
La implementación de la regulación SARAS (Sistema de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales) emitida por la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) es un nuevo reto regulatorio para las entidades financieras en Costa Rica. SARAS busca alinear el sistema financiero nacional con los compromisos internacionales del país en sostenibilidad y cambio climático.
La regulación SARAS representa una transformación en la manera en que los bancos y demás instituciones evalúan y gestionan sus riesgos, extendiendo su alcance hacia impactos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG).
Luis Barrientos, Risk Domain Expert de SAS para América Latina, e Iván Domínguez, Customer Advisor Manager de SAS para México, Caribe y Centroamérica, durante el conversatorio “Más allá del cumplimiento: innovación y gestión de riesgos con SAS”, explicaron el alcance e implicaciones de esta normativa, así como diversas estrategias que las entidades financieras pueden aplicar para su implementación efectiva y transformadora.
Qué es la regulación SARAS y cuál es su impacto
Esta regulación nace como parte de los compromisos internacionales asumidos por Costa Rica, como el Acuerdo de París y los objetivos de desarrollo sostenible. Precisamente, en 2023, la SUGEF emitió una normativa que establece cómo las entidades financieras deben gestionar y reportar los riesgos ambientales y sociales asociados a su cartera de créditos e inversiones. Según Barrientos:
La meta país es lograr emisiones netas cero para el 2050, y el sistema financiero debe jugar un rol clave en ese camino. El SARAS obliga a las entidades de este sector a incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza en su toma de decisiones, en la evaluación de riesgos y en la relación con sus clientes y contrapartes.
El principal reto: transformar datos en decisiones
El especialista de SAS, Barrientos, aseguró que la regulación también genera nuevos retos para las entidades financieras. Uno de los mayores desafíos que enfrentan estas entidades reguladas, es la falta de datos estructurados y la complejidad de la documentación requerida:
Las instituciones deben mapear cómo los riesgos climáticos, como inundaciones o sequías, afectan sus carteras. Esto implica no solo acceder a información climática confiable, sino también desarrollar capacidades analíticas para convertirla en información útil para la gestión.
Estamos en un momento donde el regulador pide reportes específicos, pero el reto es ir más allá y entender cómo esos riesgos se traducen en impacto financiero real.
La regulación SARAS también trae consigo oportunidades. Una de ellas es transformar el cumplimiento regulatorio en una herramienta para la toma de decisiones estratégicas. Esto no debe verse solo como un requerimiento de la SUGEF. Es una oportunidad para identificar vulnerabilidades, adaptar modelos de negocio y mejorar la resiliencia de las entidades.
En este sentido, ejemplificó que el análisis de zonas de riesgo, como deslizamientos o zonas propensas a inundaciones, permite anticipar afectaciones a los activos de clientes o inversiones, y definir políticas de crédito más inteligentes.
El valor de una plataforma moderna
Iván Domínguez, aseguró que, para superar estos retos y aprovechar estas oportunidades, las entidades financieras deben adoptar plataformas tecnológicas modernas que les facilite la implementación del SARAS. Ello porque estas plataformas permiten integrar fuentes de datos diversas, utilizar inteligencia artificial y aplicar modelos predictivos para simular escenarios y evaluar impactos.
Claves para una implementación exitosa
Finalmente, los expertos ofrecieron recomendaciones para las entidades que están iniciando el camino de implementación del SARAS:
- Adoptar una visión estratégica: no limitarse al cumplimiento regulatorio, sino utilizar la normativa como una oportunidad de negocio.
- Construir estructuras colaborativas: integrar las áreas de riesgos, cumplimiento, sostenibilidad y tecnología en un proceso común.
- Aprovechar herramientas disponibles: utilizar modelos existentes, simulaciones y tecnologías de IA ya disponibles en el mercado.
- Crear procesos auditables y repetibles: documentar bien cada paso para que las decisiones puedan ser replicadas y mejoradas con el tiempo.
- Fomentar una cultura de riesgos climáticos: sensibilizar a la alta dirección y al consejo sobre la importancia de estos temas en la estrategia de negocio.
La implementación del SARAS en Costa Rica es un paso firme hacia un sistema financiero más sostenible, resiliente y alineado con los desafíos del siglo XXI. Es una nueva forma de pensar el negocio financiero. Las entidades que lo comprendan y actúen en consecuencia estarán no solo mejor preparadas para enfrentar los riesgos del futuro, sino también para liderar en la transformación hacia una economía sostenible.
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