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Los números no mienten, las personas sí

La pandemia por Covid-19 ha logrado que mueran un millón de personas menos que en 2019.

Por: Johnny Schmidt C., Diseñador

Paul Joseph Goebbels (1897-1945) fue el ministro de Educación Pública y Propaganda del Tercer Reich, apodado por muchos como el “enano cojo y diabólico”.  Para lograr sus objetivos de adoctrinamiento, monopolizó el aparato mediático, prohibiendo toda comunicación y publicación que estuviera fuera de su control, y él controlaba absolutamente todo lo que se transmitía en el cine, teatro, literatura, radio y prensa.

Educación y propaganda

Goebbels utilizó 11 reglas para su llamada educación y propaganda:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo al ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa. Además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

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9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones que no tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Manual de Propaganda de Bernays

Otro contemporáneo de Goebbels, fue Edward Louis Bernays (1891-1995), sobrino de Sigmund Freud. Bernays fue un publicista, periodista e inventor de la “teoría de la propaganda y las relaciones públicas”.  Este señor escribió y publicó en 1928 un manual titulado PROPAGANDA, y que seguramente le sirvió de guía a Goebbels para todo lo que implementó en la Alemania de Hitler. En ese libro, se leen párrafos similares a este:

“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizados de las masas es un elemento de importancia en la sociedad democrática. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país” .

Bernays utilizó el conocimiento de su tío sobre la mente humana para desarrollar técnicas de manipulación masiva, enfocadas principalmente hacia el consumo. Cada campaña que implementó cambió hábitos, costumbres y creó necesidades inexistentes en las personas, pero que hicieron ganar muchos millones de dólares a las empresas que contrataron sus servicios.

Indistintamente, si los principios se utilizan para el consumo, la política, la guerra o la salud, la técnica siempre funciona y las masas pueden ser manipuladas y orientadas a tener determinado comportamiento según se requiera.

La muestra más grande que conocemos de la implementación de los principios de Bernays y Goebbels juntos, no la vamos a encontrar en ningún texto escrito hasta ahora, pero lo podemos sentir en carne propia con lo que nos ha tocado vivir durante el 2020.

Para terminar, quiero darles un dato estadístico que cuando lo investigué, me dejó atónito y confirmó que hemos sido manipulados de una forma malintencionada y casi terrorista.

Cualquier lógica, nos diría que en una pandemia como la actual, donde están muriendo cientos de miles de personas en todo el mundo, arrojaría mucho más muertes este año que en años anteriores. Sin embargo, al 31 de julio este año, habían muerto en todo el planeta 34 millones de personas (la cifra anual normal son 59 millones), y resulta que a esta misma fecha en el 2019, habían muerto 35 millones de personas.

Es decir que este año, la pandemia ha logrado que mueran un millón de personas menos que el año anterior…

Los números no mienten, las personas, las organizaciones y los gobiernos sí.

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