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Copa menstrual: alternativa que gana terreno

Son hipoalergénicas, flexibles, no contaminan el ambiente y representan un ahorro significativo.

Un método alternativo a las toallas sanitarias y tampones está ganando terreno en el país, se trata de las copas menstruales. Aunque fueron inventadas desde 1867 -según el Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer ubicado en Maryland, Estados Unidos-se han dado a conocer más en los últimos años y por ende, su utilización ha ido en aumento.

Se trata de pequeños recipientes que acumulan el flujo menstrual y pueden permanecer dentro del cuerpo de la mujer hasta ocho horas. Se adaptan a las paredes vaginales independientemente de los movimientos, incluso se puede dormir con ellas.

Precisamente por ventajas como la anterior, es que más mujeres han optado por usarlas. Así lo explicó Ligia Ávila, representante en Costa Rica de la copa menstrual de origen alemán: Me Luna.

“Ha sido un proceso de conocimiento en el que hemos roto muchos mitos acerca del producto. Hay muchísimos y por eso a muchas mujeres les da miedo o asco usarlas, pero hemos logrado cambiar conceptos y hacer que más mujeres se atrevan a usarlas y definitivamente, cuando las prueban, les cambia la vida”, aseguró Ávila.

Beneficios 

El uso de toallas y tampones genera un gran impacto medioambiental. Los envoltorios, aplicadores y tiras adherentes que poseen, hacen que tarden más de 300 años en degradarse.

Las copas menstruales al estar hechas de elastómero termoplástico (TPE) grado médico, no contaminan el medio ambiente y a pesar de que su vida útil va de 5 a 7 años, se pueden reciclar.

Una copa menstrual de buena calidad tiene un valor aproximado de ₡20.000 y con una es suficiente para utilizar durante todo el periodo menstrual, lo que quiere decir que el dinero invertido en solo una copa, es equivalente a lo que se gasta aproximadamente en cuatro meses en la compra de toallas y tampones.

“El beneficio más bonito es que aprendemos a conocer nuestro cuerpo, conocemos realmente nuestro periodo y lo comenzamos a ver de una manera distinta, como lo que es, algo de la naturaleza, con lo que vivimos casi 40 años de nuestras vidas”, comentó Ávila.

La empresaria explicó que cuando se utiliza la copa menstrual no hay sensación de goteo, por lo que genera tranquilidad y seguridad en las usuarias.

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Otra de las ventajas de utilizarla, es que con su uso no existen problemas de alergias, brotes, ni el Síndrome de Shock Tóxico (SST), que según estudios estadounidenses afecta a una de cada 100.000 mujeres entre los 15 y 44 años.

Modo de uso

Existen varios tamaños: la línea normal y otras más cortas para mujeres con himen, con cuello uterino bajo o cavidad vaginal muy corta. Hay S, M, L y XL, además de una línea sport para mujeres que deseen hacer ejercicio mientras están con su menstruación.

“La talla no se ve por la cantidad de menstruación, las mujeres sabemos que la menstruación tiene un pico muy alto de uno o dos días y para esos días fuertes no es que sea necesario usar la más grande, porque tal vez el cuerpo no la acepte, por eso es importante consultar antes de comprar. Nosotros tenemos una tablita con la que sacamos el tamaño por estatura, confección y partos. La edad es importante, cuanto mayores somos, vamos haciéndonos menos estrechas”, detalló Ávila.

En el momento de utilización, se debe mojar un poco para posteriormente introducirla doblándola como en forma de “C”.  Se recomienda que quienes la usen por primera vez, pueden revisar 3 o 4 horas después. “A veces con la toalla pensamos que es mucho el flujo que tenemos y con la copa nos podemos dar cuenta que no es así, es una de las partes más bonitas porque aprendemos a conocer nuestro cuerpo”, señaló.

Para limpiarla solamente se debe vaciar, enjuagar con agua y volver a colocarla. Sin embargo, antes y después de su uso, es necesario sumergirlas en agua caliente durante aproximadamente cinco minutos para esterilizarla.

En proceso de trámites

Las copas están certificadas a nivel europeo, pero en el país aún no está aprobada su venta.

“Llevamos cuatro años tramitando con el Ministerio de Salud. En toda América menos en Canadá, es un producto biomédico clase dos, en Europa es un producto de higiene y por eso en Alemania no existen documentos para un producto de ese tipo, porque así lo clasifican allá. El problema es que aquí piden documentos que allá no existen”, contó Ávila.

“Existen un montón de marcas extrañas y esos productos no traen ni los materiales de los que están hechas. Hay gente que los compra sin saber de dónde provienen y eso es muy delicado, por eso nosotros nos cuidamos y tenemos el respaldo de que es un producto hecho en Alemania con todos los permisos que allá rigen”, concluyó Ávila.

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Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

 

Acerca del autor Marianela Sanabria Leandro

Periodista Licenciada en Producción de Medios de la Universidad Latina de Costa Rica. Locutora comercial formada en el Instituto Nacional de Aprendizaje.

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