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La celebración más austera de la madrugada del Jueves Santo

La Semana Santa de Badajoz se presenta como un fascinante conjunto de espiritualidad

La procesión en la Plaza Alta con las torres árabes de la Alcazaba de fondo.

La Semana Santa de Badajoz se presenta como un fascinante conjunto de espiritualidad, historia, arte, color y austeridad, destacándose con el reconocimiento como “Fiesta de Interés Turístico Nacional” en 2011.

La arraigada tradición de la Semana Mayor de Badajoz se remonta al siglo XVI, con más de cuarenta cofradías que han desfilado por sus calles a lo largo de los años. En la actualidad, once de estas cofradías, cada una con su propia narrativa, exhiben monumentos y obras de arte en los rincones más pintorescos del casco antiguo. Este encomiable esfuerzo se lleva a cabo gracias al trabajo discreto de los costaleros, quienes asumen la crucial responsabilidad de llevar los pasos.

El inicio de la festividad tiene lugar en el Viernes de Dolores y culmina en el Domingo de Resurrección, marcando cada día con procesiones únicas y emotivas. Destacando en la madrugada del Jueves Santo, se lleva a cabo uno de los desfiles más sobrios de toda la Semana Santa: el Cristo del Prendimiento, que recorre las calles más antiguas de Badajoz.

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Durante su recorrido, el desfile realiza paradas estratégicas donde se llevan a cabo actos que enriquecen la experiencia del Jueves Santo. En la emblemática Plaza Alta, que simboliza la convergencia de las culturas árabe y cristiana, se llevan a cabo las Catorce estaciones del Viacrucis de S.S. Juan Pablo II. Este impresionante acto coloca el paso en el centro de la plaza, rodeado por 14 antorchas que arden bajo cruces de madera, simbolizando cada estación del Viacrucis. Este ritual hace referencia a las primeras procesiones penitenciales que recorrían las calles españolas en el siglo XIII. Los hermanos nazarenos visten túnicas y capuchones blancos, y como muestra de penitencia, pueden ir descalzos o portar cruces toscas de madera, llevando un farol con una vela roja en su interior.

Esta procesión, eminentemente penitencial y reflexiva, deja una impresión duradera por la severidad con la que desfilan sus penitentes. En riguroso silencio, recorre el Barrio Histórico de Badajoz, acompañado por el sonido sobrecogedor de las alpargatas de los cargadores y la campana que guía el paso, además del aroma del incensario que va dejando en las calles.

El paso pertenece a la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima de los Dolores, una institución con más de 300 años de historia, al igual que la venerada imagen que preside la anda, una talla de incalculable valor artístico creada a finales del siglo XVII. A pesar de la longevidad de la cofradía, esta procesión recorrió por primera vez las calles de la ciudad en 1988.

Indudablemente, este desfile se destaca como uno de los más especiales de la Semana Santa pacense, no solo por los actos significativos que se realizan y el arduo trabajo de los cofrades, sino también por los lugares desde los cuales se puede disfrutar de ella, siendo la muralla árabe de la ciudad uno de los puntos más privilegiados y mejor conservados de Europa para presenciar esta conmovedora procesión.

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