Por: Franklin Binns, Microbiología Farmacéutica

Para quienes invertimos tiempo y dinero en nuestra salud y la de nuestras familias, la calidad del medicamento no es un tema técnico, es una necesidad fundamental. Pagamos nuestros seguros, tratamos de tener acceso a los mejores tratamientos y esperamos que cada pastilla o jarabe sea seguro y eficaz. Pero, ¿estamos realmente seguros de la calidad de lo que consumimos?
Calidad del medicamento: retos únicos y dependencia
Costa Rica enfrenta retos particulares en el tema de la calidad de los medicamentos. El país tiene una alta dependencia de medicamentos importados, y casi toda la materia prima farmacéutica que se usa viene de fuera, principalmente de países con regulaciones muy diferentes a las nuestras. Esto crea una dificultad real para las autoridades de salud, quienes deben asegurarse de que todo lo que llega a nuestras farmacias cumple con los más altos estándares.
A pesar de contar con profesionales farmacéuticos muy capaces en el Ministerio de Salud, la labor de fiscalización se ve limitada. Si los laboratorios oficiales no tienen la tecnología y capacitación necesarias, cómo podemos asegurar que el control de calidad sea realmente efectivo.
Fortalecer lo nuestro es fortalecer tu salud
Aquí es donde entra en juego la importancia de fortalecer nuestros laboratorios oficiales. Cuando se invierte en la capacitación del personal y en la tecnología más moderna para el Laboratorio de Normas y Calidad de Medicamentos de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), lo que realmente se está haciendo es fortalecer la capacidad de fiscalización de nuestras autoridades. Un laboratorio robusto significa que hay más herramientas para garantizar que solo los medicamentos seguros, eficaces y de calidad lleguen a nuestras manos y como consecuencia lleva a tener a un laboratorio a prueba de los intereses particulares de la industria farmacéutica y particularmente, de los conflictos relacionados con la cadena de logística; en otras palabras: lleva a tener un laboratorio a prueba de futuro, libre de cualquier presión.
Además, si nuestras autoridades reguladoras (específicamente la Dirección de Productos de Interés Sanitario), no son reconocidas como rigurosas por entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto puede afectar a la competitividad de nuestra propia industria local. No se trata solo de seguridad, sino también de potenciar la economía y el talento que tenemos en casa.
Para muestra, un botón
Durante mucho tiempo se han presentado ante la Sala Constitucional, recursos de amparo relacionados con la distribución de medicamentos críticos con defectos de calidad o con carencia de bioequivalencia. Y en ellos queda claro que el desabastecimiento de medicamentos sigue siendo un problema transversal a lo largo de toda la cadena de adquisición de la CCSS, en donde se utilizan recursos financieros (muchos millones de colones), de nuestro bolsillo para la compra de medicamentos.
Según esos recursos, se aprobó el uso de medicamentos con defectos debido a una necesidad generada por el desabastecimiento de medicamentos y esa aprobación implica un alto riesgo, al tratarse de un bien asociado directamente a la salud pública.
Ante estas realidades, vale la pena preguntarse si los costarricenses tenemos que estar tolerando la utilización de medicamentos sin calidad trazable y demostrable.
Hacia una Política Nacional del Medicamento
Este es un problema que nos afecta a todos, y la solución debe involucrar a todos. Es momento de abrir el diálogo y considerar la creación de una Política Nacional del Medicamento. Esta política, lejos de ser un simple documento, sería una hoja de ruta para fortalecer de manera integral a todas las instituciones y procesos involucrados. Se convertiría en el preámbulo de introducir a la industria costarricense farmacéutica al mercado global respetando las buenas prácticas de manufactura globalmente aceptadas por organizaciones como la Food & Drug Administration (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y estaría muy alineado a la recomendaciones que OCDE ha hecho en nuestro país.
Desde la forma en que la CCSS y el Instituto Nacional de Seguros (INS) adquieren los medicamentos, hasta la fiscalización constante de la calidad, una política así podría garantizar que cada colón que invertimos en nuestra salud se traduzca en seguridad, eficacia y tranquilidad. Además, generaría que la industria farmacéutica nacional, así como los distribuidores que compran medicamentos en el extranjero y los venden a la CCSS, estén más alineados y sean más competitivos a los requerimientos globales por la seguridad y la eficacia de un bien tan preciado como los medicamentos.
La calidad de nuestros medicamentos no puede ser negociable. Es un derecho que debemos proteger y un pilar de nuestra salud pública. Es hora de unirnos y trabajar juntos para asegurar un futuro más sano y confiable para todos. Por cierto, es un tema que el gobierno actual de Rodrigo Chaves, prometió trabajar y sus acciones no han sido tan efectivas. Asimismo, es un tema que no ha mencionado ninguno de los candidatos a la presidencia de la República, de cara a las elecciones 2026.
También le puede interesar: Secretario de Salud de EE.UU. cancela contratos de vacunas de ARNm por US$500 millones
Síganos en: Instagram | Facebook | X | Youtube
- LAICA moviliza a 107 voluntarios para sembrar 500 árboles - 27 de agosto de 2026
- Liberty y Starlink lanzan servicio de conectividad satelital directa al celular - 27 de agosto de 2026
- El aprendizaje socioemocional es cada vez más importante en el centro educativo - 27 de agosto de 2026