
La historia política peruana parece haber cerrado uno de sus capítulos más largos y controvertidos. Después de tres derrotas consecutivas y más de quince años intentando llegar al Palacio de Gobierno, Keiko Fujimori finalmente alcanzó la Presidencia de Perú.
El conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) le otorgó el 50,13% de los votos frente al 49,86% obtenido por el candidato de izquierda Roberto Sánchez. La diferencia fue de apenas 49.641 votos entre más de 18 millones de sufragios emitidos, una de las elecciones más cerradas desde el retorno de la democracia peruana. Aunque el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) aún debe realizar la proclamación formal, el resultado es considerado irreversible y diversos gobiernos de la región ya comenzaron a reconocer a Fujimori como presidenta electa.
Tal es el caso de la presidente de Costa Rica, Laura Fernández, quien la felicitó mediante su cuenta oficial en X:
https://www.twitter.com/laurapresi2026/status/2071774985643835412
Envío mis más sinceras felicitaciones a la Presidenta electa del Perú, Keiko Fujimori. Que su gestión esté marcada por prosperidad y avances para todos los peruanos.
Costa Rica reafirma su compromiso de trabajar junto al Perú para fortalecer nuestras relaciones basadas en confianza y colaboración.
La misma Keiko Fujimori lo dio a conocer en sus redes sociales este 29 de junio la finalización del conteo de la ONPE:
La ONPE ha llegado al 100% de las actas escrutadas. Ya han sido resueltas todas las observaciones por parte de los JEE. Esperamos la proclamación del JNE con mucha humildad, prudencia y responsabilidad. Cada vez estamos más cerca de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos.
Una dinastía que vuelve al Palacio de Gobierno
El triunfo de Keiko Fujimori no representa únicamente el cambio de un gobierno. Significa el retorno al poder del movimiento político que marcó profundamente la historia contemporánea del Perú: el fujimorismo.
Keiko Sofía Fujimori Higuchi nació en Lima el 25 de mayo de 1975. Su vida política comenzó mucho antes de ser candidata presidencial. En 1994, cuando tenía apenas 19 años, asumió el cargo de primera dama tras el divorcio de sus padres, convirtiéndose en una de las figuras públicas más visibles del gobierno de Alberto Fujimori.
Tres décadas después se convierte en la heredera política de ese proyecto. Para sus simpatizantes, representa la continuidad del modelo económico que estabilizó al país, derrotó a Sendero Luminoso y permitió un largo período de crecimiento.
Para sus detractores, simboliza el regreso de una corriente asociada al autoritarismo, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos.
Esa dualidad ha acompañado toda su carrera.
Keiko Fujimori tiene dos hijas -Kyara y Kaori Villanella Fujimori- del empresario estadounidense nacionalizado peruano Mark Vito Villanella con quien estuvo casada durante 18 años y de quien se divorció en el 2022.
La cronología del fujimorismo
1990: un ingeniero desconocido llega al poder
En medio de una hiperinflación superior al 7.000% anual y una ofensiva terrorista de Sendero Luminoso, Alberto Fujimori derrotó sorpresivamente al escritor Mario Vargas Llosa en la segunda vuelta presidencial.
Su gobierno implementó profundas reformas económicas de libre mercado que estabilizaron la economía, privatizaron empresas estatales y redujeron drásticamente la inflación.
1992: el autogolpe
El 5 de abril de 1992 Alberto Fujimori disolvió el Congreso y suspendió temporalmente el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas. El episodio, conocido como el "autogolpe", marcó el inicio de un régimen cada vez más autoritario.
Ese mismo año comenzó una nueva Constitución que fortaleció las atribuciones presidenciales.
1992-2000: la derrota del terrorismo
Durante esos años el gobierno consiguió la captura de Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, considerada uno de los golpes más importantes contra el terrorismo en América Latina.
Muchos peruanos siguen atribuyendo a Fujimori la recuperación de la seguridad nacional. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron la existencia del grupo militar Colina, responsable de ejecuciones extrajudiciales como las masacres de Barrios Altos y La Cantuta.
2000: caída del régimen
El gobierno terminó abruptamente tras difundirse los llamados "vladivideos", grabaciones donde Vladimiro Montesinos, jefe de inteligencia y principal asesor presidencial, aparecía sobornando a congresistas, empresarios y medios de comunicación.
Fujimori viajó a Japón y presentó su renuncia por fax. El Congreso rechazó la renuncia y declaró su "incapacidad moral permanente".
2007-2009: condena histórica
Tras ser extraditado desde Chile, Alberto Fujimori fue condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y secuestro agravado, además de recibir otras condenas por corrupción.
Se convirtió en uno de los pocos expresidentes latinoamericanos sentenciados por estos delitos mediante un proceso judicial en su propio país.

El largo camino de Keiko Fujimori
Fue elegida congresista en 2006 con la mayor votación individual registrada hasta ese momento. Desde entonces construyó Fuerza Popular como el principal partido de oposición.
Compitió por la Presidencia en:
- 2011: perdió frente a Ollanta Humala.
- 2016: cayó por apenas 41.000 votos frente a Pedro Pablo Kuczynski.
- 2021: fue derrotada por Pedro Castillo por alrededor de 44.000 votos.
- 2026: le ganó finalmente la Presidencia a Roberto Sánchez en segunda ronda el 7 de junio por menos de 50.000 votos. La primera ronda se dio el 12 y 13 de abril con cuestionadas elecciones.
Sus procesos judiciales
La trayectoria de Keiko Fujimori también ha estado marcada por investigaciones penales.
La Fiscalía la acusó de liderar una presunta organización criminal dedicada al lavado de dinero vinculada a aportes irregulares para las campañas presidenciales de 2011 y 2016, incluyendo supuestos fondos provenientes de la constructora brasileña Odebrecht.
En 2018 fue enviada a prisión preventiva.
Permaneció privada de libertad durante más de un año hasta que el Tribunal Constitucional ordenó su liberación.
Posteriormente volvió a prisión preventiva por algunos meses antes de recuperar nuevamente la libertad.
El juicio oral comenzó años después, pero diversas decisiones judiciales anularon actuaciones procesales y ordenaron rehacer parte del proceso. En consecuencia, Keiko Fujimori llega a la Presidencia sin una condena firme, aunque los casos continúan siendo uno de los temas más sensibles de su carrera política.
Ella siempre ha negado haber cometido delitos y sostiene que las investigaciones obedecieron a una persecución política.
Una victoria construida sobre la seguridad
La campaña giró principalmente alrededor de dos preocupaciones ciudadanas: la inseguridad y la economía.
Perú enfrenta una expansión del crimen organizado, el narcotráfico, la minería ilegal y las redes de extorsión, especialmente en Lima y el norte del país.
Keiko Fujimori prometió endurecer la lucha contra estas organizaciones, fortalecer a la Policía y atraer inversión privada para impulsar el crecimiento económico.
Su discurso logró conectar con sectores urbanos, empresarios y buena parte del electorado del exterior, cuyo voto terminó siendo decisivo para inclinar la balanza.
¿Quién es Roberto Sánchez?
Su adversario Roberto Sánchez, exministro y dirigente de izquierda, buscó presentarse como heredero político de los sectores populares que llevaron a Pedro Castillo al poder en 2021.
Propuso una mayor intervención del Estado en la economía, reformas constitucionales y una redistribución más amplia de la riqueza.
Tras conocerse el resultado definitivo, rechazó reconocer la victoria de Keiko Fujimori y denunció un supuesto fraude electoral, aunque hasta el momento no ha presentado pruebas que modifiquen el resultado oficial.
América Latina vuelve a girar hacia la derecha
La elección peruana también tiene una lectura regional. En los últimos años varios países latinoamericanos han elegido gobiernos de centroderecha o derecha, modificando el mapa político que durante buena parte de la década anterior estuvo dominado por gobiernos de izquierda.
Analistas consideran que el triunfo de Keiko Fujimori responde a un fenómeno regional impulsado por el aumento de la criminalidad, el desgaste económico posterior a la pandemia y el desencanto con gobiernos de izquierda que no lograron cumplir las expectativas de cambio.
No obstante, Perú continúa siendo uno de los países más políticamente inestables de América Latina. Desde 2016 ha tenido diez presidentes, entre titulares e interinos, reflejo de una crisis institucional persistente.
Los desafíos que comienzan el 28 de julio
Keiko Fujimori asumirá el poder en un país profundamente dividido.
Su partido no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso, por lo que deberá construir alianzas para aprobar reformas.
Entre sus prioridades figuran la recuperación económica, el combate al crimen organizado, la lucha contra la corrupción y la reconstrucción de la confianza ciudadana en las instituciones.
Pero también enfrentará un reto personal: demostrar que su gobierno será distinto al de su padre.
Para millones de peruanos, el apellido Fujimori evoca orden, estabilidad y crecimiento.
Para otros, sigue siendo sinónimo de autoritarismo, corrupción y violaciones a los derechos humanos.
La presidenta electa tendrá cinco años para intentar definir cuál de esas dos memorias prevalecerá en la historia del Perú.
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