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Billetes viejos de mil colones se transforman en madera plástica

Tres toneladas de billetes se han reciclado tras cumplir su vida útil. Otras denominaciones pasarían a fabricarse en polipropileno.

Este rótulo en la Isla del Coco fue fabricado con material reciclado a partir de billetes.

Un playground, un rótulo de un Parque Nacional, una baranda o un deck, todas estas son posibles formas que pueden adquirir los billetes de mil colones una vez que son reciclados. Cuando el Banco Central determina que su vida útil ha culminado, los billetes de esta denominación, pasan a un proceso de reciclaje, son molidos para ser enviados a una empresa que utilizará la materia prima, en la elaboración de “madera plástica”.

La empresa que utiliza el material de reciclaje de los billetes de mil colones en nuestro país se llama Producol. A la fecha, ha procesado tres toneladas de billetes de polímero costarricenses en el transcurso de 3 años, al mismo tiempo han procesado 16 toneladas de billetes de Nicaragua, país que decidió tener todas sus denominaciones de billetes de polímero.

Jaime López, gerente de Producol, ha señalado que el proceso de reciclaje es amigable con el ambiente puesto que prácticamente no genera desechos. “Cuándo se envía el billete a reciclaje, es porque está deteriorado, o tiene algún daño que lo inutiliza, acá los transformamos en madera plástica e imitación de plywood, para construir plays, pisos, techos, etc.”, explicó.

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En junio de este año se cumplen 8 años desde que se cambió el material del billete de mil colones en Costa Rica. Estos se fabrican a base de un tipo de plástico llamado polipropileno biaxialmente orientado (BOP), que al igual al que otros productos puede ser reutilizado una vez que los billetes son sacados de circulación.

Esto no es factible con otros tipos de papel moneda utilizados en billetes hechos en fibra de algodón. La empresa CCL Secure es la que suministra este material para la fabricación de los billetes 1.000 colones en nuestro país

Gustavo Ascenzo, director de negocios para Latinoamérica de dicha empresa, afirma que “los billetes de polímero tienen una huella ecológica menor, no solo porque su tiempo de vida útil es mucho mayor, extendiéndose al menos 3 veces más de lo que dura un billete de papel algodón sino por la posibilidad de integrarlos a un modelo de economía circular en la que su materia prima puede ser utilizada con otros fines”.

Según explicó Ascenzo, el Banco Central de Costa Rica está en proceso de convertir otras denominaciones de billetes del país a sustrato de polímero. Durante el 2018 en América Latina, 10 nuevas denominaciones de billetes se fabricaron en polímero y esta tendencia va en aumento. México y Chile tienen más de 15 años de tener denominaciones de billetes en polímero, mientras que Canadá es un referente en el continente.

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