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Presidente Chaves emprendería “cruzada” contra troles y sicarios políticos imaginarios

En conferencia extraordinaria de prensa del 9 de enero de 2023, Chaves indicó que troles serían todos quienes expresen en las redes sociales y medios informativos institucionalizados, opiniones y posiciones diferentes y distintas a las de su percepción sobre la realidad-verdad

Por: Dr. Luis Montoya Salas, Comunicólogo (*)

  • En el tinglado confrontativo de poderes Ejecutivo-burguesía tradicional, los periodistas presentes en sus conferencias de prensa, serían piezas útiles para justificar el título de la reunión ritual de los miércoles. Aunque el público-meta real apunta a los seguidores del presidente vía redes sociales.
  • Se desarrollaría, frente a nuestra butaca de espectadores pasivos, una “deconstrucción” de la esencia del concepto y espíritu de “la democracia a la tica”, NUNCA totalmente definida ni suficientemente difundida por los responsables, como para tener consciencia plena de ello.

El presidente de la República de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles, inauguró sus conferencias de prensa del 2023 con una risa sarcástica, aludiendo al “escandalillo de los troles representados en la figura de Piero Calanderi, fuente privilegiada de tres medios informativos perversos”. Esta actitud, simpática en apariencia, no pudo disimular la rabia y dureza con la cual arremetió, durante todo este ritual presidencial, contra las tres empresas periodísticas aludidas, CRHoy, Canal 7 y La Nación.

Durante una hora y 28 minutos desfilaron, ante los ojos de los telespectadores, escenas de algo que podría calificarse como una “ópera bouffe” con actores rocambolescos en un escenario surrealista. (1)

Puesta escénica del discurso presidencial

Se asume, en este ensayo, la existencia de un guion escrito, representado y controlado por el presidente Chaves, quien determina los tiempos de palabra, tanto de la ministra de Salud, como de los periodistas, más espejos refractarios, que representantes de la sociedad civil ante el poder instaurado.

Para P. Shaefer (Représentation et communication: 171:1975) el plano de situación (PS) corresponde al espacio físico en el cual se asientan los actos de comunicación codificada, propios de una conferencia de prensa al estilo del presidente Chaves. Aquí, el PS se observa dividido en dos partes: la del poder en la figura del presidente Chaves y su subalterna, la ministra de Salud. Este espacio, formal, estrictamente ordenado contrasta con el otro extremo, el de los periodistas, desordenado en apariencia, y arbitrario. No existen espacios asignados para cada medio informativo, por ejemplo.

Siguiendo a P. Schaeffer, en este PS los personajes remiten a un plano de expresión (PE): el lenguaje gestual y verbal. El PE es el espacio simbólico de la representación psicológica y social: al rol (función) del PE corresponde un estatus. En el caso de la conferencia citada, el estatus de presidente le ofrece a Chaves la oportunidad de fortalecer su imagen utilizando a la ministra de Salud como factor de refuerzo. El actor-presidente asume su rol autoritario y lo lleva hasta el nivel de estatus reforzado con su voz, caja de resonancia. Así redunda su estilo ante el auditorio compuesto por los periodistas, pasivos y expectantes; aunque su público-meta estratégico son los seguidores desde las redes sociales.

La voz como signo de identidad, de poder y de desprecio del otro

En una traducción libre de la obra en francés de Denisse Vasse L’ombilique et la voix (183:1974), el autor se refiere al uso de la voz como signo de identificación y autoridad, señalando que “la voz traiciona a quien habla, revelando también, desde dónde habla, cómo habla y cómo construye algo de o a alguien. En ocasiones, la voz habla desde las tripas para hacer sentir a los oyentes-escuchas que lo hace desde sus entrañas”. También, agrega el autor, a propósito del diálogo de sordos (ob.cit. 184): “Cuando la discusión se representa como una manera de NO escuchar, de no dejar resonar en sí mismo la voz del otro, es como si existiera un solo razonamiento, una única verdad”. Y sentencia: “no hay agresión más sutil (engañosa) que encerrar a cualquiera en su silencio, cortándole la palabra en el mismo lugar y momento en que busca expresarse. Peor aún, de aprisionar a su interlocutor, ignorando lo que dice. Quien así actúa asume, de facto, el papel de dominador”.

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Los párrafos citados coinciden con el comportamiento y actitud del presidente Chaves en el capítulo de preguntas de los periodistas que arranca a los 29 minutos de la conferencia, luego del mea culpa de la ministra de Salud y de su afirmación/confirmación, por parte del presidente Chaves en el cargo, con frases como “cuando a uno lo están pateando en el suelo, sí, “arréele” a esos desgraciados”, (…) “esta banda, este sindicato; “lo mínimo que merece esta mujer es mi apoyo y mi confianza” (25′-29′). Y “marquen el titular”: (voz enfática y gestos fuertes del presidente Chaves: Joselyn Chacón seguirá siendo ministra de Salud de este país” (26′- 27′). “Ella se queda” (27’21”). (…) yo no me voy a prestar a escandalillos baratos, ridículos, “le han montado una campaña psicológica, al cuerpo”, “(…) quitar ministros. Eso era en los gobiernos anteriores”, etc.

El lenguaje del presidente es popular, como recurso de identificación de clase
Desde el punto de vista fonético, morfológico y sintáctico, la retórica del presidente Chaves no se diferencia de la lengua común, salvo en la semántica, es decir el vocabulario compuesto de palabras sencillas, menos argumentativas y más pragmáticas, apelativas, referenciales y conativas que analíticas y explicativas. Las frases son cortas, enfáticas, directas y de fácil comprensión. Es un estilo difícil de confrontar y apropiado para desarrollar un monólogo del orden y contenido que sea. Es un lenguaje funcional, fácil de ser incorporado al inconsciente de los telespectadores (el colectivo), pues no obliga al intelecto a desarrollar pensamiento para su comprensión. Deviene así, en un lenguaje autoritario. De ahí la dificultad de los periodistas para recurrir a preguntas argumentativas. En tales condiciones, los periodistas se encuentran condicionados a no preguntar, o a preguntar de manera atropellada, para evitar que corten su intervención, con riesgo de ser ridiculizado por la contra pregunta o la propia respuesta del presidente Chaves. Nótese que el uso del lenguaje refleja, por su cuenta, la imagen que el emisor (presidente Chaves) se forma de sus destinatarios (los periodistas). De nuevo, el público-meta del señor presidente es el pueblo y los periodistas juegan un papel de pretexto para justificar el sintagma “conferencia de prensa”.

Periodistas entre el fuego cruzado del presidente Chaves contra el poder político y económico tradicional

La realidad-verdad es un asunto de compleja solución. La metáfora india del elefante y los ciegos lo demuestra: dependiendo de la parte del elefante que yo toque, así será la conceptualización de mi realidad-verdad.

La conferencia de prensa de marras se encuentra, a una gran distancia, de los problemas esenciales que debe atender un presidente de la República. No, los chismes de una ministra de Salud aparentemente ingenua, que reclama, como argumento, la bondad hacia un trol supuestamente necesitado de caridad (14’21” – 22’25”). El proceso resulta de un nivel que parece reñir con los requisitos imprescindibles de idoneidad, facilidad de expresión y firmeza argumentativa, entre otros. Consustanciales a tan alta investidura.

Produce entonces, asombro surrealista, que un presidente de Estado le ofrezca un espacio privilegiado a una funcionaria, otorgándole a sus chismes, de facto, un sello de categoría y un alto nivel de prioridad.

Quizás, hilando delgado, resaltando las supuestas debilidades femeninas de la ministra de Salud, el presidente Chaves se convertiría en un abanderado de los derechos de las mujeres vulnerables. Esta decisión es arma de doble filo, pues se presta para variadas interpretaciones: la más inmediata, las elucubraciones inherentes a las relaciones machistas de poder, o la descalificación de las mujeres profesionales con el perfil idóneo para un desempeño eficaz en cargos de tan alta responsabilidad que implican negociaciones delicadas en las altas esferas nacionales e internacionales.

El periódico La Nación respira, artificialmente, ante los embates del presidente Chaves, recurriendo a hechos noticiosos con frágiles argumentos y pruebas de escaso valor y difíciles de demostrar.

A partir del minuto 28, el presidente abre el espacio de las preguntas reporteriles y lo que resulta es una rocambolesca conferencia: “¿No hay nadie de La Nación?”, pregunta el presidente Chaves, acompañado de una risa sarcástica: “Qué bonito, tirar la piedra (…) viéndome a los ojos” (29′). Y subraya: “Demuestra los estándares periodísticos de este medio”. Nótense la seguidilla de “estira y encoje” con posiciones simplistas y lenguaje de idénticas características entre ambos extremos: comportamiento primario de una persona con rango de ministra, actitudes revanchistas primitivas de un presidente camufladas por reacciones expectantes de los periodistas miedosos de preguntar. Se evidencia, aquí, la dificultad de separar a la persona (Plano de situación – función) de su status: presidente, ministra, periodistas.

Algunos periodistas que se atreven a preguntar caerían en la trampa tendida por el presidente Chaves, ratonera construida por la dinámica del poder expresado en verbo agresivo, cortante y filoso. La más clara evidencia son las constantes interrupciones presidenciales a las intervenciones periodísticas para enseñar sobre semántica, investigación periodística. También, sobre cómo se destila el odio contra tres medios informativos. Se le dice a Pedro para que entiendan los otros periodistas del universo mediático costarricense.

Para abrir el debate, urgente en la sociedad costarricense

  • En la obra “Fundamentos del comportamiento colectivo de Alexander y Margarete Mistscherlich (Alianza Editorial 1973: 10) se expresa una grave preocupación: “La libertad de pensamiento corre peligro de extinguirse, cuando no se la provoca permanentemente, con la crítica”. Esta preocupación se explica por la tendencia humana de estar vinculada con la parte más débil de nuestra organización psíquica, nuestra capacidad de pensamiento crítico. Somos perezosos para pensar y actuar. Sin embargo, la praxis de la crítica es un ejercicio del espíritu.
  • La historia abunda en argumentos sobre las confrontaciones del poder político con la prensa, como un paso significativo hacia una dictadura. Y esto se logra descalificando a empresarios y periodistas. El problema aumenta si esta intención se hace evidente, de cara a una población confundida por la incertidumbre de su sobrevivencia material, ante un futuro incierto.
  • En la obra ya citada de Fundamentos del comportamiento colectivo (12) se consigna una afirmación reveladora de cómo la sociedad alemana de la posguerra logró desprenderse de su responsabilidad moral sobre la solución final, como se llamó al extermino masivo de judíos: “La constitución emocional que decide el comportamiento predominante en grandes grupos no es sólo una cuestión estadística. Importa la facilidad con que un comportamiento se difunde. Es decir, lo que importa es si la estructura psíquica del gran número favorece aquel comportamiento”. En dos palabras: el mensaje presidencial de Rodrigo Chaves es fácilmente contagioso. Sobre todo, si la democracia es más un concepto vacío que una praxis interiorizada, ajena a nuestro compromiso frente a nuestra identidad. El peligro de esta actitud aflora cuando adoptamos un comportamiento hostil a la democracia. Esta mentalidad tiende a confundir nuestros roles, nuestro lugar en el espacio democrático detrás de una ingenuidad engañosa. La confianza en nosotros mismos se vuelve insegura.
  • El reto de ejercer la sana crítica, como un ejercicio del espíritu aumenta a medida que situaciones como la aquí descrita se reproducen sin la reacción natural, social y de ser humano pensante, con derecho a ejercer su libertad de proteger la dignidad en democracia, sin ataduras autoritarias.

(*) Dr. Luis Ángel Montoya Salas. Doctorado en Ciencias de la expresión y la comunicación, Universidad de París XIII, Villetaneuse. Francia. Director de la Escuela de Comunicación de la UCR (1991-1995). Ex miembro del Consejo Universitario de la UNA (2000-2005).
(1) ópera bouffe: cuyas características son la comedia, la sátira, la parodia y la farsa. Con actores rocambolescos, exagerados, fantásticos o extraordinarios. Escenario surrealista, caracterizado por un automatismo psíquico por el cual se intenta expresar, verbalmente o de otras maneras, el funcionamiento real del pensamiento, en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, al margen de toda preocupación estética o moral.
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