir con dignidad”

Es común que los promotores de la eutanasia utilicen la expresión “morir con dignidad” para que se autorice la eutanasia. Es típico de ellos la manipulación del lenguaje. No encuentro nada digno en el hecho de morir porque alguien considere una carga el cuidarme. Al contrario, encuentro que es mucho más acorde con mi dignidad humana, morir rodeada del amor, de los cuidados y de las atenciones básicas necesarias, prestadas por parte de mis seres queridos y de mis semejantes. Ese amor, cuidados y atenciones reafirman mi dignidad como ser humano. Cada acto de amor y de cuidado, confirman que siempre valgo por mí misma y no en razón de otra cosa, valgo sin importar si soy joven o vieja, o si estoy enferma o gozo de buena salud. En resumen, dignidad humana significa: ¡Toda vida vale!

En lugar promover que se autorice legalmente el que se mate a una persona enferma, el Estado debe proveer cuidados paliativos, que alivien el dolor de quienes están en fase terminal. Esto sí es acorde con nuestra dignidad humana.

Así las cosas, es evidente que el proyecto debe ser rechazado por violar abiertamente el artículo 21 de la Constitución Política según el cual en Costa Rica “la vida humana es inviolable”.

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