Por: Msc. Sergio Rivero, politólogo especialista en economía china

Recientemente, la República de El Salvador se convirtió en el tercer país en romper relaciones diplomáticas con Taiwán en lo que va del año, y el quinto desde que la presidente Tsai Ing-wen asumió el cargo en el 2016. Sin duda alguna, la decisión del presidente Salvador Sánchez Cerén tomó a muchos por sorpresa.
La noticia causó eco internacionalmente luego de una conferencia de prensa donde el ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Joseph Wu, hipócritamente acusó a China de valerse de la "diplomacia de chequera" para robar aliados, haciendo público su disgusto por el cambio realizado por los salvadoreños.
Así, los cuzcatlecos se sumaron a Costa Rica y Panamá como los países del istmo en reconocer la República Popular China, al igual que la hermana República Dominicana. ¿Seguirán Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua esta tendencia?
El efecto dominó

Las reglas del juego en el conflicto China-Taiwán han cambiado recientemente por lo que el gobierno de Xi Jinping ha puesto en marcha una intensa campaña para acorralar a Taipei en el escenario internacional, y Centroamérica es actualmente su campo de batalla diplomático.
Del otro lado del Pacífico, las relaciones entre Beijing y Taipei se han vuelto cada vez más hostiles dadas las tendencias independentistas del nuevo gobierno taiwanés. Así las cosas, el presidente Xi Jinping se ha encargado de enviar una clara señal a los gobiernos nacionales, organizaciones no gubernamentales e incluso empresas privadas que deben adherirse a la política de "Una China" si desean seguir aprovechando los beneficios de un mercado de 1.300 millones de consumidores.
Igualmente, el gobierno de Xi ha maximizado los esfuerzos para afirmar la soberanía de China sobre otros territorios en disputa, como la frontera chino-india y el Mar del Sur de China, al igual que territorios con estatus político especial, como Hong Kong.
Volviendo a Centroamérica, los lobbies empresariales en los países que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán han mostrado su interés por profundizar aún más las relaciones comerciales con el dragón asiático y están conscientes de que esto pasa por la decisión imperante de reconocer a la República Popular China. Evidenciando así a grupos de presión internos que pueden empujar a sus gobiernos a romper relaciones con la isla de Formosa.
Luego de la ruptura de las relaciones entre El Salvador y Taiwán, solamente los embajadores de Nicaragua y Honduras en Taipei reafirmaron el compromiso de sus respectivos gobiernos de mantener relaciones diplomáticas con Taiwán. Guatemala y Belice guardaron silencio y han evitado pronunciarse públicamente sobre el tema.
Es acertado pensar que más países centroamericanos buscarán aliarse a China, pero el cuándo y el cómo dependerá de la situación política interna. Desde mi perspectiva, y en forma de conjetura informada, Guatemala será el próximo país centroamericano en reconocer la República Popular China dados sus fuertes lazos comerciales con el gigante asiático.
Decisiones soberanas con implicaciones regionales
Durante más de 10 años, Costa Rica fue el único país centroamericano en contar con relaciones diplomáticas con Beijing, pero los cambios en los últimos meses en Panamá, República Dominicana y ahora El Salvador ponen en jaque la hegemonía taiwanesa en el istmo.
Recordemos que Taipei es miembro observador externo del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y del Parlamento Centroamericano, e igualmente es socio extraregional del Banco Centroamericano de Integración (BCIE) desde el año 1992.
En el caso de instancias como el SICA, ya el 50% de sus miembros mantiene relaciones diplomáticas con la República Popular China. Ante esta situación, los países centroamericanos y la República Dominicana se verán en la obligación de iniciar la conversación sobre el nivel o la pertinencia del involucramiento taiwanés en las instituciones supranacionales del istmo.
Se vuelve relevante entonces preguntarse: ¿Debe Taiwán retirarse de los organismos supranacionales de los cuales forma parte? Si la decisión estuviera en mis manos, invitaría cordialmente a Taiwán a retirarse de dichas instancias, pero esa decisión no le compete a este humilde servidor.
Lo que sí es cierto, es que cuando Taiwán pierda un aliado más en la región se volverá imperante definir el rol de la isla de Formosa en las instancias supranacionales centroamericanas donde está fuertemente involucrada política y financieramente. Es cuestión de tiempo para que esto suceda, así que no está de más empezar a hablar del tema.
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