
Medellín logró reducir su tasa de homicidios de 389 a 12 por cada 100 mil habitantes en 20 años, convirtiéndose en uno de los casos más reconocidos de transformación urbana y social a nivel internacional. La experiencia de esta ciudad colombiana, que hace algunos años enfrentaba desafíos similares a los que hoy viven muchas comunidades de Costa Rica en materia de violencia, exclusión social, pobreza, deterioro urbano y crecimiento desordenado, demuestra que es posible fortalecer la cohesión social y mejorar la calidad de vida mediante una planificación urbana centrada en las personas.
Las experiencias y lecciones aprendidas en este proceso fueron compartidas por Gustavo Restrepo, arquitecto y urbanista clave en la transformación física y social de Medellín, durante el evento “Movámonos en Comunidad” de la Fundación CRUSA, un espacio de reflexión sobre estrategias para fortalecer la calidad de vida, la movilidad y el desarrollo de las comunidades.
Este modelo de urbanismo social, basado en la participación ciudadana, la creación de espacios públicos de calidad, la infraestructura social, la movilidad inclusiva y una visión de desarrollo sostenida en el tiempo, fue presentado a representantes de diversas municipalidades como una referencia para enfrentar retos asociados con la inseguridad, la marginalidad y la falta de planificación urbana.
Movilidad para integrar
En el caso de la urbe colombiana, el conjunto de transformaciones se reflejó en reducciones de hasta un 50% en los tiempos de desplazamiento para miles de personas, la construcción de telesféricos, bibliotecas, centros culturales y espacios públicos de calidad, así como en una significativa recuperación de la seguridad, la convivencia y las oportunidades económicas en comunidades históricamente vulnerables. Asimismo, muchos barrios anteriormente asociados con la violencia se transformaron en espacios de encuentro, desarrollo comunitario y actividad económica.
Durante su presentación, Restrepo destacó que Medellín comparte características con muchos territorios costarricenses: crecimiento urbano desordenado, desarrollo de comunidades en zonas montañosas, concentración de población vulnerable, insuficiente planificación territorial y una creciente exposición a inundaciones y otros riesgos ambientales:
Cada proyecto urbano debe ser la manifestación visible de un acuerdo social construido con la ciudadanía. Es vital trabajar con las comunidades de manera franca y sincera para generar confianza. Cuando las personas empiezan a construir proyectos de vida y visualizan oportunidades reales para su futuro, cambia completamente la percepción que tienen de sí mismas y de sus territorios.”
Restrepo identificó tres elementos clave para impulsar procesos de transformación territorial:
- Construir diagnósticos junto con las comunidades,
- Recopilar información confiable para la toma de decisiones y
- Promover mecanismos permanentes de participación ciudadana.
Uno de los factores más importantes para el éxito de Medellín fue mantener una visión de desarrollo a largo plazo, sostenida durante cerca de tres décadas, acompañada por altos estándares de calidad en la obra pública, transparencia en el uso de los recursos y una planificación que trascendió los ciclos electorales. Según Restrepo:
La verdadera pregunta no es cuánto cuesta transformar los territorios, sino cuánto cuesta no hacerlo. Una ciudad que no funciona adecuadamente genera conflictos económicos y sociales. Una sociedad que pierde la confianza en la gestión pública pierde también sentido de pertenencia.”
Medellín demuestra que la planificación urbana funciona
Para la Fundación CRUSA, la experiencia de Medellín demuestra que la planificación urbana puede convertirse en una herramienta para enfrentar desafíos relacionados con la movilidad, la inclusión social, la adaptación al cambio climático y la calidad de vida de las personas.
Para Byron Salas, director ejecutivo de CRUSA:
Una planificación urbana exitosa tiene su sustento en las personas que habitan los territorios. Son ellas quienes poseen el conocimiento y la visión para construir comunidades de bienestar. El desarrollo territorial no depende únicamente de los recursos; requiere articulación entre gobiernos locales, instituciones públicas, sector privado, organizaciones sociales y ciudadanía."
Salas indicó que este enfoque coincide con la visión que impulsa CRUSA mediante programas como Comunidades Inteligentes, los cuales promueven soluciones sostenibles para fortalecer la resiliencia climática, mejorar la movilidad, impulsar entornos más inclusivos y generar bienestar en las comunidades costarricenses.
Desafío municipal
La actividad permitió a representantes de gobiernos locales conocer experiencias exitosas y reflexionar sobre cómo la planificación urbana, la participación ciudadana y la inversión en infraestructura comunitaria pueden contribuir a enfrentar desafíos comunes en Costa Rica.
Michelle Rodríguez, Promotora Social de la Municipalidad de Heredia, destacó que la experiencia demuestra que las grandes transformaciones no empiezan necesariamente con los recursos, sino con el compromiso de las personas:
Tenemos comunidades dispuestas a participar y aportar. Lo que hoy vimos es que el verdadero punto de partida es el involucramiento ciudadano y la construcción conjunta de soluciones para el territorio."
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