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¿Y si el hombre se queda en casa?

Cada vez es más común que hombres se encarguen del trabajo del hogar y el cuidado de los hijos

Franklin Binns es farmacéutico de formación con una maestría en química de la Universidad de Costa Rica (UCR), lugar en donde luego de graduarse ejerció la docencia por 7 años y posteriormente ingresó a laborar en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) donde ha estado durante 6 años. En mayo del 2018, su esposa que es doctora, le comunicó que por motivos laborales sería trasladada a Paso Canoas en la Zona Sur del país. Sin pensarlo -este joven de 35 años- decidió solicitar un permiso para hacerse cargo del cuidado de sus hijos y de las labores domésticas en su nueva casa en la Zona Sur.

“Desde que nos casamos -hace 7 años- teníamos la ilusión de tener una familia grande. En este momento tenemos cuatro hijos -tres varones de seis, cuatro y dos años, y una niña de 1 año- y pensamos tener más en el futuro”, dijo Binns.

Este hombre, oriundo de Limón, se siente muy orgulloso del rol que cumple en su familia y considera que el trabajo que desempeña en el hogar lo hace sentirse feliz y complacido gracias a la cercanía que ha logrado con sus hijos y su esposa por medio de esta experiencia.

“Hay que ser muy práctico, utilizar el sentido común, estar muy organizado y trabajar mucho la inteligencia emocional. Con los hijos se aprende a ser experto en prever y resolver conflictos. Creo que dentro de los principales beneficios de trabajar en casa ha sido que mis hijos perciben que hay alguien que está ahí por ellos, ya sea para quejarse, agradecer o estar acompañado y saben que ya sea mamá o papá los atenderemos en el momento que necesiten”, dijo Binns.

Lo que bien se aprende, nunca se olvida

Binns considera que el amor que le ha puesto a su nuevo estilo de vida se debe a la atinada manera en que su mamá lo crió: “cuando era niño, en mi casa cada uno de mis hermanos, hermanas y yo teníamos un horario para colaborar de manera equitativa con las tareas domésticas. Además, en mi hogar ella era la cabeza, entonces siempre he visto en la figura de la mujer un fuerte papel de liderazgo”.

Además de realizar las labores que implica mantener organizado un hogar y estar al cuidado de los hijos, Binns descubrió que podría ser el maestro por medio de un sistema de enseñanza en casa.  Bajo esta modalidad él les da clases a sus hijos tres semanas del mes y luego van una semana a un centro educativo para realizar algunas nivelaciones en caso de que sean necesarias.

“Estar en casa no quiere decir que uno tenga que desconectarse de la vida profesional.  Además de darles clases a ellos, yo estudio de manera virtual, lo cual es compatible con mi rol. Todo es cuestión de buscar las opciones educativas y laborales que se adapten a mi familia”, aseguró Binns.

Al darse cuenta de que su vida había cambiado tanto y que por medio de su experiencia podía alentar a otros hombres a seguir sus pasos, decidió crear una página en Facebook llamada “Hay un hombre en casa”, en donde por medio de videos e imágenes comparte su experiencia diaria como padre, esposo y amo de casa.

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Vea las declaraciones del padre del familia, Franklin Binns.

Nuevas masculinidades

Según el psicólogo clínico del Instituto Wem (Masculinidad, sexualidad y pareja), Esteban Navarro, el concepto de “ser hombre” poco a poco se está alejando de la definición machista.

Los hombres de generaciones anteriores se limitaban a ejercer el rol de proveedores del hogar, dejando el cuido de los hijos y las labores domésticas a la mujer. Pero eso está cambiando. Ahora “es más común ver cómo las parejas trabajan fuera del hogar y se reparten de manera equitativa el trabajo casero, u hombres que asumen por completo la tarea”, explica Navarro.

Vea las declaraciones del psicólogo clínico del Instituto Wem, Esteban Navarro. 

Navarro señala que los hombres son más conscientes de la importancia de la paternidad, la generación de lazos afectivos y la expresión de sentimientos. Pero hace un llamado a prestar atención a un fenómeno social que consiste en la victimización del hombre con el fin de evadir sus responsabilidades.

“Los micro-machismos son nuevas formas de ser un hombre machista pero asumiendo un papel “políticamente correcto”. Es común escuchar en los medios de comunicación casos de hombres que dicen que es culpa de la mujer la situación de divorcio o que es ella la culpable de poner a los hijos en contra del padre”, alerta Navarro.

El psicólogo asegura que en el momento en el que un hombre pierde el miedo de ser comparado con una mujer por el hecho de asumir roles que socialmente se han atribuido a la población femenina está contribuyendo a la disminución de la violencia y los estereotipos.

“Hay que cambiar la actitud hacia las mujeres y romper los esquemas sociales, esto se puede lograr modificando el lenguaje y las formas de expresión hacia ellas, dejando de consumir productos que explotan la imagen femenina, fomentando la equidad salarial y denunciando los casos de violencia doméstica, entre muchas otras acciones”, dice Navarro.

Ya dimos un paso como sociedad en la cual la mujer puede salir a trabajar fuera de casa, ahora debemos dar el paso que es que el hombre pueda ingresar a trabajar en la casa. Este paso beneficiará tanto a la mujer como al hombre pues aprenderá a disfrutar de las tareas del hogar y a valorarlas frente a sus hijos. Necesitamos formar hombres y mujeres que disfruten de su hogar, que lo construyan juntos.

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Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

 

Acerca del autor Arturo Padilla Chinchilla

Periodista y productor audiovisual. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad de Costa Rica.

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