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Drogas inhiben la absorción de nutrientes y provocan desnutrición

Las sustancias psicoactivas pueden modificar los sentidos del olfato y del gusto implicados en la alimentación

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Por:Marcela Cambronero, nutricionista Casa Jaguar IAFA

El fenómeno del consumo de sustancias psicoactivas (drogas) es un tema complejo en la sociedad actual que involucra, tanto a personas menores de edad, como adultas.

La alimentación es un punto fundamental durante el tratamiento del consumo problemático del tabaco, alcohol, cannabis, cocaína y demás productos psicoactivos; no solo como necesidad vital, sino como ayuda en el tratamiento integral de la persona.

Cuando las personas están en consumo dejan su supervivencia en un segundo plano y por lo tanto los hábitos de vida saludable, en cuanto a alimentación, se ausentan de la vida de ellas y ellos ya que no generan la satisfacción que deberían.

No hay que olvidar que el comer, junto con otras actividades; como socializar, recrearse, y descansar bien, estimulan el sistema de recompensa y hace sentir bien a las personas.

Se debe tener en cuenta la importancia de manejar dicha problemática de forma interdisciplinaria con participación del psicólogo, médico, nutricionista, trabajador social y muy importante el pilar de la familia, esto con el fin de lograr un trabajo exitoso, mejorar la calidad de vida y la inserción social.

Una correcta alimentación desde el inicio del tratamiento puede ayudar a organizar de nuevo la vida de “afuera para adentro”; podemos decir que la alimentación ayuda a regular los procesos cerebrales que se afectan por el consumo de sustancias psicoactivas.

¿Qué pasa con los horarios de alimentación?

Es importante cumplir los horarios de alimentación y seguir una dieta balanceada y variada; esta correcta alimentación y cumplir pequeños objetivos, poco a poco, hace sentir bien a las personas y ayuda a mejorar la autoestima, las relaciones interpersonales y el convivio familiar, que tras años de consumo quedó totalmente destruida.

En los últimos años se evidencia que la recuperación a la dependencia de sustancias psicoactivas puede mejorarse con un acompañamiento nutricional y una ingesta equilibrada de nutrientes.

La recuperación de las personas con dependencia de una o más sustancias psicoactivas afecta el cuerpo de diferentes maneras, incluso su procesamiento de energía, el funcionamiento de los órganos y la salud mental.

Con base en lo anterior, una nutrición adecuada puede ayudar en el proceso de abstinencia y recuperación. El consumo de tabaco, cocaína, tusi, opioides, crack, éxtasis, poppers y otras sustancias, y depende del tipo de droga que se use, la cantidad que se consuma y el tiempo de evolución, provocará en las personas consumidoras diversas alteraciones orgánicas y cambios negativos en el estilo de vida, como hábitos alimentarios inadecuados e irregulares.

El abuso en el consumo de sustancias psicoactivas provoca en muchos casos desnutrición ya que algunas drogas inhiben directamente la absorción de nutrientes, además se pueden presentar trastornos metabólicos y composición corporal alterada.

Sucede debido a que cuando la persona consume productos psicoactivos, sus pensamientos y sentimientos lo llevan a descuidar su estilo de vida, y eso afecta sus hábitos de ejercicio, descanso, higiene y alimentación, a menudo pierde el interés por la comida y prefiere ocupar su tiempo en conseguir drogas en lugar de comer alimentos nutritivos.

Suele suceder también, que estas personas olvidan la sensación de tener hambre y la interpretan como un deseo vehemente por consumir la droga.

El consumo de sustancias psicoactivas con efectos anorexígenos (inhiben el apetito) como la cocaína y las anfetaminas están relacionadas con personas con índices de masa corporal (IMC) y de grasa corporal bajos, por el contrario, las personas consumidoras de sustancias con efectos orexígenos (aumentan el apetito) como la marihuana, pueden tener como resultado un índice de masa corporal y grasa corporal altos.

Las sustancias psicoactivas pueden modificar los sentidos del olfato y del gusto implicados en la alimentación, pues las decisiones alimentarias dependen en gran medida de estos. Algunas drogas disminuyen estos sentidos, como por ejemplo el tabaco y la cocaína; mientras que otras, pueden potenciarlos, como por la marihuana. Esto explica la razón por la cual la cocaína puede inhibir el apetito y la marihuana más bien aumentarlo.

 ¿Qué pasa con los azúcares simples presentes en alimentos como chocolates, golosinas, helados, entre otros?

Estudios evidencian que los azúcares simples activan los mismos mecanismos de recompensa en el cerebro que la droga, estimulan seguir con el consumo del producto, por lo que un alto consumo de azúcares simples cambia vías neuroquímicas de la misma manera que lo hacen las sustancias psicoactivas, las personas con alta sensibilidad a estos mecanismos de recompensa muestran preferencia por lo dulce y los alimentos grasos, así como un mayor consumo de sustancias psicoactivas, atracones y otros comportamientos adictivos.

Esta tendencia por el sabor dulce no es generalizada, pero sucede en muchos casos y se le debe prestar atención por los problemas a la salud que puede desencadenar, la idea no es eliminar los azúcares simples en la alimentación, sino limitarlos.

Una nutrición adecuada puede ayudar al proceso de rehabilitación y mejorar el estado de ánimo; los nutrientes suministran energía al cuerpo y le proveen sustancias que forman y mantienen órganos saludables. Además, ayuda a prevenir recaídas, pues cuando una persona se siente mejor, es menos propensa a empezar a consumir sustancias psicoactivas de nuevo.

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