Por: Michael Nevradakis, Children's Health Defense
Un estudio publicado en septiembre de 2026 revisó 531 hospitalizaciones y 67 muertes registradas por el Ministerio de Salud de Israel y reportadas a Pfizer durante la campaña de inoculación con la vacuna Covid-19. Los autores señalan retrasos en la comunicación pública sobre las señales de miocarditis.

Un nuevo estudio publicado en EXCLI Journal puso nuevamente bajo análisis la información de seguridad cardíaca recopilada durante los primeros meses de la campaña con vacuna Covid-19 en Israel.
El trabajo, titulado “Real-time pharmacovigilance and cardiac risk communication during the COVID-19 vaccination campaign in Israel”, fue elaborado por Yaakov Ophir y Yaffa Shir-Raz y publicado el 3 de septiembre de 2026. Los investigadores analizaron un conjunto de datos internos del Ministerio de Salud de Israel que documentaba hospitalizaciones y muertes reportadas a Pfizer durante la campaña de vacunación.
El artículo puede consultarse directamente en EXCLI Journal, y los autores también ponen a disposición un conjunto de datos anonimizado como material suplementario.
¿Qué encontró el estudio sobre la vacuna Covid?
Los investigadores analizaron 531 registros de hospitalización y 67 muertes únicas correspondientes a eventos reportados a Pfizer entre el 25 de marzo de 2021 y el 9 de mayo de 2022.
De las 531 hospitalizaciones, 211 correspondían a personas menores de 30 años. Dentro de ese grupo, 151 registros, equivalentes al 71,6%, involucraban miocarditis o pericarditis.
El análisis también encontró que, entre las personas menores de 30 años hospitalizadas, 134 no tenían antecedentes médicos relevantes identificados según la definición utilizada por los investigadores. De ese subgrupo, 99 presentaron miocarditis o pericarditis y 90 eran hombres.
En cuanto a las muertes, el estudio señala que nueve correspondían a personas menores de 50 años y que dos de esas nueve muertes tenían registrada la miocarditis como condición relacionada con el fallecimiento.
Los autores también encontraron que la miocarditis o la pericarditis aparecía en 250 de las 531 hospitalizaciones, equivalente al 47,1% del conjunto de registros analizados.
El punto central: ¿hubo un retraso en informar sobre el riesgo?
Una de las principales conclusiones de los autores no se refiere únicamente a los eventos cardíacos, sino a la comunicación del riesgo.
Según la reconstrucción realizada en el estudio, Israel informó a autoridades sanitarias de Estados Unidos y Europa sobre casos de miocarditis y pericarditis en personas jóvenes aproximadamente dos meses después del inicio de la campaña mundial de vacunación.
El artículo establece una cronología según la cual:
- El 28 de febrero de 2021, Israel alertó a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) sobre aproximadamente 40 casos de miocarditis.
- El 25 de marzo de 2021, los registros analizados muestran que Israel ya había informado a Pfizer de 46 muertes y 157 hospitalizaciones, incluyendo 65 casos de miocarditis o pericarditis.
- El 28 de mayo de 2021, los CDC indicaron a los profesionales sanitarios que reportaran los casos de miocarditis y pericarditis posteriores a la vacunación.
- El 25 de junio de 2021, la FDA modificó las hojas informativas de autorización de emergencia para incorporar información sobre miocarditis.
- El 6 de julio de 2021, los CDC reconocieron públicamente el riesgo en un informe de Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR).
Los autores interpretan esta secuencia como evidencia de un retraso de aproximadamente tres a cuatro meses entre las primeras señales y su comunicación pública más amplia.
¿El estudio demuestra que la vacuna Covid causó las muertes?
No. Este es uno de los aspectos más importantes que deben tenerse en cuenta al interpretar el trabajo.
Los propios autores reconocen expresamente que se trata de un conjunto de reportes de farmacovigilancia y que no permite establecer una relación causal entre la vacunación y los resultados registrados.
El estudio no dispone de un denominador poblacional definido ni de un grupo de comparación adecuado de personas no vacunadas. Por ello, los porcentajes encontrados describen la composición del conjunto de reportes analizado y no representan el riesgo absoluto de la vacuna Covid para toda la población vacunada.
Además, los investigadores señalan que no pudieron determinar completamente cómo fueron identificados, compilados y transmitidos los casos incluidos en la base de datos. Esto abre la posibilidad de sesgos de selección y de notificación. También advierten que no puede descartarse completamente la existencia de registros duplicados.
Por esta razón, el hallazgo debe interpretarse como una señal de farmacovigilancia que los autores consideran relevante, y no como una demostración de que la vacuna Covid provocó las muertes incluidas en la base.
La miocarditis ya había sido identificada como un efecto adverso poco frecuente
El hallazgo de una relación entre vacunas de ARNm y miocarditis en determinados grupos de edad no es completamente nuevo.
En 2021, un estudio publicado en The New England Journal of Medicine por investigadores israelíes analizó la aparición de miocarditis después de la vacuna BNT162b2 de Pfizer-BioNTech.
Ese trabajo encontró que el riesgo era particularmente elevado entre hombres adolescentes y jóvenes, aunque los autores señalaron que la incidencia absoluta era baja y que la presentación clínica era generalmente leve.
La investigación de 2026 utiliza precisamente parte de ese contexto para cuestionar cómo se comunicó posteriormente el riesgo.
El estudio de 2026 reconoce que durante 2021 se publicaron investigaciones que documentaron el aumento del riesgo de miocarditis, particularmente entre hombres jóvenes después de la segunda dosis.
¿Qué dicen otras fuentes sobre la miocarditis?
La existencia de un riesgo de miocarditis después de algunas vacuna Covid-19 no es exclusiva de este nuevo estudio.
La Organización Mundial de la Salud ha reconocido que la miocarditis y la pericarditis constituyen eventos adversos poco frecuentes asociados a algunas vacunas COVID-19, especialmente en determinados grupos, como hombres jóvenes después de una segunda dosis.
En paralelo, investigaciones publicadas anteriormente han estudiado la frecuencia y evolución de esta complicación. Un estudio israelí publicado en The New England Journal of Medicine en 2021, por ejemplo, encontró una mayor incidencia de miocarditis después de la vacunación, especialmente entre hombres de 16 a 19 años.
Esto significa que la discusión científica actual no gira alrededor de si existe alguna asociación entre determinadas vacunas de ARNm y miocarditis —esa asociación ya ha sido documentada—, sino de su frecuencia, gravedad, evolución a largo plazo y balance entre beneficios y riesgos en distintos grupos de población.
¿Qué aporta la nueva investigación?
El elemento novedoso del trabajo publicado en EXCLI Journal es principalmente el acceso y análisis de una base de datos interna que, según los investigadores, contenía información individualizada sobre hospitalizaciones y muertes reportadas por el Ministerio de Salud de Israel a Pfizer.
El estudio busca reconstruir no solo qué eventos fueron registrados, sino cuándo fueron comunicados y cómo se presentó posteriormente el riesgo ante médicos y población.
Los autores sostienen que la descripción pública inicial del riesgo como “raro”, “leve” y menos preocupante que los riesgos asociados con COVID-19 pudo haber sido incompleta para algunos grupos, particularmente hombres jóvenes.
Un estudio que requiere interpretación cuidadosa
La investigación tiene elementos que pueden resultar relevantes para la farmacovigilancia, especialmente por el análisis de registros individuales y la reconstrucción de la comunicación de señales de seguridad.
Al mismo tiempo, sus limitaciones son importantes.
El propio artículo reconoce que la base no permite calcular tasas de incidencia ni comparar directamente a vacunados con no vacunados. Tampoco permite establecer que una muerte registrada después de una vacunación haya sido causada por la vacuna Covid.
Por ello, los resultados no deben interpretarse como una estimación del número de personas que murieron a causa de la vacuna Covid-19 en Israel.
Lo que sí documenta el estudio es la existencia de un conjunto de reportes de hospitalizaciones y muertes posteriores a la vacunación, una concentración de diagnósticos de miocarditis y pericarditis entre determinados grupos jóvenes y, según los autores, una demora en la comunicación pública de la señal.
La investigación fue publicada en acceso abierto, no recibió financiamiento declarado por sus autores y estos indicaron no tener conflictos de interés.
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