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Crisis nerviosas de población estudiantil aumentan a inicio de ciclo lectivo

Incremento de consultas por crisis nerviosas es de entre un 30% y un 45% dependiendo del centro educativo y de los diferentes contextos

Según los expertos, el inicio del curso lectivo trae consigo una mezcla de emociones para las personas estudiantes, que pueden desencadenar en ansiedad y episodios de crisis nerviosas. Por esta razón, los profesionales en Orientación se preparan para atender en sus oficinas una serie de situaciones que se presentan en los primeros días de clases.

De hecho, aunque no existe una documentación oficial, se estima que se generan entre un 30% y un 45% más de consultas, dependiendo de diferentes circunstancias, como el contexto y el centro educativo; realidad que afirman, se ha venido incrementando después de la pandemia.

Vinicio Jiménez, representante del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO) explicó que “las personas menores de edad pueden presentar incertidumbre por enfrentar nuevas rutinas, por la separación de las personas y entornos que representan un lugar seguro; cambio de compañeros, profesores y aulas, y hasta por temor a una mayor exigencia académica”.

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Asimismo, mencionan que la escena en la que las niñas y los niños no se quieren despegar de sus padres y madres en las puertas del centro educativo, y que comúnmente se observaba a edades equivalentes a preescolar, cada vez es más frecuente en personas estudiantes de otros grados como cuarto y quinto de primaria.

Cómo actuar si hay señales de ansiedad y temor

Según Jiménez, las señales que indican ansiedad y temor van desde comentarios explícitos sobre su estado de ánimo, quejas, pensamientos catastróficos, problemas para conciliar sueño, falta de apetito hasta dolores de cabeza y/o de estómago.

Ante esta realidad, el CPO brinda a las personas encargadas de la población estudiantil las siguientes recomendaciones:

  • Anticipar los cambios: Señalar a las personas estudiantes los cambios que ocurrirán al iniciar el curso lectivo respecto al año anterior, por ejemplo: horarios, nuevos docentes, grupo o sección, aulas, materias, entre otros.
  • Validar las emociones: Reconocer y aceptar las emociones que está experimentando la persona estudiante, esto generará mayor empatía en la intervención y le hará saber a la persona que es escuchada.
  • No juzgar las emociones: Evitar juicios de valor negativos sobre la situación como “eso no es nada” o “ya estás muy grande para sentirte así”.
  • Conversar sobre experiencias previas positivas: Recordarle a la persona situaciones similares que haya enfrentado antes y que ha logrado superar con éxito. Por ejemplo: el primer día de clases del año anterior, cuando se cambió de casa o escuela o cuando conoció nuevas compañeras y compañeros.
  • Plantear metas: Acompañar a la persona en la formulación de metas a corto y mediano plazo, que le motiven en este nuevo curso lectivo. Por ejemplo: participar en algún equipo deportivo, conocer nuevas personas, aprender a tocar algún instrumento o mantener y mejorar su rendimiento académico.

Por su parte, los profesionales en Orientación ofrecen sugerencias para el abordaje de una crisis nerviosa por parte del personal de los centros educativos:

  • Conversar con la persona en un lugar que le dé seguridad emocional, para lo que se le puede preguntar dónde se siente más cómoda para tranquilizarse. Es importante evitar avergonzarla o atemorizarla con comentarios como “¡qué vergüenza! “los otros niños te están viendo” o “si lloras la maestra se va a enojar”.
  • Si la persona está en una crisis nerviosa que le impide ingresar al aula, se puede exponerle progresivamente a la situación, conforme la persona logre aceptarlo. Por ejemplo, acompañarla en la oficina o el pasillo, caminar hasta la puerta del aula y observar desde afuera, ingresar con ella al aula y, finalmente que se quede con su grupo.
  • Practicar técnicas de respiración. Se puede indicarle a la persona que se siente y cierre sus ojos y se concentre en su respiración, para ello, decirle que coloque una mano sobre su vientre y otra sobre su pecho; después, que inhale por la nariz y exhale por la boca, luego que se asegure de respirar profundo y el aire llegue a sus pulmones y que paulatinamente baje el ritmo de las respiraciones hasta que le sea cómodo.
  • Utilizar algunas frases clave pueden generar empatía en la intervención, por ejemplo: “todo está bien, estoy acá”, “este es un espacio para que te sientas mejor”, “te estoy escuchando”, “la emoción que sientes se llama miedo, juntos vamos a manejarla”, etc.
  • Sugerir a la persona que cierre sus ojos y visualice imágenes que le den seguridad y calma, por ejemplo: un jardín, una cascada, su habitación, su mascota, entre otras.

“El inicio del curso lectivo es un proceso de transición que debe estar acompañado por la atención de los padres y madres de familia desde días previos al ingreso a los centros educativos; como profesionales en Orientación hacemos un llamado a prestar atención y soporte a las personas menores de edad en estas próximas semanas”, concluyó Jiménez.

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