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China y su relación con Costa Rica y América Latina

Por: Ing. José Antonio Zamora Sauma

Se cumple una década de la última crisis inmobiliaria que azotó las bolsas de valores más grandes del planeta. Era el año 2008 cuando se presentó la falta de liquidez en los bancos más grandes del mundo. Cómo olvidar la quiebra de Lehman Brothers y su efecto dominó sobre bancos y economías ya de por sí vulnerables por su nivel de endeudamiento en comparación al producto interno bruto.

Podemos recordar como si fuera ayer que países como España, Italia, Grecia e Islandia -el cual terminó por enviar a los mayores culpables a la cárcel después de finiquitar su deuda- posarse como antagonistas en los medios de comunicación por su poca capacidad de pago a los bancos internacionales.

Costa Rica aún no ha logrado escapar de la epidemia y por tal razón el Congreso -después de una larga y tediosa discusión- terminó por aprobar una nueva estructura tributaria para hacer frente a una crisis fiscal que es inminente y que prometía ser devastadora para el país.

Relaciones China – Costa Rica

Costa Rica y China firmaron el establecimiento de relaciones diplomáticas el 1 de junio de 2007 en Pekín.

Antes de romper relaciones diplomáticas con Taiwán y tener nuestro primer acercamiento con Xi Jinping, recibir de China el regalo de un nuevo Estadio Nacional de Costa Rica y obtener el primer empréstito chino por US$300.000.000 al 2% anual a un plazo de 12 años, teníamos una deuda externa de US$8.245.000.000. Después de nuestra formalización de las relaciones con China la deuda de Costa Rica empezó a crecer de manera casi exponencial para batir récords inimaginables.

Hoy la deuda Costa Rica asciende a $27.965.000.000. Es decir, multiplicamos por tres la deuda de toda una historia en un periodo de 10 años. La deuda externa de Costa Rica no es culpa de China, ni mucho menos, pero sí hace falta revisar las condiciones de cada préstamos y cada “regalo”.

China y su papel en Latinoamérica

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A raíz de la crisis del 2008 el gigante asiático fue poco a poco acercándose a países latinoamericanos, hasta convertirse en el socio más importante para países como Brasil, Chile y Perú. Región en la que solo en el año 2016 colocó $90.000.000.000.

China ha sido un protagonista en el auge tecnológico en toda la región latinoamericana. Si bien Pekín no exige a los países prestatarios que apliquen una política económica capitalista ortodoxa, les pide que el proyecto financiado se provea de equipamiento chino -en el caso de infraestructura- o asegura el abastecimiento a su mercado, en lo referido a materias primas. Actualmente Venezuela y Ecuador se ven obligados a pagar parte de su deuda con petróleo. ¡Sí, con recursos naturales!

“Los términos financieros de los acuerdos de venta de petróleo parecen ser mejores para los sudamericanos de lo que mucha gente cree”, opina el informe de Inter-American Dialogue que escribieron Kevin Gallagher, Amos Irwin y Katherine Koleski.

No obstante, Inter-American Dialogue advirtió que algunos créditos chinos, excepto los petroleros, tienen tipos de interés más altos que los de organismos multilaterales o de países occidentales.

Actualmente, es la primera vez en la historia en que los países no pueden pagar sus compromisos fiduciarios, por lo tanto la sociedad occidental no tiene una idea clara de la magnitud de llegar a impagos. Argentina, por ejemplo, en diciembre del 2017 terminó por vender sus últimos activos energéticos (Enarsa y Ebisa) para poder hacer frente a las deudas que asfixian su economía.

Como otro ejemplo, está Ecuador que financió con recursos chinos (liquidez, mano de obra y maquinaria) su ambicioso Proyecto Hidroeléctrico Coca Codo-Sinclair. Hoy el Proyecto está al borde del desastre, puesto que se han detectado 8.633 fisuras en su estructura ya que el proyecto se encuentra en zona de alta sismicidad.

Deuda de Costa Rica

Es necesario que Costa Rica haga un alto al endeudamiento desmedido en el cual el país está arriesgando los activos más importantes y eventualmente hasta la soberanía sobre nuestros recursos naturales.

Lo que es más triste del posible caos es que se ven muy pocas mejoras en términos de infraestructura y el país ha ido gastando parte de los recursos en estudios de factibilidad que no tienen ni pies ni cabeza. Ejemplo de esto es el estudio de factibilidad para una refinadora China el cual tuvo un costo de US$45.000.000, entre muchísimos otros, que han ido incrementando nuestra deuda y por ende haciéndonos cada vez más pobres, sin resultados visibles.

De China, debemos aprender más y más rápido.

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