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Polymarket y la ética de apostar sobre la realidad

La plataforma de apuestas que se vende como "el mercado de predicciones más grande del mundo" y la ética del usuario

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En una época marcada por la incertidumbre global, plataformas como Polymarket han ganado protagonismo al prometer algo seductor: convertir el conocimiento en dinero. Su lógica parece simple —apostar sobre eventos futuros, desde elecciones hasta conflictos internacionales—, pero sus implicaciones son profundamente complejas.

Hoy, si ingresa a Polymarket, pueda apostar mediante criptomonedas por lo que hará Trump o tuiteará Musk, quién será el ganador de cada partido de la UCL, la NBA o la Liga India; cuestiones específicas sobre la guerra en Palestina, Irán o Ucrania, decisiones de la FED, o qué país ganará Eurovisión, entre miles de encuestas de todo tipo.

Una reciente investigación publicada en el diario británico The Guardian, el 11 de abril pasado, advierte que estos mercados de predicción no solo reflejan la realidad: pueden distorsionarla, influirla e incluso corromperla.

El problema ético central radica en los incentivos. Apostar sobre guerras como la de Guerra de Ucrania o sobre tensiones con Irán no es únicamente una cuestión de mal gusto moral; es una arquitectura que premia el desenlace más rentable, no el más justo ni el más humano. Según la autora de la investigación, Aisha Down, usuarios han llegado a presionar a periodistas para alterar contenidos informativos con el fin de ganar apuestas, una señal alarmante de cómo el dinero puede interferir directamente con la producción de verdad (no descubrimiento de la verdad).

El ejemplo de un periodista israelí

Emanuel Fabian, un periodista israelí, afirmó que su nota rutinaria se convirtió en el centro de una apuesta con US$23 millones en juego en la plataforma de predicciones en línea.

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Según él mismo reportó el 16 de marzo pasadorecibió mensajes amenazantes de usuarios de Polymarket después de que una de sus notas, sobre un misil de Irán cayó cerca de Jerusalén. Este hecho aislado, sin muertes de por medio, se convirtió repentinamente en el centro de una apuesta sin resolver sobre el conflicto entre Israel e Irán. El periodista contó que lo contactaron para que "bajara" la nota. Y recibió mensajes como:

Después de que nos hagas perder 900.000 dólares, invertiremos no menos que eso para acabar contigo."

Te quedan 90 minutos para actualizar la mentira. Si lo haces, resolverás el problema más grave que te has causado en la vida… Si decides no corregirla y dejas la mentira intacta, te ganarás enemigos que estarán dispuestos a pagar lo que sea para hacerte la vida imposible."

Y es que cuando el resultado económico depende de cómo se narra un hecho, la información deja de ser un bien público para convertirse en un activo manipulable.

Izquierda: Emanuel Fabian, corresponsal militar de The Times of Israel, en el sur del Líbano el 21 de noviembre de 2024; Derecha: Screeshot del 16 de marzo de 2026, muestra una apuesta en el sitio web de Polymarket titulada "¿Irán ataca a Israel el...?" (Chaim Goldberg/ Flash90; Emanuel Fabian/ Times of Israel).

Polymarket y las democracias

Este fenómeno es preocupante también cuando se traslada al terreno democrático. El caso reciente de las elecciones en Perú ilustra los riesgos. Mientras en Polymarket más de 20 millones de dólares estaban en juego el 13 de abril —con Keiko Fujimori liderando las probabilidades con un 50%, seguida de Rafael López Aliaga, Roberto Sánchez Palomino y Jorge Nieto— surgieron denuncias graves: presuntos actores financieros habrían apostado fuertes sumas mientras, simultáneamente, se reportaban irregularidades logísticas como la no entrega de material electoral en zonas clave como Miraflores, en Lima. Aunque estas acusaciones deben investigarse con rigor, el solo hecho de que resulten plausibles revela un problema estructural: cuando existen incentivos económicos ligados a resultados políticos, el riesgo de interferencia crece exponencialmente.

Un secreto a voces es que hubo fuertes sumas de dinero de un sector industrial específico en el Perú a favor de Fujimori que apostó millones de dólares en Polymarket para mover la encuesta. El día lunes 13 de abril cuando se extendieron las elecciones en Perú, Keiko Fujimori tenía en Polymarket un 51% de apuestas a su favor sumando un volumen total de US$22 millones entre los apostadores. Mientras que al día siguiente, tenía un 61% de apuestas a su favor con US$24 millones entre los apostadores.

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Toma de Pantalla de Polymarket 13 abril 2026, 3:23 p.m.
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Toma de Pantalla de Polymarket 14 abril 2026, 1:48 p.m.

Y es que Polymarket no solo funciona como un espacio de apuestas, sino como un generador de percepciones. En un contexto de crisis de confianza en los medios tradicionales, estas plataformas empiezan a ser vistas como “indicadores de verdad”. Incluso instituciones financieras han citado sus probabilidades como referencia. Pero este supuesto termómetro del futuro puede ser manipulado: en mercados con pocos participantes, pequeñas inversiones estratégicas pueden alterar significativamente las probabilidades, creando una ilusión de consenso o inevitabilidad. Así, lo que aparenta ser información colectiva puede ser, en realidad, una narrativa fabricada con dinero.

El dilema ético, entonces, no es únicamente si es correcto apostar sobre eventos sensibles, sino si estas plataformas deberían existir sin una regulación robusta. El riesgo no es abstracto: se trata de la posible contaminación de procesos democráticos, la manipulación de la información y la normalización de lucrar con tragedias humanas. Los mercados de predicción pueden tener valor como herramientas analíticas, pero sin controles claros, también pueden convertirse en instrumentos de distorsión masiva.

En última instancia, la pregunta es incómoda pero necesaria: ¿queremos vivir en un mundo donde la verdad, la guerra o la democracia se conviertan en fichas de un mercado especulativo? Porque cuando el futuro se vuelve una apuesta, el presente corre el riesgo de dejar de ser auténtico.

Cómo surge Polymarket

Este mercado de predicción estadounidense basado en criptomonedas, con sede en Manhattan, Nueva York, fue fundado por Shayne Coplan en 2020, para que los participantes depositasen importes en la criptomoneda USD Coin a través de la red blockchain Polygon y negociaran acciones que representasen la probabilidad de resultados futuros específicos.

La plataforma fue inicialmente bloqueada en Estados Unidos en medio de un escrutinio regulatorio. Pero la segunda administración de Donald Trump suavizó el entorno regulatorio para Polymarket, al mismo tiempo que Polymarket incorporó a Donald Trump Jr. como asesor, después de que su empresa 1789 Capital invirtiera en Polymarket en agosto del 2025.

En julio del 2024, justo cuando Donald Trump fue reelegido, Polymarket reportó haber negociado US$400 millones en el año. Hoy, ese es el monto que se negocia en un solo día, según la publicación de The Guardian.

También le puede interesar: Las e/lecciones en Perú no han terminado

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Gabriela Zamora
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Comunicadora con más de 20 años de experiencia en medios y consultoría. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, Universidad de Costa Rica.

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About the Author: Gabriela Zamora

Comunicadora con más de 20 años de experiencia en medios y consultoría. Licenciada en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, Universidad de Costa Rica.
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